¿Fue un crimen en Fuengirola el último asalto de una guerra de bandas que ha golpeado Glasgow durante 25 años?
Era una cálida tarde en Fuengirola, en la Costa del Sol, el año pasado, cuando dos hombres escoceses encontraron un final violento.
Los clientes del bar Monaghans, situado frente al mar, apenas habían terminado de ver la final de la Champions, el 31 de mayo, cuando un coche se detuvo frente al local. Un pistolero enmascarado salió del vehículo y se dirigió a la mesa de Eddie Lyons Jr., de 46 años, disparándole a quemarropa. El asesino apuntó con el arma al amigo de Lyons, el dueño del bar, Ross Monaghan, de 43 años, pero se encasquilló.
Las imágenes borrosas de las cámaras de seguridad captaron a Monaghan corriendo hacia el interior del bar, perseguido por el pistolero, y cayendo al suelo, donde recibió tres disparos mientras se arrastraba a gatas. El tirador huyó del lugar y, supuestamente, también del país.
Este doble asesinato en un lugar público fue la culminación de 25 años de sangrientas disputas entre dos familias de Glasgow y sus aliados en el crimen organizado: la banda más intocable de Escocia, los Lyons, y sus acérrimos rivales, los Daniels.
A principios de este mes, la policía informó haber notado una disminución de la violencia en el mundo del crimen organizado. ¿Podría haber terminado la guerra criminal más mortífera de Escocia?
Tras un periodo particularmente desagradable de seis meses de ataques y atentados incendiarios en toda Escocia, se ha producido una clara y evidente disminución de la actividad, según la Policía.
“La causa de esta disminución fue, sin duda, multifactorial, incluyendo la resolución de diferencias dentro de la comunidad del crimen organizado”, escribió la policía. El cuerpo no se pronuncia sobre si intervino para mediar entre los grupos, aunque esta es una táctica policial habitual.
Karyn McCluskey, pionera de la Unidad de Reducción de Violencia de Escocia, afirma que en este caso era más probable que las bandas hubieran cambiado su estrategia en respuesta a la presión policial. “Si eres un grupo del crimen organizado bueno, no cometes actos violentos, porque eso es precisamente lo que provoca la intervención policial”, declara.
Según el informe de la Policía de Escocia, en menos de un año se detuvo a un total de 64 personas tras 84 incidentes violentos. Mediante órdenes de registro y detención se incautaron siete armas de fuego y “armas diversas” y se implementaron más de 90 planes de protección para salvaguardar a los miembros vulnerables de la población afectados por la disputa.
La policía también recibió un importante impulso cuando, entre marzo y junio de 2020, agentes de 13 países europeos lograron infiltrarse en un servicio de comunicaciones encriptadas llamado EncroChat, utilizado por jefes del crimen organizado y sus subordinados en todo el mundo. Esta intrusión permitió investigar a figuras clave del hampa, observándolos ordenar drogas, armas o asesinatos en tiempo real.
Hasta 2023, el ataque informático había provocado 6.558 detenciones en todo el mundo, incluidas más de 3.000 en Reino Unido. Los acusados siguen compareciendo ante los jueces mes tras mes basándose en las pruebas recabadas en EncroChat.
Orígenes de la disputa
El inicio de esta disputa tan particular se remonta a 25 años atrás y se ha comparado con la trama de una película de gánsteres, a medio camino entre El Padrino y Lock, Stock and Two Smoking Barrels, de Guy Ritchie. En 2001, asociados de la familia Lyons robaron un alijo de drogas valorado en 20.000 libras esterlinas perteneciente al clan Daniel y se sospecha que entre ellos estaban los jóvenes Monaghan y Eddie Lyons Jr.
Esto no le sentó nada bien al patriarca de los Daniel, Jamie Daniel, un chatarrero muy territorial que se dedicó al tráfico de heroína, llegando a construir un imperio criminal. Era un hombre con el que nadie se atrevía a meterse. Se le relacionó con palizas y el asesinato a tiros de un narcotraficante rival, un crimen que técnicamente sigue sin resolverse.
“Tenía fama de ir siempre un paso por delante de la policía y de ser prácticamente intocable”, declaró el exinspector de policía David Moran en un documental de 2018.
Fue Kevin “Gerbil” Carroll quien hizo gran parte del trabajo sucio a Daniel, y su creciente arrogancia comenzó a echar leña al fuego. Alrededor de 2005, en medio de una ola de asesinatos entre bandas, Glasgow fue catalogada como la capital del crimen del Reino Unido. La policía emitía decenas de advertencias de muerte, conocidas como 'advertencias Osman' —alerta oficial emitida por la policía dirigida a una persona cuando la información de inteligencia apunta a un riesgo real e inmediato para su vida, pero no hay pruebas suficientes para detener al sospechoso—, a miembros de bandas y sus familias cada año.
Gerbil, yerno y principal ejecutor de Jamie Daniels, era volátil y conocido por su método de secuestro y tortura, en el que sus víctimas solían ser encontradas por la noche heridas y en ropa interior, afirmando no recordar nada de lo sucedido.
En 2006, en venganza por haber sido disparado, Geerbil profanó la tumba del hijo de ocho años de Eddie Lyons Sr., un acto que pareció cruzar un límite.
