Un juzgado de EEUU suspende las sanciones de Trump contra la relatora de la ONU para Palestina
Un tribunal federal de Washington suspendió este miércoles cautelarmente las sanciones impuestas en 2025 por el Gobierno de Donald Trump contra la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, al considerar que pueden constituir una restricción inconstitucional a la libertad de expresión. El Ejecutivo estadounidense había sancionado a Albanese por defender la actuación del Tribunal Penal Internacional contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyhu, y sus críticas a empresas estadounidenses que colaboran con Israel.
Albanese, que tenía prohibido entrar en Estados Unidos y un bloqueo financiero total en su contra, anunció en su cuenta de X la decisión del juez federal de Washington, Richard León, en virtud de la demanda interpuesta por sus familiares y destacó que la resolución indica que “la libertad de expresión siempre es del interés público”.
La suspensión, que es de carácter temporal, está basada en que las sanciones podrían vulnerar la primera enmienda de la constitución, que protege, entre otros derechos, la libertad de expresión, al estar dirigidas contra el contenido del discurso de Albanese, lo que exige el más alto nivel de escrutinio, de acuerdo con la resolución.
La medida implica que, mientras dure la suspensión, quedan paralizados los efectos principales de las sanciones, incluyendo las restricciones de entrada a Estados Unidos y el bloqueo de activos en el sistema financiero estadounidense, hasta que el tribunal resuelva el fondo del caso.
El 27 de febrero pasado, el esposo de la abogada italiana, Massimiliano Cali, y su hija, ciudadana estadounidense, presentaron la denuncia alegando que debido a las medidas impuestas por el Gobierno de Trump, la experta fue afectada económicamente y quedó sin acceso a su hogar en Washington.
El recurso judicial argumenta que el Gobierno de Trump violó los derechos a la libertad de expresión y el debido proceso consagrados en la Primera, Cuarta y Quinta enmiendas.
El texto de la denuncia insiste en que las sanciones son una “herramienta poderosa” contra las “actividades de terroristas, criminales y regímenes autoritarios”, pero advierte de que “se abusa de ellas cuando buscan silenciar puntos de vista desfavorecidos y violar los derechos constitucionales de personas que no son del agrado del Gobierno”.
A principios de 2026, el Departamento de Estado de EEUU reiteró en un comunicado que las sanciones contra Albanese “son legales y apropiadas” y sostuvo sus denuncias de que la relatora “ha apoyado abiertamente el antisemitismo y el terrorismo, y ha recurrido al lawfare (guerra jurídica)” contra EEUU y sus intereses.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, anunció en julio de 2025 que su país sancionaba a Albanese, quien ha acusado a Israel de cometer crímenes de guerra, incluido un genocidio, en la Franja de Gaza.
“La campaña política y económica de Albanese contra EEUU e Israel ya no será tolerada. Siempre apoyaremos a nuestros socios en su derecho a la legítima defensa”, dijo entonces Rubio.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha calificado estas acciones de “inaceptables” y de “peligroso precedente”. Las medidas también han provocado la condena de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch, entre otras organizaciones.
Albanese, por su parte, afirmó que estas medidas son “la culminación de un acoso que es realmente innecesario”.