Científicos advierten de que el cambio climático está cubriendo de verde zonas de la Antártida

Jonathan Watts

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Científicos han elaborado el primer mapa a gran escala del 'inicio de un nuevo ecosistema' en la península Antártica a medida que florecen algas microscópicas en la superficie de la nieve derretida. Las algas tiñen el paisaje de verde y pueden convertirse en una potencial fuente de alimentos para otras especies.

El equipo británico a cargo de la investigación cree que estas proliferaciones seguirán expandiéndose en el futuro, porque el calentamiento global está beneficiando cada vez más el medio en el que se desarrollan.

En algunas zonas, estas formas de vida unicelulares son tan densas que la nieve derretida queda verde brillante y se pueden ver desde el espacio, según un estudio publicado el pasado miércoles en la revista académica Nature Communications.

Biólogos de la Universidad de Cambridge y del Departamento Británico para la Antártida estuvieron seis años localizando y midiendo las algas verdes en la nieve, utilizando una combinación de datos satelitales y observación de campo.

El resultado es el primer mapa de algas a gran escala peninsular, que será utilizado como punto de referencia para establecer la velocidad a la que el continente blanco se está volviendo verde debido a la crisis climática y potencialmente ofreciendo alimento a otras especies.

Ya han descubierto que las algas se están relacionando con pequeñas esporas de hongos y bacterias. “Se ha formado una comunidad. Esto podría potencialmente generar nuevos hábitats. Es el inicio de un nuevo ecosistema”, ha afirmado Matt Davey, de la Universidad de Cambridge, uno de los científicos que ha dirigido el estudio. Davey describe el mapa de algas como la pieza que faltaba en el puzle del ciclo del carbono de la Antártida.

El mapa identifica 1.679 proliferaciones de algas verdes de nieve, que en total cubren una superficie de 1,9 kilómetros cuadrados, algo equivalente a un sumidero de carbono de unas 479 toneladas al año. Esto equivale a las emisiones de unos 875.000 viajes en coche en Reino Unido, aunque en términos globales es muy pequeño como para modificar el balance de carbono del planeta.

Casi dos tercios de las algas verdes fueron halladas en pequeñas islas bajas al norte de la península, un área que ha sido de las que más ha aumentado su temperatura en todo el mundo. Se espera que esa zona bata récords de temperaturas este verano. Las algas de nieve se han desarrollado de formas menos visibles en las regiones más frías del sur.

Los científicos observaron previamente un aumento de líquenes y musgo, pero estas formaciones crecen a un ritmo mucho más lento que el de las algas. En el futuro, también registrarán el desarrollo de algas rojas y naranjas, y analizarán la forma en  la que la presencia de estas algas coloridas puede estar generando un impacto en el albedo de la nieve, es decir en su capacidad de reflejar la radiación o el calor que incide sobre ella.

“Creo que estas proliferaciones aumentarán en el futuro. Pero debemos analizar los datos numéricos para saber si esto tendrá un impacto significativo en el balance de carbono o en el albedo de la superficie”, ha remarcado Andrew Gray, autor principal del estudio.

Traducido por Lucía Balducci