Merz intenta salvar la imagen de su Gobierno con una remodelación antes de unas elecciones clave para la ultraderecha
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este viernes cambios en su Gobierno en un intento para mejorar la imagen de su gobierno, profundamente impopular, de cara a las elecciones regionales, en las que un partido de extrema derecha podría obtener su primer gobernador estatal.
El nuevo gabinete ministerial pasará a tener a Carsten Linnemann, secretario general del partido de Merz, como nuevo ministro de Sanidad, una cartera de la que se ocupaba hasta ahora Nina Warken, a quien el jefe del Ejecutivo germano ha elegido ahora como jefa de gabinete.
“Por primera vez en la historia de nuestro país, una mujer asumirá el cargo de jefa de la Cancillería Federal”, ha destacado Merz, que ha dicho que la política conservadora Nina Warken, de 47 años, es una “negociadora tenaz”, algo demostrado en la reciente reforma del sector sanitario implementada por el Ejecutivo germano.
Merz ha anunciado también en la Cancillería Federal que Philipp Amthor pasará a ser el ministro para las relaciones con los estados federados y apuntó que habrá más cambios en su Ejecutivo, aunque aún precisa de tiempo para llevarlos a cabo.
El canciller ha reaccionado así a la crisis generada tras la dimisión de Jens Spahn, jefe del grupo parlamentario que forman su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), un cargo para el que Merz ha designado a Thorstein Frei.
Frei, quien era hasta ahora el jefe de gabinete de Merz, asumirá ahora el puesto de Spahn, un cargo para el que se le considera más idóneo que para coordinar la cancillería.
Warken ocupa su lugar en la cancillería tras impulsar la primera de las reformas del gobierno, destinadas a frenar el aumento de los costes del sistema de salud alemán, en el Parlamento a principios de este mes. Se convertirá en la primera mujer en ocupar el cargo de jefa de gabinete de la cancillería.
Merz asumió el cargo hace menos de 15 meses con la promesa de reformar y reactivar la economía alemana, la mayor de Europa, tras años de estancamiento. Sin embargo, esta recuperación económica ha tardado en materializarse.
Esto ha provocado que la popularidad de Merz se desplome, mientras que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha capitalizado el descontento generalizado.
Los partidos gobernantes se enfrentan a tres difíciles elecciones regionales en septiembre. En la región oriental de Sajonia-Anhalt, el 6 de septiembre, la AfD confía en obtener la mayoría, lo que le daría el control de un gobierno estatal por primera vez.