Nueva York prohíbe los paseos en coches de caballos en Central Park a raíz de la muerte de un adolescente que salió despedido de uno de ellos
Los paseos en coches de caballos por Central Park tienen los días contados. El Ayuntamiento de Nueva York ha aprobado este viernes la Ley Romanch, que eliminará gradualmente los carruajes tirados por caballos de aquí al 1 de junio de 2028, al tiempo que se compromete a garantizar, al mismo tiempo, la protección de los trabajadores cuyo sustento ha dependido durante mucho tiempo de esta industria.
“Es muy triste ver cómo llega a su fin la querida tradición de los coches de caballos en Central Park, tras más de un siglo de existencia, a raíz, en gran medida, de un único y trágico accidente”, ha reaccionado el presidente de EEUU, Donald Trump, en Truth Social: “Cuando ocurre un accidente automovilístico en la zona, y suceden muchos, no se prohíbe la entrada de automóviles al parque. Entonces, ¿por qué prohibir los coches de caballos? Era una gran tradición. Otro fragmento de la historia que desaparece. ¡Se le echará de menos!”
La legislación ha sido aprobada tras el fallecimiento de Romanch Mahajan, de 18 años, quien perdió la vida en junio pasado después de salir despedido de un carruaje tirado por caballos en Central Park.
Inmediatamente después de la muerte del joven, el Ayuntamiento celebró una audiencia sobre la industria de los carruajes tirados por caballos para analizar posibles medidas legislativas destinadas a poner fin a esta práctica, así como para escuchar las opiniones de los propietarios y operadores de dichos carruajes.
Los carruajes tirados por caballos funcionan en Central Park desde 1858; inicialmente servían como medio de transporte y, con el tiempo, se convirtieron en una popular atracción turística. Sin embargo, durante décadas, esta industria ha estado bajo escrutinio debido a las preocupaciones relacionadas con el bienestar animal y la seguridad pública.
El proyecto de ley aprobado este viernes prevé la eliminación gradual de la industria en los próximos 19 meses y establece un marco para una transición tanto para los trabajadores como para los caballos.
“El pleno municipal ha hecho historia al aprobar la Ley Romanch, que demuestra el compromiso con el bienestar animal, la seguridad pública y la protección de los trabajadores”, afirmó la presidenta del pleno, Julie Menin. Y añadió: “La trágica y evitable muerte de Romanch Mahajan, de 18 años, ocurrida este verano, puso de relieve la necesidad de tomar medidas urgentes tras décadas de crecientes preocupaciones. Desde inquietudes sobre el bienestar animal y condiciones de calor cada vez más extremas hasta el hacinamiento histórico en Central Park, que actualmente recibe a más de 42 millones de visitantes al año, la situación actual se ha vuelto insostenible e insegura, tanto para los caballos como para las personas. El Ayuntamiento ha actuado con prontitud, escuchando horas de testimonios de cocheros, defensores del bienestar animal, funcionarios municipales y residentes. El plan resultante establece un plazo para eliminar gradualmente esta industria, garantizando al mismo tiempo el desarrollo de una transición laboral integral que proteja el sustento de los trabajadores neoyorquinos que dependen de ella”.
La propuesta legislativa, patrocinada por el concejal Christopher Marte, prevé la eliminación gradual de la industria de los coches de caballos mediante la prohibición de expedir licencias para caballos de tiro, coches de caballos y cocheros a partir del 1 de junio de 2028. Todas las licencias que estén vigentes en la fecha de entrada en vigor de la ley caducarán definitivamente el 31 de mayo de 2028 y no podrán ser renovadas. Esta normativa exige que los caballos de tiro sean reubicados de manera humanitaria y prohíbe su venta o transferencia para fines crueles, como el sacrificio o su utilización en otros negocios de coches de caballos.
Asimismo, la ley exige que una o varias agencias designadas por el alcalde, Zohran Mamdani, establezcan, antes del 1 de abril de 2027, un plan de transición para los propietarios, cocheros y demás trabajadores del sector, incluidos los empleados de las caballerizas. Dicho plan deberá establecer un programa de transición laboral, así como la posibilidad de aplicar mecanismos de asistencia para que los propietarios de los caballos puedan gestionar el destino de sus animales y equipos, y un programa de compensación para los propietarios por el valor de sus negocios, licencias y equipamiento.