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ENTREVISTA Periodista

Julie Pace, directora de AP: “Hemos aprendido mucho sobre cómo cubrir a Trump y eso ha sido bueno para el periodismo”

María Ramírez

Perugia (Italia) —

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Julie Pace empezó su carrera como reportera en una televisión en Sudáfrica y aspiraba a ser corresponsal internacional, pero un trabajo en el Tampa Tribune, en Florida, la llevó por otro camino. En 2007, la fichó la agencia Associated Press (AP) y para entonces ya estaba prendada de la política nacional. Cubrió la campaña presidencial como la primera reportera “multimedia” y después la Casa Blanca de Barack Obama. En 2017, ya con Donald Trump como presidente, fue nombrada jefa de la oficina de Washington, en la que dirigió a un centenar de periodistas. Cuatro años después, Pace se convirtió en la directora ejecutiva de toda la agencia, una organización sin ánimo de lucro y uno de los mayores medios del mundo con 177 años de historia, reporteros en más de 100 países y una responsabilidad única en Estados Unidos: contar los votos antes que nadie y declarar el resultado. La agencia tiene más cuatro docenas de premios Pulitzer y acaba de ganar un Oscar, por el documental 20 días en Mariúpol.

Hablamos en un rincón durante el festival de periodismo de Perugia, donde Pace está invitada para hablar de elecciones y de cómo AP usa la inteligencia artificial, con la que ya tiene más de una década de experiencia en generación de noticias automáticas sobre resultados deportivos y financieros. La respuesta más contundente de Pace en nuestra conversación es cuando le pregunto si echa de menos ser reportera. “¡Cada día!,” exclama. 

Con su larga experiencia como reportera y editora cubriendo campañas presidenciales, ¿es diferente la preparación de AP para esta campaña?

Hasta cierto punto nos preparamos de la misma manera para todas las campañas. Sabemos que en AP no sólo cubriremos la campaña a través de nuestras historias, sino que también contaremos los votos y declararemos quién ha ganado en cada carrera. Sabemos que cada año tenemos que ser excelentes en esto. Una de las cosas que ha cambiado, tanto por el ambiente en Estados Unidos como por la forma en que abordamos la campaña, es que sabemos que habrá cierto escepticismo o preguntas sobre nuestra declaración de quién ha ganado. Lo vimos en las últimas elecciones, debido a la forma en que los políticos cuestionaron la integridad de las elecciones incluso cuando no había evidencia de que algo estuviera mal. La forma en que hemos tratado de abordarlo este año es centrarnos en ser muy transparentes sobre nuestros anuncios de quién ha ganado la carrera. Ya no basta con decir que AP ha declarado que el candidato X es el ganador. Tenemos que decir por qué lo hemos hecho. Y así, durante toda la temporada de primarias, nos hemos centrado en hacer ese tipo de periodismo explicativo y muy transparente para acompañar nuestros anuncios de resultados electorales. Y eso es en gran parte para lo que nos estamos preparando para noviembre: queremos asegurarnos de que cuando declaremos quién es el ganador de las elecciones presidenciales, la gente comprenda de verdad lo que hay detrás de eso, porque creemos que es una manera muy importante de generar confianza.

¿Y ve ya algún efecto de cómo lo hacen ahora?

No puedo medir el efecto en términos de si la gente tiene mayor confianza en los anuncios de quién ha ganado. Pero puedo decir que esas historias son algunas de las más vistas, lo que para mí es una muestra de que hay mucho interés en el porqué de nuestros anuncios. El público quiere saber no sólo quién ganó, sino por qué y cómo. Si podemos cumplir con eso y podemos proporcionar esa información, hacemos un gran servicio público.

Ya no basta con decir que AP ha declarado que el candidato X es el ganador. Tenemos que decir por qué lo hemos hecho

¿Está actualizando la forma en que aborda la verificación de datos? Cada vez producen más piezas de este tipo.

