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OPINIÓN | 'Y un día las noticias desaparecieron de los medios', por Rosa María Artal

El avance de la contraofensiva ucraniana llega a la televisión rusa y crecen las críticas al Kremlin

Pjotr Sauer

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Tras las caóticas retiradas de Rusia en Jersón, el gobernador adjunto de la región nombrado por Moscú, Kirill Stremousov, trataba de calmar los nervios. Lejos de una derrota, la retirada fue explicada como un “reagrupamiento” táctico para “asestar un golpe de represalia”, según explicó Stremousov el miércoles, cuando todavía no había pasado una semana desde que Vladímir Putin se anexionara ilegalmente esa provincia ucraniana junto a las de Donetsk, Lugansk y Zaporiyia.

Rusia ya no tiene control pleno de ninguna de las cuatro provincias que ha declarado anexionadas

Saber más

Los comentarios de Stremousov figuran entre las primeras admisiones públicas de la retirada rusa en Jersón, y tratan de disfrazar una realidad que incluso muchos partidarios de la guerra están viendo ahora: se trata de la situación más grave en la que se ha encontrado el ejército ruso desde que comenzó la invasión hace siete meses.

Sin embargo, la desesperación de Stremousov quedó de manifiesto este jueves en un mensaje de vídeo en el que ha sugerido que el ministro de Defensa debería considerar suicidarse. “Muchos dicen que si fueran ellos el ministro de Defensa que ha permitido llegar a esta situación, se pegarían un tiro”, ha dicho el líder prorruso.

“Amigos, sé que estáis esperando que comente la situación. Pero de verdad no sé qué deciros. La retirada es... catastrófica”, escribió en su canal de Telegram Roman Saponkov, un destacado corresponsal de guerra, sobre su desesperación por la retirada en Jersón.

Desánimo entre los partidarios del Kremlin

Aún no se sabe cuánto han retrocedido exactamente los rusos. “El ejército ucraniano está realizando movimientos bastante rápidos y potentes en el sur de nuestro país”, dijo el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su discurso en la noche del martes. También nombró ocho pequeñas ciudades de la provincia de Jersón que habían sido recapturadas recientemente.

Unos periodistas preguntaron el miércoles a Dmitri Peskov, portavoz de Putin, si había alguna contradicción entre la retórica rusa sobre la anexión y la realidad sobre el terreno. El portavoz del Kremlin respondió que no había ninguna. Los territorios “estarán con Rusia para siempre y serán devueltos”, añadió. El Ministerio de Defensa ruso en Telegram sigue informando de operaciones exitosas y la formación de los movilizados.

Sin embargo, el miércoles Putin pareció admitir también la gravedad de los recientes reveses militares en Ucrania y señaló que Rusia “estabilizará” la situación en las cuatro regiones anexionadas ilegalmente. Los comentarios se produjeron durante una videollamada televisada entre el presidente ruso y varios profesores del país, “trabajamos bajo el supuesto de que la situación en los nuevos territorios se estabilizará”, dijo.

No se percibe la misma confianza entre los periodistas y blogueros militares partidarios de la guerra, un grupo con contactos en primera línea del frente y millones de lectores que hace cada vez más ruido en sus críticas al Kremlin por el fracaso en el logro de los objetivos. Pintan un panorama funesto por la pérdida de moral de los soldados rusos, que atribuyen a la falta de rotación y al agotamiento tras los fracasos en el sur de Ucrania. 

“Me critican por llevar a la gente a la depresión con mis noticias... Bueno, este es el momento en el que estamos, no habrá noticias buenas en el futuro cercano”, escribió el martes Aleksandr Kots, un periodista simpatizante del Kremlin que viaja con el ejército ruso. “No tenemos gente suficiente... el cansancio se ha instalado... ya no quedan fuerzas para mantener los territorios ganados”.

Los contratos de los soldados que luchan en Ucrania se prorrogaron de manera indefinida y automática el mismo día de septiembre en que Putin anunció su llamada “movilización parcial”. Una decisión que negó la posibilidad de salir de la guerra a muchos de los que llevan luchando desde febrero.

