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Israel acude a las urnas con un Netanyahu amenazado tras casi dos décadas de dominio político

Francesca Cicardi

26 de octubre de 2026 22:42 h

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Israel vota este martes en unas elecciones generales consideradas por muchos cruciales porque en ellas se decidirá la continuidad de Benjamín Netanyahu al frente del país y, por tanto, de su política agresiva y destructiva guiada por su obsesión por dominar y cambiar por completo el mapa de Oriente Medio. Los comicios tienen lugar, además, tres años después del ataque de Hamás del 7 de octubre y la consiguiente guerra de castigo contra la Franja de Gaza, donde han sido asesinadas más de 74.500 personas.

A 48 horas de la cita con las urnas, el primer ministro israelí difundió en su cuenta de X una imagen creada con IA en la que se ve una nube de hongo sobre Tel Aviv, como si se tratara de un ataque nuclear. Netanyahu advertía de la posibilidad de un “segundo Holocausto” a manos de los iraníes y pedía el voto para poder “completar la misión más crítica” de su mandato, junto a Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha vuelto a respaldar a su amigo ‘Bibi’ y ha pedido a los israelíes que voten por él: “Tenemos que terminar el trabajo que hemos empezado!”, escribió en su red Truth Social, haciendo referencia a acabar definitivamente con el régimen de Teherán, algo que los dos mandatarios han intentado en 2025 y en 2026.

Ambos están haciendo sonar los tambores de guerra y amenazando con una nueva ronda de bombardeos contra Irán, pero no parece que eso vaya a ocurrir antes o durante los comicios de este martes en Israel o de los de medio mandato en Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre. El ministro de Defensa de Netanyahu, Israel Katz, afirmó este lunes en X que su país no tiene “ninguna intención de iniciar un ataque contra Irán antes de las elecciones”. Algunos medios de comunicación israelíes publicaron durante el fin de semana que la cúpula del Ejército se oponía a una nueva ofensiva contra el país persa.

En la recta final de la campaña electoral, Netanyahu ha agitado el fantasma de la “amenaza existencial” de Irán y otros enemigos externos e internos y se ha presentado como el único garante de la seguridad de los ciudadanos judíos de Israel. “Netanyahu es muy capaz de manipular el miedo, eso es lo que hace la derecha en todo el mundo; pero ahora parece que está al borde del pánico” porque teme perder las elecciones, dice a elDiario.es Guy Ben-Porat, profesor del Departamento de Políticas y Gobierno de la Universidad de Ben Gurion. El experto agrega que Netanyahu está tomando medidas “desesperadas” y los mensajes que él y su partido, Likud, están mandando parecen estar “fuera de control” y ser “irracionales incluso para su propia campaña”.

“Creo que Netanyahu teme que una parte del electorado que está decepcionado no acuda a las urnas y con estas tácticas del miedo busca movilizar a los votantes”, dice Ben-Porat y agrega que, para ello, apela a “lo básico”: “Israel está en peligro”. El politólogo explica que, sin ninguna duda, “Irán es una preocupación real” para los votantes, pero la cuestión es la respuesta que ofrece Netanyahu: “Para él, la única solución es la guerra y más guerra; y el único que puede ganar todas estas guerras es él mismo. Con el respaldo de Trump”.

El primer ministro israelí —que ha ocupado ese cargo durante casi 19 años desde 1996— ha conseguido desplazar el foco de la campaña y evitar que se hable de propuestas concretas o, por ejemplo, del ataque del 7 de octubre de 2023, el peor de la historia de Israel y del cual sus oponentes y una parte de la ciudadanía le responsabilizan. El pasado sábado, miles de personas se manifestaron en Tel Aviv, incluidos parientes de las víctimas del ataque (más de 1.200 personas asesinadas y 251 secuestradas) y pedir justicia y un cambio de liderazgo. A la protesta, celebrada en la bautizada como Plaza de los Rehenes —que fue entre 2023 y 2025 el epicentro de las movilizaciones de las familias de los secuestrados por las milicias palestinas— también acudieron algunos líderes de la oposición, que han prometido investigar los fallos que permitieron aquel ataque, por el que ningún dirigente político ha rendido cuentas.

Las cartas que puede jugar la oposición

“La oposición no está unida, pero está apuntando a que todas estas amenazas son una manipulación de Netanyahu”, dice Ben-Porat, en referencia a la estrategia del primer ministro, que ha ido elevando el tono a medida que se ha acercado el día de las votaciones. El politólogo enumera una serie de “buenas cartas” que puede jugar la oposición frente al discurso de Netanyahu. Ante todo, la economía, sobre todo, después de que Netanyahu hiciera unas declaraciones que han causado estupor y temor: el mandatario afirmó en una entrevista en el Canal 10 de televisión que el país podría usar criptomonedas para sortear los efectos de las posibles sanciones internacionales que le impongan en el futuro —como las medidas aprobadas recientemente por Reino Unido, Francia y Canadá—. “Aparte de que no tiene ningún sentido desde el punto de vista económico, Netanyahu siempre se ha presentado como un líder mundial a favor de los negocios, el capitalismo y el neoliberalismo, y ahora ofrece a los israelíes ser un país paria, como Irán o Rusia”, dice a este periódico Ben-Porat.

La oposición también pone sobre la mesa el servicio militar obligatorio para los hombres judíos ultraortodoxos —una cuestión sobre la que están de acuerdo la mayoría de los ciudadanos en Israel, pero respecto a la que Netanyahu no ha cedido para no perder el apoyo de los dos partidos ultrarreligiosos que integran su coalición—. Y otro asunto importante es una comisión de investigación oficial sobre los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 , que el primer ministro ha rechazado todo este tiempo y que es una de las promesas estrella de su principal rival, Gadi Eisenkot.

