Netanyahu gana, pero la oposición suma más escaños en las primeras elecciones en Israel tras el genocidio, según los sondeos

Francesca Cicardi

27 de octubre de 2026 21:17 h

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Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones generales en Israel, con un ligero margen sobre su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, según los primeros sondeos a pie de urna emitidos por los canales de televisión locales. Sin embargo, el mandatario, que ha sido primer ministro durante casi 19 años en total, no podría repetir la coalición de gobierno que ha liderado desde finales de 2022 y que ha sido la más ultraderechista de la historia del Estado hebreo.

Tras el cierre de las urnas a las 22.00 horas locales (21.00 en España), varios sondeos señalan que el partido del primer ministro, Likud, obtendría 25 escaños, mientras que la formación de Eisenkot, Yashar!, conseguiría 23. La mayoría de los sondeos indican que, aunque Yashar! no es el partido más votado, las formaciones que se sitúan en el llamado bloque anti-Netanyahu tendrían más escaños y podrían formar una coalición liderada por Eisenkot, pero necesitarían el apoyo externo de otros grupos porque no alcanzarían la mayoría (61 escaños). El bloqueo pro-Netanyahu sumaría 50 escaños, frente a los 53 del bloqueo opositor.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha sido el primero del Gobierno en reaccionar y ha escrito en X que “las celebraciones de la izquierda son prematuras” y que “una cosa parece bastante clara: el Likud es el partido más grande en Israel”.

Por su parte, Eisenkot no se ha declarado ganador, pero ha afirmado que los resultados preliminares “indican una desconfianza total en Netanyahu” por parte de la mayoría de los ciudadanos de Israel. Ha agregado que, si se confirman los resultados, buscará “implementar el veredicto del pueblo, reemplazar el Gobierno de Netanyahu y establecer un gobierno de movilización sionista, en el plazo más breve posible”. El exgeneral se define sionista y defiende la supremacía de los judíos entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, y es conocido por sus políticas de mano dura respecto a los palestinos y a los vecinos árabes de Israel, pese a ser descendiente de una familia judía marroquí.

La sorpresa de la noche la han dado los partidos palestinos-israelíes, que obtendrían hasta 18 escaños y que, por tanto, serían fundamentales para respaldar cualquier gobierno. Sin embargo, todos los partidos judíos han dicho que no negociarían con los de mayoría palestina y que no aceptarían su participación en una coalición ni su apoyo externo para la investidura. Otro dato llamativo es la pérdida de algunos escaños de los partidos Poder Judío —del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir— y Sionismo Religioso —del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich—, ambos radicales, supremacistas judíos y residentes en los asentamientos ilegales de la Cisjordania ocupada.

Ha sido una larga jornada electoral, desde la apertura de los colegios electorales a las 07.00 horas de Israel (06.00 en España), en la cual la participación ha sido muy elevada desde la mañana y finalmente se ha situado en el 77,7%, la más alta registrada desde 1999, según el Comité Electoral Central. El organismo anunciará los primeros resultados oficiales a medida que avance el recuento manual de las papeletas, aunque no se esperan datos definitivos hasta el miércoles.

Este martes, Netanyahu había mostrado su nerviosismo por la alta participación que, en principio, beneficiaba a la oposición y, en concreto, a los partidos palestinos-israelíes. Por ello, instó a sus seguidores a salir a votar para “salvar el país”, pero sus llamamientos no movilizaron el voto en algunos de los bastiones del Likud. Según datos oficiales, la participación fue más baja que la media nacional en localidades que apoyaron mayoritariamente a Netanyahu en los comicios de 2022, como Kiryat Shamona (norte) o en Beer Sheva (sur).

La desesperación del Likud llegó al punto de pedir al Comité Electoral Central de retrasar el cierre de las urnas una hora, hasta las 22.00 horas locales, una petición que fue rechazada.

Netanyahu y otros miembros de su Ejecutivo han cargado durante todo el día contra los votantes y los partidos palestinos-israelíes, empleando expresiones e imáganes racistas e, incluso, acusando al partido islamista moderado Ra'am de compra de votos. El mandatario llevaba toda la campaña empleando el lema “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes.

Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y representan alrededor del 20% de la población y el 16% de los más de 7 millones de votantes. Se han movilizado especialmente en estas elecciones porque en los pasados tres años, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, han sido perseguidos y marginados aún más en la sociedad judía. También se han movilizado los sectores más izquierdistas y liberales, cada vez más minoritarios en medio de la deriva derechista y ultranacionalista de Israel a partir del ataque de Hamás y el genocidio en Gaza.

El futuro de la Franja ha estado en segundo plano en la campaña electoral, en la que los partidos judíos han competido para hacer propuestas radicales, como la expulsión de todos los gazatíes, y no han ofrecido soluciones diplomáticas ni políticas, sino más guerra. Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, ha atraído el voto de buena parte del electorado con un programa militarista e, incluso, ha prometido acabar definitivamente con Hamás en Gaza, si llega al poder.

Tres años después del comienzo de la brutal ofensiva de Israel en Gaza, donde ha asesinado a más de 74.000 palestinos, las urnas no han castigado a Netanyahu por los crímenes de guerra y lesa humanidad de los que le acusa la Corte Penal Internacional. Sin embargo, el genocidio en la Franja y la limpieza étnica en Cisjordania, así como la mayor represión y marginación de los palestinos en Israel, parece que han empujado a la minoría palestina-israelí a votar más que en comicios anteriores.

Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.