“Cada día recibimos cientos de solicitudes de soldados que quieren encontrar una forma de cancelar sus contratos”, dijo un abogado militar que pidió hablar de forma anónima por temor a las leyes rusas que criminalizan las noticias “falsas” sobre el ejército. “La mayoría de los soldados no tenía ni idea de que iban a ir a Ucrania cuando comenzó la guerra; esperaban salir una vez que sus contratos expiraran y ahora eso ya no es posible”.

Críticas contra la cúpula militar

Cuando Rusia entregó Limán, una ciudad de importancia estratégica en el norte de la región de Donetsk, varios altos cargos de Rusia hicieron públicas unas poco frecuentes críticas contra la cúpula militar. “No sé qué informa el Ministerio de Defensa [a Putin], pero en mi opinión personal, deberían tomarse medidas más drásticas”, escribió el líder checheno Ramzán Kadírov.

El ejército ruso ha tratado de restar importancia a su retirada de Limán, presentándola como un pequeño revés militar durante el cual infligió grandes bajas a las tropas ucranianas que luchaban por la ciudad. Pero de acuerdo con una investigación de BBC News Russia, una de las unidades de inteligencia militar más elitistas de Rusia sufrió grandes bajas durante esa retirada. Según la BBC, la 3ª Brigada de Guardias Spetsnaz perdió hasta tres cuartas partes de sus fuerzas de reconocimiento desde que comenzó la guerra.

Los últimos fracasos militares parecen demasiado grandes como para ser ignorados y han llegado hasta las pantallas de televisión de los hogares rusos. “¿Por qué avanzamos metro a metro cuando ellos avanzan pueblo a pueblo?”, preguntó airadamente Olga Skabeyeva (la principal presentadora de la televisión estatal rusa) a Andrei Marochko, un funcionario designado por el Kremlin para Lugansk, en una emisión reciente.

Ira en Rusia

El Kremlin confía en que la primera campaña de movilización, anunciada en septiembre, sirva para frenar pronto las pérdidas. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, dijo el martes que ya habían sido movilizados 200.000 hombres y que se encontraban en 80 campos de entrenamiento y seis centros de formación de toda Rusia.

El Ministerio de Defensa también publicó vídeos de los nuevos reclutas siendo entrenados por soldados, con imágenes en las que se les ve llegar a zonas de Lugansk controladas por Rusia donde son recibidos por alegres lugareños.

Pero la campaña de propaganda del Gobierno no ha impedido que la movilización desate el caos y la ira en toda Rusia. Una ira que aumentó cuando salieron a la luz vídeos en los que se ve a decenas de hombres soportando malas condiciones en los centros de entrenamiento mientras esperan a ser desplegados en Ucrania.

Desde que comenzó la movilización, en los centros de adiestramiento han muerto al menos seis reclutas, dijo el martes Pavel Chikov, uno de los abogados de derechos humanos más conocidos de Rusia. Al parecer, uno de los reclutas se suicidó.

En el que podría decirse que es el vídeo de movilización que en peor lugar deja hasta el momento al Kremlin, un grupo de nuevos reclutas de la región siberiana de Omsk pide a las autoridades la paga prometida por el Gobierno a cambio de participar en la guerra. “Estamos listos para ir, pero por favor ayúdennos, ayuden a nuestras familias”, dice uno de los soldados.

A esta situación, se le suma la huida masiva de ciudadanos rusos desde que Putin anunció “la movilización parcial” el 21 de septiembre. El jueves pasado, el Kremlin negó los informes de medios rusos que indicaban que 700.000 personas habían abandonado el país desde el anuncio del presidente.

En una sesión informativa con periodistas, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que no tenía las cifras exactas de cuántas personas habían abandonado el país, y que “no había que tomar en serio esos números”.

Traducción de Francisco de Zárate.

Tras las caóticas retiradas de Rusia en Jersón, el gobernador adjunto de la región nombrado por Moscú, Kirill Stremousov, trataba de calmar los nervios. Lejos de una derrota, la retirada fue explicada como un “reagrupamiento” táctico para “asestar un golpe de represalia”, según explicó Stremousov el miércoles, cuando todavía no había pasado una semana desde que Vladímir Putin se anexionara ilegalmente esa provincia ucraniana junto a las de Donetsk, Lugansk y Zaporiyia.