El general retirado ha asegurado que esta vez no funcionará “la campaña de intimidación, mentiras y amenazas que incluyen imágenes de bombas atómicas en el corazón de Tel Aviv”. También ha pedido unidad dentro del bloque de la oposición anti-Netanyahu o bloque del cambio, una amalgama de partidos muy distintos, la mayoría de derecha y centro-derecha, que buscan acabar con el dominio del Likud sobre la vida política de Israel desde finales de los años 90 del siglo pasado y, en concreto, de la figura de Netanyahu.

Las últimas encuestas sitúan a Eisenkot y a su partido, Yashar!, ligeramente por delante de Netanyahu, un líder muy divisivo, que genera odio entre sus detractores pero que también cuenta con una base sólida de seguidores, construida a lo largo de las décadas. Los datos publicados en las pasadas semanas apuntan a que la ciudadanía anhela cambios, después de cuatro años bajo el Ejecutivo más ultra de la historia de Israel, y prioriza aquellas cosas que promete la oposición, pero los conocedores de la política israelí también advierten de que Bibi es un superviviente.

Según una encuesta de mediados de este mes de octubre del Instituto para la Democracia de Israel, el 72% de los ciudadanos judíos apoya que el próximo gobierno apruebe una ley para establecer el servicio militar obligatorio para los jóvenes ultraortodoxos y el 71% apoya la creación de una comisión de investigación sobre los ataques del 7 de octubre (los porcentajes más altos entre otras medidas prioritarias del nuevo ejecutivo). Según otra encuesta del mismo centro, publicada el 23 de octubre, el 42,5% de los ciudadanos judíos dijo que votaría por el partido que puede hacer frente a los retos de seguridad y de política exterior, y el 29% al partido que puede poner fin a la polarización en el seno de la sociedad israelí. Mientras, en el caso de los ciudadanos palestinos de Israel, el 43,5% señaló que daría su voto a la formación que puede mejorar las condiciones económicas y el 21,5% a la que reduzca la polarización.

Palestina, fuera de la campaña

Los ciudadanos palestinos israelíes, que representan alrededor del 20% de la población del Estado hebreo, pueden jugar un papel decisivo en estos comicios, de los que Netanyahu y otras fuerzas ultraderechistas intentaron excluirlos. Finalmente, el Tribunal Supremo israelí permitió la participación dal partido islamista moderado Ra'am y la Lista Conjunta, integrada por tres formaciones (Hadash, Ta'al y Balad), además del candidato judío del partido izquierdista Hadash, Ofer Cassif; sí quedó fuera de la carrera electoral el candidato palestino-israelí Sami Abu Shehadeh, líder del partido Balad.

Las dos principales listas integradas mayoritariamente por palestinos podrían lograr unos 14 escaños, según las últimas encuestas, pero el bloque opositor ha rechazado de momento pactar con ellos para que formen parte de una futura coalición de gobierno o para que apoyen su investidura. Prácticamente, todos los partidos judíos boicotean a los palestinos, que representarán en el Parlamento a unos 2 millones de ciudadanos de Israel. También son los únicos partidos que incluyen en sus programas electorales alguna mención a los palestinos que viven en los territorios ocupados (más de 2 millones en Gaza y más de 3 en Cisjordania y Jerusalén Este) y que apoyan la creación de un Estado palestino independiente.

Después de tres años de guerra genocida en Gaza y en medio de la creciente violencia en la Cisjordania ocupada, ambos asuntos han estado en segundo plano en la campaña y sólo han sido empleados por los partidos judíos para mostrar quién ofrece más mano dura respecto a los palestinos: las propuestas han ido desde la expulsión de todos los gazatíes a la anexión de iure de los territorios cisjordanos, pasando por el desmantelamiento de la Autoridad Palestina. Todos se han declarado en contra de un Estado palestino y de una solución negociada que ponga fin al ciclo de violencia desatado el 7 de octubre de 2023.

Precisamente, el Gobierno de Netanyahu no ha desaprovechado la última oportunidad para demostrar al electorado su política brutal en los territorios ocupados: el pasado viernes, después de un ataque armado perpetrado por dos palestinos que acabó con la vida de dos soldados, el ejército lanzó una operación en la zona de Hebrón, en el sur de Cisjordania. En los pasados días, ha desplazado forzosamente a más de 2.000 residentes, demolido viviendas, arrestado a decenas de personas y cercado localidades palestinas enteras.

En las semanas anteriores, el Ejecutivo permitió que los colonos israelíes desataran toda su furia contra las comunidades palestinas en Cisjordania, coincidiendo con la cosecha de la aceituna, sin intervenir y sin condenar los ataques contra los agricultores, sus campos de cultivo, su ganado y también contra algunos ciudadanos extranjeros: una periodista estadounidense y un grupo de diplomáticos europeos fueron asaltados y golpeados unos diez días antes de los comicios.

La Comisión Independiente de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados ha presentado un nuevo informe este lunes en el que señala que tanto las operaciones militares como la violencia de los colonos en Cisjordania son un ataque coordinado contra los palestinos: “La conducta de las autoridades y fuerzas israelíes forma parte de una estrategia más amplia para exterminar y desplazar a los palestinos e imponerles condiciones de vida insoportables”. Este asunto así como otros relacionados con los derechos humanos de los palestinos y la ocupación no condicionarán el voto de la gran mayoría de los más de 7 millones de israelíes que acuden a las urnas.

Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.