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ENTREVISTA Ex militar y médico, candidato demócrata progresista al Congreso de EEUU

Hamawy, de médico en Gaza a congresista de EEUU: “El genocidio ocurre sólo porque lo pagamos nosotros”

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
29 de octubre de 2026 22:28 h

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Adam Hamawy, originario de Egipto, es uno de esos candidatos progresistas que han ganado primarias en sus distritos y que reflejan el crecimiento del ala izquierda del Partido Demócrata. El próximo 3 de noviembre se convertirá, con toda probabilidad, en miembro de la Cámara de Representantes por Nueva Jersey —su distrito es eminentemente demócrata—, después de haber sido médico en el Ejército y voluntario en Gaza tras el 7 de octubre de 2023, día de los ataques de Hamás a los que Israel defendió con una guerra de castigo y un genocidio.

Hamawy fue miembro de la Guardia Nacional del Ejército de Nueva Jersey, estudió Medicina en el New Jersey Medical School y, durante su residencia, atendió a las víctimas del 11-S en un hospital de campaña en la Zona Cero.

El candidato llegó a teniente coronel en el Ejército y sirvió como cirujano de trauma de combate en Irak.

Desde que terminó su servicio en el Ejército, ha trabajado en urgencias de Nueva Jersey y tiene una consulta en Princeton. Durante los últimos 30 años, ha sido voluntario en zonas de guerra y crisis, como Bosnia, Haití, Sudán, Colombia, Belice, Siria, Líbano, Palestina, Turquía y Jordania.

En 2024 y 2025 participó en misiones médicas en Gaza, donde quedó atrapado, junto con otros colegas, cuando Israel bloqueó el paso fronterizo de Rafah.

Ha trabajado en Gaza y ha sido testigo directo de la situación allí. ¿Qué cree que los estadounidenses no entienden sobre lo que está ocurriendo y sobre el genocidio que se está cometiendo?

Lo que mucha gente no ve es que este genocidio solo ocurre porque lo estamos pagando nosotros. Se financia con nuestro dinero, con nuestros impuestos, y cada céntimo gastado allí se podría invertir en ayudar a la gente aquí, en Estados Unidos. Por lo tanto, en lugar de bombardear a niños y a personas en sus hogares, podríamos gastar ese dinero en nuestro sistema sanitario, en arreglar nuestras carreteras y en mejorar nuestra educación. Tenemos muchos problemas en este país que hay que abordar, pero estamos utilizando ese dinero para hacer el mal en lugar del bien.

¿Cree que el movimiento propalestino en Estados Unidos se ha convertido en una especie de catalizador para el movimiento progresista en un sentido más amplio?

Creo que realmente ha permitido distinguir a los candidatos que están dispuestos a dar un paso al frente y alzar la voz en su defensa. Durante demasiado tiempo la gente se ha autodenominado progresista y ha defendido muchas causas en general, pero se aceptaba la situación en Palestina.

Eso nunca tuvo sentido; fue una postura muy hipócrita por parte del movimiento. Por eso, quienes han dado un paso al frente han demostrado ser progresistas auténticos y eso ha calado de verdad entre los votantes. Por eso vemos que muchos jóvenes y nuevos electores están empezando a involucrarse ahora, al quedar esa hipocresía al descubierto. Las personas que son verdaderamente progresistas lo son en todos los ámbitos, incluidas Palestina y Gaza. Y esto es lo que la gente busca: personas que defiendan de verdad sus valores en todos los ámbitos, sin excepción.

Este movimiento propalestino también se ha vinculado al movimiento contra el ICE y contra la represión migratoria por parte de una presidencia autoritaria. También se ha vinculado a la oposición al despliegue de la Guardia Nacional en las ciudades. Es como si todas las luchas se estuvieran conectando a partir de este primer movimiento propalestino que resurgió hace tres años.

Hemos visto surgir un movimiento generalizado porque nos enfrentamos a un momento muy crítico en nuestro país y el fascismo está claramente en auge. Vemos una política basada en el miedo, el odio y la división, en lugar de centrarse en los temas que preocupan a la gente. Por ejemplo, el ICE, cuyos agentes enmascarados son como soldados de asalto que recorren nuestras calles aterrorizando a la gente, no aporta ninguna seguridad. Los estadounidenses no están acostumbrados a ver que algo así ocurra de forma tan abierta y a plena luz del día, como en los últimos dos años. Eso ha abierto los ojos a la gente para que mire más allá de lo que tiene delante y empiece a fijarse en cuestiones como la realidad de Gaza. ¿Cuál es la verdadera historia entre Israel y Palestina? ¿Qué está pasando con nuestros centros de detención con ánimo de lucro repartidos por todo el país? Y, por supuesto, ¿qué está pasando con nuestro sistema sanitario, que está corrompido porque todo gira en torno al dinero de las corporaciones y los beneficios, en lugar de buscar el bienestar de la población?