Rusia ya no tiene control pleno de ninguna de las cuatro provincias que ha declarado anexionadas

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Los comentarios de Stremousov figuran entre las primeras admisiones públicas de la retirada rusa en Jersón, y tratan de disfrazar una realidad que incluso muchos partidarios de la guerra están viendo ahora: se trata de la situación más grave en la que se ha encontrado el ejército ruso desde que comenzó la invasión hace siete meses.

Sin embargo, la desesperación de Stremousov quedó de manifiesto este jueves en un mensaje de vídeo en el que ha sugerido que el ministro de Defensa debería considerar suicidarse. “Muchos dicen que si fueran ellos el ministro de Defensa que ha permitido llegar a esta situación, se pegarían un tiro”, ha dicho el líder prorruso.

“Amigos, sé que estáis esperando que comente la situación. Pero de verdad no sé qué deciros. La retirada es... catastrófica”, escribió en su canal de Telegram Roman Saponkov, un destacado corresponsal de guerra, sobre su desesperación por la retirada en Jersón.

Desánimo entre los partidarios del Kremlin

Aún no se sabe cuánto han retrocedido exactamente los rusos. “El ejército ucraniano está realizando movimientos bastante rápidos y potentes en el sur de nuestro país”, dijo el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su discurso en la noche del martes. También nombró ocho pequeñas ciudades de la provincia de Jersón que habían sido recapturadas recientemente.

Unos periodistas preguntaron el miércoles a Dmitri Peskov, portavoz de Putin, si había alguna contradicción entre la retórica rusa sobre la anexión y la realidad sobre el terreno. El portavoz del Kremlin respondió que no había ninguna. Los territorios “estarán con Rusia para siempre y serán devueltos”, añadió. El Ministerio de Defensa ruso en Telegram sigue informando de operaciones exitosas y la formación de los movilizados.

Sin embargo, el miércoles Putin pareció admitir también la gravedad de los recientes reveses militares en Ucrania y señaló que Rusia “estabilizará” la situación en las cuatro regiones anexionadas ilegalmente. Los comentarios se produjeron durante una videollamada televisada entre el presidente ruso y varios profesores del país, “trabajamos bajo el supuesto de que la situación en los nuevos territorios se estabilizará”, dijo.

No se percibe la misma confianza entre los periodistas y blogueros militares partidarios de la guerra, un grupo con contactos en primera línea del frente y millones de lectores que hace cada vez más ruido en sus críticas al Kremlin por el fracaso en el logro de los objetivos. Pintan un panorama funesto por la pérdida de moral de los soldados rusos, que atribuyen a la falta de rotación y al agotamiento tras los fracasos en el sur de Ucrania. 

“Me critican por llevar a la gente a la depresión con mis noticias... Bueno, este es el momento en el que estamos, no habrá noticias buenas en el futuro cercano”, escribió el martes Aleksandr Kots, un periodista simpatizante del Kremlin que viaja con el ejército ruso. “No tenemos gente suficiente... el cansancio se ha instalado... ya no quedan fuerzas para mantener los territorios ganados”.

Los contratos de los soldados que luchan en Ucrania se prorrogaron de manera indefinida y automática el mismo día de septiembre en que Putin anunció su llamada “movilización parcial”. Una decisión que negó la posibilidad de salir de la guerra a muchos de los que llevan luchando desde febrero.

“Cada día recibimos cientos de solicitudes de soldados que quieren encontrar una forma de cancelar sus contratos”, dijo un abogado militar que pidió hablar de forma anónima por temor a las leyes rusas que criminalizan las noticias “falsas” sobre el ejército. “La mayoría de los soldados no tenía ni idea de que iban a ir a Ucrania cuando comenzó la guerra; esperaban salir una vez que sus contratos expiraran y ahora eso ya no es posible”.