Nuestro enfoque en la verificación de hechos es, aunque parezca simple, asegurarnos de que nos estamos centrando en los hechos. No estamos tratando de derribar a nadie. No estamos tratando de tomar una postura al respecto. Sólo estamos tratando de decirle al público “esto se dijo, y aquí están los hechos”. Nuestro papel no es tratar de influir en la forma en que la gente vota. Nuestro trabajo es tratar de brindar a las personas toda la información que necesitan para tomar esa decisión. Lo que decimos es “esto es lo que alguien dijo y estos son los hechos reales al respecto”, y alguien puede responder, “está bien, voy a votar por esa persona de todos modos”. No es nuestro trabajo hacerles cambiar de opinión, sólo queremos que tengan toda la información que necesitan para tomar una decisión informada.

¿Y qué papel ve para AP en un contexto en que se habla de que la democracia de Estados Unidos está en peligro y que incluso podría llegar un régimen autoritario?

Nuestro papel siempre ha sido único en el sentido de que somos una de las pocas organizaciones de noticias que está en los 50 estados. Tenemos periodistas que están en estados de rojos y azules [de mayoría republicana y de mayoría demócrata], viven allí, crían a sus familias allí y son parte de esas comunidades. Eso nos da una perspectiva realmente única sobre muchas de las dinámicas que están sucediendo en el país. A eso se le suma el hecho de que también estamos anunciando los vencedores de las elecciones y contando los votos. Por eso, creo que desempeñamos un papel único en la democracia. Pero, en última instancia, nuestro trabajo es proporcionar los hechos. Eso es lo que siempre hemos hecho. Y es lo que haremos también en esta campaña.

Nuestro papel no es tratar de influir en la forma en que la gente vota. Nuestro trabajo es tratar de brindar a las personas toda la información que necesitan para tomar esa decisión

Pero, como periodista, ¿le preocupa el riesgo para la libertad de expresión y la libertad de prensa?

La Primera Enmienda es esencial para la capacidad de operar de una prensa libre e imparcial. Así que eso siempre será algo que nos preocupará si sentimos que está bajo amenaza, siempre será algo que defenderemos porque esa es la esencia de lo que hacemos.

Usted era la jefa de AP en Washington durante la presidencia de Trump. ¿Ve ahora algo diferente en sus mensajes o en su relación con los periodistas?

No estoy segura de ver algo diferente. Los periodistas hemos aprendido mucho sobre cómo cubrir a Trump, que era un candidato muy diferente cuando se presentó por primera vez y fue un presidente muy diferente. Hasta cierto punto, algunas de esas lecciones han sido buenas para el periodismo: nuestra capacidad para verificar hechos en tiempo real; nuestra capacidad para asegurarnos de brindar un contexto rápido cuando alguien dice algo. Eso es algo que no debería aplicarse sólo a Trump, se aplica a todos los que cubrimos. De alguna manera, ha sido bueno recordarnos la importancia de algunas de esas habilidades básicas del periodismo.

Críticos de todos los lados atacan ahora el ideal de la imparcialidad, nuclear para AP. ¿Ve alguna manera de actualizar la idea de imparcialidad? 

Somos una organización de noticias basada en hechos. Así me gustaría que se nos describiera. Esto significa que cuando los hechos están muy claros, se los daremos a conocer a la gente. Y no vamos a decir “algunas personas dicen esto, pero otras dicen esto”. Un ejemplo es que las elecciones presidenciales de 2020 no tuvieron un fraude generalizado. Los resultados fueron rigurosos. Y ese es un punto con el que algunas personas en la política y en el público no están de acuerdo. Pero son los hechos: no vamos a rehuir de ellos cuando los hechos están muy claros. Eso no se debe a que estemos impulsando una agenda. Eso no se debe a que creamos que un lado es mejor que el otro o que debería o no estar en el poder. Lo hacemos porque ahí es donde nos llevaron los hechos. Aplicar esa lente a todo lo que hacemos es una estrategia que funciona para nosotros.

¿Hay un debate sobre esto dentro de la redacción, como estamos viendo en otras, particularmente entre generaciones?

No cuando se trata de estar basado en hechos. Creo que la gente viene a AP porque quiere hacer ese tipo de periodismo.

Somos una organización de noticias basada en hechos, lo que significa que cuando los hechos están muy claros, se los daremos a conocer a la gente. Y no vamos a decir “algunas personas dicen esto, pero otras dicen esto”

¿Ha habido debate interno sobre la cobertura de la guerra de Gaza, como en otras redacciones en EEUU? 