En lugar de bombardear a niños y a personas en sus hogares, podríamos gastar ese dinero en nuestro sistema sanitario, en arreglar nuestras carreteras y en mejorar nuestra educación. Tenemos muchos problemas en este país que hay que abordar, pero estamos utilizando ese dinero para hacer el mal en lugar del bien

Menciona el sistema sanitario. Es médico y conoce el sistema de primera mano. ¿Qué hace falta en Estados Unidos para avanzar hacia un sistema universal e inclusivo, en el que todo el mundo pueda tener asistencia sanitaria, acceso a medicamentos y recetas?

Somos el único país desarrollado que no cuenta con una sanidad universal. Tenemos un proyecto de ley en el Congreso que lleva años estancado, llamado Medicare para Todos, que abordaría esa cuestión, pero no se ha aprobado. Según encuestas recientes, el 90% de los demócratas y el 60% de los estadounidenses lo quieren, pero, por desgracia, el Congreso y el Gobierno priorizan las necesidades de las grandes empresas y las compañías de seguros por encima de los derechos humanos fundamentales, como la asistencia sanitaria.

Nos dicen que no podemos permitirnos un sistema así, pero numerosos países europeos y nuestros propios vecinos de Norteamérica cuentan con él. Sí que podemos permitirnos las bombas, pero no el Medicare para Todos. Así que la gente ya está viendo más allá de estas mentiras y quiere líderes que luchen por cerrar esta brecha en nuestro sistema. Exigen que se priorice la asistencia sanitaria frente a las bombas, que se intente abolir el ICE y que se enderece esta economía. Hay personas que trabajan duro, hacen todo de forma correcta e intentan poner comida en la mesa y cuidar de sus familias, pero cada año se quedan más atrás.

S&P y Wall Street alcanzan máximos históricos. A las grandes empresas les va de maravilla, pero al pueblo estadounidense, no. La gente está sufriendo mucho y pasando apuros. Vaya donde vaya, me dicen que no pueden pagar la asistencia sanitaria, la compra ni la gasolina. Es el momento de cerrar esta brecha.

Precisamente, la asequibilidad es el concepto del que todo el mundo habla, y está muy ligada a cómo reajustar la economía y acabar con la desigualdad. Si se quiere una vida más asequible, seguramente habrá que mirar ha a los poderosos.

Si queremos que las cosas sean más asequibles, tenemos que abordar estas cuestiones básicas. El Gobierno tiene que desempeñar un papel activo, ya que no está ahí solo para proteger a las empresas. Debería prestar servicios, proteger los derechos de las personas y garantizar que se satisfagan sus necesidades básicas.

Esas necesidades consisten en tener un techo bajo el que vivir que sea asequible, que permita vivir dignamente y que garantice la seguridad de la familia. Es necesario disponer de asistencia sanitaria, y eso no es un gasto, sino algo que debe proporcionar la sociedad. Necesitamos un sistema educativo que funcione y que sea capaz de competir en el mercado internacional. Esto es lo que el Gobierno debería esforzarse por conseguir.

Por desgracia, lo que tenemos ahora es un Gobierno que se pliega a las empresas y a la industria de defensa, que intenta construir un ejército fuerte y crear un régimen fascista que protege a los oligarcas y a los multimillonarios en lugar de a las familias trabajadoras. Por eso hay que abordar la corrupción que existe actualmente y arreglar el sistema para que los cargos electos que forman parte de la Administración trabajen para el pueblo estadounidense y no solo para las empresas de los multimillonarios.

El ICE, cuyos agentes enmascarados son como soldados de asalto que recorren nuestras calles aterrorizando a la gente, no aporta ninguna seguridad. Los estadounidenses no están acostumbrados a ver que algo así ocurra de forma tan abierta y a plena luz del día, como en los últimos dos años. Eso ha abierto los ojos a la gente para que mire más allá de lo que tiene delante y empiece a fijarse en cuestiones como la realidad de Gaza

Muchas veces, desde la cúpula demócrata, y en la política en general, se dice que, si quieres ganar elecciones, tienes que orientarte hacia el centro. Pero ustedes están demostrando que orientarse hacia la izquierda puede funcionar. ¿Qué está cambiando?