Críticas contra la cúpula militar

Cuando Rusia entregó Limán, una ciudad de importancia estratégica en el norte de la región de Donetsk, varios altos cargos de Rusia hicieron públicas unas poco frecuentes críticas contra la cúpula militar. “No sé qué informa el Ministerio de Defensa [a Putin], pero en mi opinión personal, deberían tomarse medidas más drásticas”, escribió el líder checheno Ramzán Kadírov.

El ejército ruso ha tratado de restar importancia a su retirada de Limán, presentándola como un pequeño revés militar durante el cual infligió grandes bajas a las tropas ucranianas que luchaban por la ciudad. Pero de acuerdo con una investigación de BBC News Russia, una de las unidades de inteligencia militar más elitistas de Rusia sufrió grandes bajas durante esa retirada. Según la BBC, la 3ª Brigada de Guardias Spetsnaz perdió hasta tres cuartas partes de sus fuerzas de reconocimiento desde que comenzó la guerra.

Los últimos fracasos militares parecen demasiado grandes como para ser ignorados y han llegado hasta las pantallas de televisión de los hogares rusos. “¿Por qué avanzamos metro a metro cuando ellos avanzan pueblo a pueblo?”, preguntó airadamente Olga Skabeyeva (la principal presentadora de la televisión estatal rusa) a Andrei Marochko, un funcionario designado por el Kremlin para Lugansk, en una emisión reciente.

Ira en Rusia

El Kremlin confía en que la primera campaña de movilización, anunciada en septiembre, sirva para frenar pronto las pérdidas. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, dijo el martes que ya habían sido movilizados 200.000 hombres y que se encontraban en 80 campos de entrenamiento y seis centros de formación de toda Rusia.

El Ministerio de Defensa también publicó vídeos de los nuevos reclutas siendo entrenados por soldados, con imágenes en las que se les ve llegar a zonas de Lugansk controladas por Rusia donde son recibidos por alegres lugareños.

Pero la campaña de propaganda del Gobierno no ha impedido que la movilización desate el caos y la ira en toda Rusia. Una ira que aumentó cuando salieron a la luz vídeos en los que se ve a decenas de hombres soportando malas condiciones en los centros de entrenamiento mientras esperan a ser desplegados en Ucrania.

Desde que comenzó la movilización, en los centros de adiestramiento han muerto al menos seis reclutas, dijo el martes Pavel Chikov, uno de los abogados de derechos humanos más conocidos de Rusia. Al parecer, uno de los reclutas se suicidó.

En el que podría decirse que es el vídeo de movilización que en peor lugar deja hasta el momento al Kremlin, un grupo de nuevos reclutas de la región siberiana de Omsk pide a las autoridades la paga prometida por el Gobierno a cambio de participar en la guerra. “Estamos listos para ir, pero por favor ayúdennos, ayuden a nuestras familias”, dice uno de los soldados.

A esta situación, se le suma la huida masiva de ciudadanos rusos desde que Putin anunció “la movilización parcial” el 21 de septiembre. El jueves pasado, el Kremlin negó los informes de medios rusos que indicaban que 700.000 personas habían abandonado el país desde el anuncio del presidente.

En una sesión informativa con periodistas, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que no tenía las cifras exactas de cuántas personas habían abandonado el país, y que “no había que tomar en serio esos números”.

Traducción de Francisco de Zárate.

Tras las caóticas retiradas de Rusia en Jersón, el gobernador adjunto de la región nombrado por Moscú, Kirill Stremousov, trataba de calmar los nervios. Lejos de una derrota, la retirada fue explicada como un “reagrupamiento” táctico para “asestar un golpe de represalia”, según explicó Stremousov el miércoles, cuando todavía no había pasado una semana desde que Vladímir Putin se anexionara ilegalmente esa provincia ucraniana junto a las de Donetsk, Lugansk y Zaporiyia.

Rusia ya no tiene control pleno de ninguna de las cuatro provincias que ha declarado anexionadas

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Los comentarios de Stremousov figuran entre las primeras admisiones públicas de la retirada rusa en Jersón, y tratan de disfrazar una realidad que incluso muchos partidarios de la guerra están viendo ahora: se trata de la situación más grave en la que se ha encontrado el ejército ruso desde que comenzó la invasión hace siete meses.