Solo unas semanas después, dos sicarios de Daniel, con máscaras de goma que los hacían parecer ancianos, llevaron a cabo una emboscada a plena luz del día en un taller mecánico, asesinando a un miembro inocente de la familia Lyons, Michael Lyons, de 21 años.
Un juez describió el ataque como una “ejecución premeditada y a sangre fría”, antes de imponer a los responsables las penas de prisión más largas de la historia judicial escocesa: 32 y 35 años.
Temiendo por su vida, Steven Lyons, hijo de Eddie Lyons Sr. y hermano de Eddie Lyons Jr., huyó al extranjero, dirigiendo los negocios desde España y haciéndose cargo poco a poco de la empresa familiar.
Posteriormente, se produjo un asesinato tan audaz que causó repercusiones en el mundo del crimen organizado escocés, cuyas consecuencias aún se sienten hoy en día. En enero de 2010, Gerbil, sicario de los Daniel, fue asesinado a tiros por dos hombres enmascarados en el aparcamiento de un concurrido supermercado Asda en Robroyston. Él iba en la parte trasera de un Audi de tres puertas, y sus cómplices, que iban en los asientos delanteros, huyeron, dejándolo a merced del tiroteo –le dispararon 13 veces en la cabeza y el pecho.
William “Buff” Paterson se convirtió en el principal sospechoso y, durante el juicio, su defensa leyó una lista de 99 personas que tenían motivos para desear la muerte de Gerbil. A pesar de ello, fue declarado culpable del asesinato.
Un sucesor incómodo
Cuando el patriarca Jamie Daniel falleció de cáncer en 2016 sin dejar un sucesor claro, el liderazgo de la mafia recayó —con cierta incomodidad, según algunos— sobre los hombros de su sobrino, Steven “Bonzo” Daniel, quien se convirtió en un objetivo primordial para la familia Lyons.
Bonzo es conocido por las distintivas cicatrices en su rostro, causadas por un ataque con machete y cuchillo de carnicero en 2017 tan grave que le desprendió la mandíbula, casi le seccionó la nariz y le destrozó la lengua. Se dice que sobrevivió solo porque el ataque ocurrió cerca de un hospital.
Asumió el liderazgo en un momento de grandes cambios en el crimen organizado. Las bandas comenzaron a adentrarse en territorio desconocido, trasladando sus operaciones a la web oscura y forjando nuevas alianzas en el extranjero. A diferencia de las generaciones anteriores, que vivían con relativa modestia y llevaban a cabo sus negocios de forma semiprivada, estos gánsteres, afines a TikTok, llevaban una vida ostentosa y mostraban fotos en lugares exóticos, con bótox y tratamientos dentales turcos.
Steven Lyons expandía el negocio familiar desde España y, posteriormente, desde Dubái, estableciendo vínculos con la banda más grande de Irlanda, los Kinahan, a través de su socio, Ross “Miami” McGill. McGill, antiguo líder de los ultras “Union Bears” del Rangers, ahora dirige una joven banda de matones escoceses llamada Tamo Junto (jerga portuguesa que significa “estamos juntos”). Actualmente se encuentra prófugo.
Miembros de Tamo Junto y un grupo afín a Daniels, autodenominado Equipo A, publicaron videos anónimos en TikTok ridiculizando las muertes de figuras del crimen organizado como Gerbil, Monaghan y Eddie Jr. Se lanzaron amenazas en forma de memes mientras perpetraban actos de violencia, filmando ataques y atentados incendiarios y publicándolos en línea.
Los vínculos de Steven Lyons con el cártel de Kinahan serían su perdición. Los detectives que trabajaban con la información obtenida durante la filtración de EncroChat se centraron en el administrador financiero de los Kinahan, Johnny Morrissey, y como resultado reunieron suficientes pruebas contra Steven Lyons para arrestarlo a él, a su esposa y a más de una docena de otras figuras clave a principios de este año. Steven fue extraditado a España el pasado mes de junio
El arresto de Steven Lyons y el asesinato en España de su hermano y de Monaghan representaron una “decapitación” de la poderosa banda de los Lyons, según declaró el exsuperintendente de la policía escocesa, Martin Gallagher. La disminución de la violencia observada por la policía representa un cambio de mentalidad entre quienes aún permanecen en la zona.
“Las cosas se están acomodando a lo que será la nueva normalidad”, dice Gallagher. “Aunque para el público en general no parezca que se estén cometiendo delitos —nadie está incendiando una casa ni estrellando un camión contra la puerta de alguien, como ha ocurrido—, eso significa que se están centrando en lo que quieren hacer para ganar dinero: importar drogas”.
“Sigue habiendo delitos, solo que no son tan evidentes y ya no intentan eliminarse entre ellos”, sostiene.
Hace unos días la policía encontró un alijo de cocaína valorado en 1,7 millones de libras en Moodiesburn, un pueblo en las afueras de Glasgow. Un hombre de 34 años ha sido acusado.
Graeme Pearson, expolicía y miembro del Parlamento escocés por el Partido Laborista, dijo: “El negocio es demasiado lucrativo como para desaparecer de repente. Es como explotar una veta de oro. Si sabes que el oro está ahí, seguirás explotándolo”.