Lo que está cambiando es la comprensión de que, si sigues cometiendo el mismo error una y otra vez, nunca vas a tener éxito. Eso es lo que llevan años diciendo: que hay que orientarse hacia el centro. Y los demócratas siguen perdiendo elecciones. Nosotros hemos demostrado que eso es un error y que, en realidad, tenemos que adoptar una postura firme. Tenemos que ser valientes y hablar de los temas que realmente nos importan. No tenemos que complacer a las grandes empresas ni dejarnos guiar por el dinero. Se trata, en realidad, de que la gente salga a votar y sienta que tiene defensores que trabajan por ella en el Congreso.

Si logran cambiar la mayoría en el Congreso este noviembre, será un golpe para Trump, que es el líder de la internacional reaccionaria en el mundo. En otras latitudes se está ganando terreno, como hemos visto en Colombia y Alemania, por ejemplo.

Creo que es realmente importante demostrar que los progresistas tienen aliados incluso aquí, en Estados Unidos, a pesar de lo que hemos visto por parte de nuestro Gobierno. Estados Unidos no parece querer colaborar de verdad con nuestros vecinos y nuestros aliados de todo el mundo para crear un mundo mejor. Entendemos el papel de Estados Unidos en la historia y también en el sistema actual, y esperamos poder redirigir el rumbo para que podamos ser de ayuda en lugar de ser obstruccionistas, como hemos visto en los últimos años.

Y así estarían poniendo freno al trumpismo, lo cual puede resultar interesante en el extranjero para combatir la agenda ultra fuera de nuestras fronteras.

Sí, exactamente. Lo que ha dado resultados es que la gente salga y se ponga manos a la obra para sacar a la luz la corrupción, adoptar posturas valientes y no tener miedo de luchar contra el poder del dinero. A veces la gente teme transigir con sus valores e ideales o siente que el dinero le va a abrir todas las puertas. Aunque el dinero sea muy poderoso, al final es la gente la que da a las democracias la orientación que necesitan. La democracia consiste en que el pueblo gobierne. Se trata de que la gente tenga voz y voto. Por eso hay que movilizarla y hacerle comprender que tiene que defender lo que los progresistas están demostrando aquí, en Estados Unidos, y también en otros lugares del mundo.

Somos el único país desarrollado que no cuenta con una sanidad universal. Tenemos un proyecto de ley en el Congreso que lleva años estancado, llamado Medicare para Todos, que abordaría esa cuestión, pero no se ha aprobado. Según encuestas recientes, el 90% de los demócratas y el 60% de los estadounidenses lo quieren, pero, por desgracia, el Congreso y el Gobierno priorizan las necesidades de las grandes empresas y las compañías de seguros por encima de los derechos humanos fundamentales

¿Están pensando en crear un grupo en el Congreso los nuevos representantes progresistas?

Creo que es muy importante que lo hagamos, porque nadie trabaja solo y de forma aislada. La única manera de tener éxito es forjando alianzas, uniéndonos y actuando como un grupo que tenga repercusión. Además, esto abre la puerta para que otras personas se unan a nosotros. Es difícil votar en solitario y esperar que la gente se sume a tu postura.

Este bloque está creciendo y brinda un espacio a las personas que tienen miedo de alzar la voz o a quienes se mantienen neutrales para no salirse de la línea establecida. Les permite ver que pueden ser valientes y defender sus valores, que no tienen por qué ceder ante la corrupción y que, aun así, pueden ganar las elecciones. Así que, con suerte, animaremos a otras personas a unirse a nosotros para que podamos avanzar en una dirección mejor.

En España habrá dentro de unas semanas elecciones anticipadas, a finales de noviembre, tres semanas después de las suyas, y está en juego la llegada al poder de la extrema derecha trumpista.

He estado siguiendo un poco la política española y me han encantado sus posturas audaces. De nuevo, no solo en lo relativo a Palestina, sino también por ser un país progresista en general. Y se puede ver el apoyo popular con el que cuentan. Espero que siga así, porque esto es lo que necesitamos en todo el mundo. No queremos retroceder en el tiempo a una época de dictaduras, autoritarismo y fascismo por toda Europa. Ya hemos visto lo que ocurre cuando eso pasa. Así que esperemos que hayamos aprendido la lección de la historia y sigamos con la tendencia actual: que ganen los progresistas y que la democracia salga triunfante, en lugar del autoritarismo que estamos empezando a ver asomar la cabeza.