Gibraltar vierte todas sus aguas residuales sin tratar en el Mediterráneo

Rachel Salvidge

0

Las aguas residuales sin tratar de casi 40.000 personas y empresas se vierten directamente al mar porque el territorio británico de ultramar de Gibraltar no cuenta, ni ha contado nunca, con una planta de tratamiento de aguas residuales.

Durante décadas, las aguas sin tratar se han vertido al Mediterráneo desde el extremo sur de la península, Punta Europa (Europa Point), un lugar estratégico donde el mar Mediterráneo se une con el océano Atlántico y en el que Gobierno de Gibraltar afirma que existen “altos niveles de dispersión natural”.

Se supone que la zona está protegida para la fauna silvestre, pero a menudo hay “toallitas húmedas y residuos plásticos enredados en las algas y por todas las rocas”, afirma Lewis Stagnetto, del Proyecto Nautilus, una ONG medioambiental local.

La contaminación por aguas sin tratar puede provocar floraciones de algas tóxicas que privan al agua de oxígeno, asfixiando la vida acuática. Expone a peces y mamíferos a una mezcla de productos químicos y plásticos que pueden alterar la reproducción y dañar la salud, y pone en riesgo a las personas al propagar patógenos y genes resistentes a los antibióticos.

A diferencia de Gran Bretaña, el sistema de alcantarillado de Gibraltar utiliza agua de mar, y el agua potable procede de la desalinización. El Gobierno de Gibraltar afirma que la salinidad “ha planteado históricamente retos que no se dan en otras plantas de tratamiento de aguas residuales de todo el mundo”. También alega que las toallitas húmedas “que aparecen ocasionalmente en nuestras playas proceden de puntos de venta de España”.

Intentos fallidos

En 2017, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que el Reino Unido infringía la legislación sobre aguas residuales al no tratar las aguas residuales del territorio, pero la Comisión Europea perdió toda competencia para tomar medidas tras el Brexit.

Los intentos de solucionar el problema han fracasado repetidamente. En 2018, el Gobierno de Gibraltar adjudicó un contrato a una empresa conjunta entre NWG Commercial Services (Northumbrian Water) y Modern Water para diseñar, construir y operar una planta de tratamiento, pero el acuerdo se vino abajo después de que una filial de Modern Water entrara en liquidación.

“Esto tuvo un impacto significativo en la ejecución de este proyecto vital”, dice un portavoz del Gobierno de Gibraltar. Las conversaciones preliminares con el Banco Europeo de Inversiones también “fracasaron como consecuencia directa de la salida del Reino Unido de la Unión Europea”, añade.

En junio de 2025, el Gobierno de Gibraltar adjudicó un contrato de 25 años a Eco Waters para construir una planta de tratamiento de aguas residuales en Punta Europa. Se han iniciado los trabajos preliminares sobre el diseño y los aspectos geotécnicos de la planta, y en marzo de 2026 se presentó una solicitud de planificación.

Northumbrian Water, que colaboró con el Gobierno desde 2003 hasta 2024 a través de una empresa conjunta llamada AquaGib, se ha desmarcado de los fallos en el sistema de alcantarillado. Afirma que sus operaciones “se centraban en el suministro de agua potable” y que no era responsable de las operaciones cotidianas.

“Northumbrian Water nunca fue responsable en modo alguno de las operaciones de aguas residuales en Gibraltar”, declara un portavoz. Su “participación fue como accionista y socio estratégico, no como operador ni regulador. Todas las decisiones relativas a la gestión de las aguas residuales las tomó el Gobierno de Gibraltar”.

AquaGib afirma que gestionaba varias estaciones de bombeo que transportan las aguas residuales de las zonas bajas al alcantarillado principal de Gibraltar, pero que “no es responsable” del alcantarillado principal ni del tratamiento de las aguas“.

Falta de inversión

La propia red de alcantarillado parece estar en mal estado. El año pasado, el partido de la oposición, los Socialdemócratas de Gibraltar (GSD), describió “zonas turísticas muy frecuentadas [...] vergonzosamente sometidas al hedor de las aguas residuales sin tratar”, con residuos “filtrándose directamente a través de las murallas de la ciudad [...] causando daños al ecosistema marino”. 

El Gobierno achaca el problema a décadas de falta de inversión, incluidos los años en que el GSD estuvo en el poder, y afirma que había un “gran proyecto en marcha para instalar nuevas tuberías por fases, una inversión de 15 millones de libras”, así como “varios proyectos de revestimiento que [...] han dado lugar al refuerzo y la mejora de la red principal de alcantarillado dentro de las murallas de la ciudad”.

En cuanto a las playas, el Gobierno dice: “La calidad bacteriológica del agua se mide de forma rutinaria en todas las playas de Gibraltar [...] y los últimos resultados indican que todas las zonas de baño alcanzan una excelente calidad de las aguas”.

El año pasado, las empresas de agua de Inglaterra vertieron aguas residuales sin tratar en ríos, lagos y mares casi 300.000 veces, a pesar de contar con plantas de tratamiento de aguas residuales.

La ciudadanía está indignada porque nuestros ríos y mares se tratan como un vertedero

Hugo Tagholm, director de la ONG Oceana UK, dice: “La ciudadanía está indignada porque nuestros ríos y mares se tratan como un vertedero. Es una injusticia medioambiental y económica, con la huella de las grandes empresas por todas partes”.

“El Gobierno –según él– debe ponerse las pilas tanto a nivel nacional como internacional: nuestros mares necesitan una protección adecuada contra la contaminación por aguas residuales y plásticos. Ya es hora de que pongan fin a esta indignación y dejen de verter al mar Mediterráneo”.