Sí, no sorprende que este sea uno de esos temas increíblemente personales y que provoca opiniones fuertes. Una de las cosas que nos hace únicos como organización de noticias es que tenemos desde hace mucho tiempo personal de manera permanente y de plantilla sobre el terreno tanto en Israel como en Gaza. Una de las cosas que me ha animado mucho es el cuidado y la preocupación que los periodistas de AP han mostrado por sus colegas en ambos lugares y las formas en que la gente ha dado un paso al frente para apoyarlos. Saben que la capacidad de mantener seguros a nuestros periodistas tanto en Israel como en Gaza es una de nuestras misiones más importantes. Por supuesto que la gente tiene sentimientos o conexiones personales en esta situación. Pero ha habido un respeto real por lo que ha estado sucediendo en el terreno para nuestros dos equipos.

¿Cuánta gente tienen ahora en Gaza?

Por razones de seguridad, preferiría no decirlo, pero tenemos una presencia permanente allí desde hace bastante tiempo.

¿Cómo aborda una guerra que no puede cubrir como otras, a la que no puede enviar más personas? 

Es realmente difícil. En Israel, hemos podido enviar más personas para ayudar al equipo con la cobertura. En Gaza, ni los periodistas ni nadie tiene la posibilidad de llegar al terreno. Eso ejerce una enorme presión sobre nuestros periodistas que están en Gaza, viviendo lo que está sucediendo allí y también cubriendo la historia. Lo que hemos tratado de hacer es apoyarlos desde fuera, asegurarnos de que haya editores y productores que puedan ayudarlos a elaborar sus historias, colegas que puedan apoyarlos tanto como sea posible para asegurarse de que cuidan de sí mismos y de sus familias. Sinceramente, es una de las situaciones más difíciles a las que nos hemos enfrentado.

En Gaza, ni los periodistas ni nadie tiene la posibilidad de llegar al terreno. Eso ejerce una enorme presión sobre nuestros periodistas que están en Gaza, viviendo lo que está sucediendo allí y también cubriendo la historia.

¿Le preocupa la cobertura de dos grandes guerras entre tanta incertidumbre y un año electoral complicado? 

Es realmente muy difícil. Nosotros tenemos personal permanente sobre el terreno en Gaza, en Israel, en Rusia y en Ucrania. Estamos en los 50 estados de Estados Unidos. Es un año realmente intenso.

También pienso que siempre es así: las noticias pueden aparecer en cualquier momento y en cualquier parte del mundo. Y siempre debemos asegurarnos de que estamos prestando atención a lugares que pueden no estar en las portadas o abriendo boletines, pero que podrían convertirse en una gran historia. Está siendo un período estresante para nuestros periodistas. Estoy muy orgullosa de la forma en que nuestros equipos han cubierto ambas guerras y la forma en que nuestros equipos en Estados Unidos se están preparando para cubrir las elecciones.

¿Echa de menos ser reportera?

¡Cada día! Me encanta mi trabajo, pero ser reportera es el trabajo más divertido que he tenido.

¿Por qué AP ha hecho un trato con OpenAI sobre inteligencia artificial en lugar de denunciar a la empresa como ha hecho el New York Times

Sólo puedo hablar de lo que hemos hecho en AP. Llevamos trabajando con IA durante una década, usándola internamente. La vemos como una forma de crear más espacio para que nuestros periodistas hagan periodismo independiente y un periodismo de mucho valor. Y hemos adoptado el mismo enfoque cuando se trata de IA generativa, preguntándonos cuáles son las formas en que podemos desarrollar habilidades internas, pero también cuáles son las formas para lidiar con el entorno externo para asegurarnos de que nuestro periodismo esté protegido y sea respetado, asegurándonos de que nuestra propiedad intelectual esté protegida y de que se nos compensa por el trabajo que estamos haciendo si se va a utilizar para entrenar modelos. Y esa es la filosofía que hemos adoptado con OpenAI. En cualquiera de estas conversaciones y en las futuras, se trata de proteger la propiedad intelectual y la integridad de nuestro periodismo.