La resistencia del selfi: los mensajes de Zelenski para reafirmar su poder

Luke Harding

Leópolis —

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Después de otra noche en vela bajo los ataques y bombardeos rusos, Volodímir Zelenski aparecía sin afeitar y con aspecto demacrado. Pero en su discurso en vídeo de este sábado por la mañana, el presidente ucraniano se mostraba desafiante. “Estoy aquí”, dijo simplemente. Y así era. Tres días después de la invasión de Vladímir Putin, Zelenski estaba en el centro de Kiev. Mostraba que estaba resistiendo, sin marcharse a ninguna parte.

“¡Buenos días a todos! Ucranianos, por Internet hay mucha información falsa de que he llamado a nuestro ejército a que deponga las armas y de que hay una evacuación”, dijo. “Yo estoy aquí, no vamos a deponer las armas, defenderemos nuestro Estado, nuestro territorio, a nuestra Ucrania, a nuestros hijos; eso es todo lo que tengo que decir; gloria a Ucrania”.

El telón de fondo que Zelenski eligió para el vídeo difundido por Twitter y por su canal de Telegram es la Casa con Quimeras de la capital. Diseñado por el arquitecto polaco Władysław Horodecki, el edificio de estilo art nouveau es fácilmente reconocible por sus figuras mitológicas y sus gárgolas con cabeza de elefante. La calle Bankova, donde está el edificio, es el equivalente ucraniano de Downing Street en Londres. Un centenar de metros más abajo está la sede de la presidencia de Ucrania.

El vídeo-selfi con sus ministros

El viernes por la noche, Zelenski colgó otro vídeo, acompañado por el ministro de Defensa, Oleksii Reznikov, por el primer ministro, Denys Shmyhal, y otros asesores del Gobierno. “Estoy alojado en las dependencias del Gobierno junto a otros”, decía en su mensaje.

Zelenski dijo a sus compatriotas que probablemente vendría otra noche difícil, con las fuerzas rusas tratando de cercar y tomar Kiev. “El enemigo me ha designado como objetivo número uno, y a mi familia como objetivo número dos”, dijo, instando a los ciudadanos a resistir con fuerza y unidad.

Cuanto más se prolonga la resistencia de Zelenski, más heroico parece ante los ojos de un número creciente de ucranianos. “Antes no me gustaba, y no voté por él, pero ahora lo veo con un nuevo respeto”, dice Olga Bileychuk, desde la ciudad occidental de Leópolis. “Está haciendo un buen trabajo”.

Kristina Berdynskykh, una de las periodistas más reconocidas de Ucrania, también tuvo elogios para él. “Tengo muchas quejas contra Zelenski por su política interna pero su comportamiento durante esta ofensiva del mal absoluto contra Ucrania es una muestra de auténtico liderazgo político y de un coraje tremendo”, tuiteó Berdynskykh a última hora del viernes.

Humorista convertido en político

Ex actor de televisión y cómico, Zelenski logró una victoria aplastante en las elecciones presidenciales de la primavera de 2019. Prometía llevar la paz al este del país y negociar con Putin. Tres años después se encuentra en guerra con Rusia y liderando contra viento y marea una lucha contra la ocupación del Kremlin y contra la extinción nacional.

La popularidad de Zelenski había caído justo antes de la invasión de esta semana. Una de las críticas que se le hacían era la de que se estaba quedando por detrás de los acontecimientos. Ofreció una declaración de neutralidad para Ucrania, por ejemplo, cuando ya era demasiado tarde y las bombas rusas habían comenzado a caer. 

También hubo desacuerdos con la comunidad internacional sobre el grado de amenaza que representaba Moscú. El Gobierno estadounidense de Joe Biden llevaba semanas alertando de que Putin había acumulado una fuerza de invasión en las fronteras de Ucrania y de que estaba preparándose para entrar. Pero Zelenski se mostraba reticente. Ante las predicciones de un desenlace fatal se encogía de hombros y criticaba a Londres y a Washington por retirar a sus diplomáticos de Leópolis. No había razón para el pánico, decía.

“Siempre va dos o tres pasos por detrás de lo que ocurre, no puede salir de su visión”, comentaba un ex alto cargo de su Gobierno. “Como si fuera un teatro en vez de hechos reales, cuando es una situación de vida o muerte, una verdadera tragedia para miles de personas”. Según ese alto cargo, el jefe de gabinete de Zelenski, Andrii Yermak, le aconsejaba mal.

Se queda

Sin embargo Zelenski ha mostrado una valentía y una resistencia extraordinarias en las oscuras horas transcurridas desde que a las cinco de la mañana del jueves comenzó la ofensiva militar rusa. El Gobierno de Estados Unidos y, según varias fuentes, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, se ofrecieron a sacar a Zelenski de Ucrania para evitar que fuera capturado por los rusos. Él se ha negado a huir.

“La lucha está aquí, lo que necesito es munición, no un viaje”, dijo Zelenski, según autoridades de los servicios de inteligencia estadounidenses citados por el Washington Post. La respuesta sugiere que el presidente no ha perdido su sentido del humor, visible en los vídeos que grabó estos días con el iPhone, donde se lo ve con una sonrisa cansada. El viernes dijo que a su familia ya la habían trasladado hasta un lugar seguro.

El destino de Zelenski en los próximos días es sombríamente incierto. Nadie duda de que Putin está decidido a tomar Kiev y a destituir al Gobierno pro-occidental y pro-OTAN de Zelenski. El objetivo aparente de Moscú es instalar un régimen títere, similar al de la separatista Donetsk, y anexionarse de facto una amplia zona de Ucrania considerada por Putin como parte de la “Rusia histórica”.

Cuando envió los tanques esta semana, Putin dijo hacerlo para “desmilitarizar y desnazificar” a Ucrania. El viernes, Putin llamó “fascistas” y “drogadictos” a los líderes de Ucrania. Los canales estatales del Kremlin llevan sugiriendo que al país lo gobiernan extremistas de extrema derecha desde las revueltas del Maidán, en 2014, contra el entonces presidente Víktor Yanukóvich.

Un judío hablante nativo de ruso

La afirmación es ridícula. Zelenski es un hablante nativo de ruso, una habilidad de la que hizo gala en su emotivo discurso al pueblo ruso durante la noche del miércoles, a escasas horas de que comenzara la invasión. También es judío. Perdió familiares en el Holocausto y su abuelo peleó contra Hitler. Sus amigos y sus principales asesores provienen del mundo del espectáculo y de la televisión.

Zelenski parece optimista, al menos por ahora. En su discurso por vídeo del sábado dijo que Ucrania había resistido con éxito los “ataques del enemigo”. “Estamos defendiendo nuestro país, nuestra tierra”, dijo, para añadir que Kiev seguía bajo el control del Gobierno. “Los ocupantes querían capturar nuestra capital y colocar a sus títeres como en Donetsk, les rompimos los planes”.

“Quiero que todo el mundo en Rusia me escuche, todo el mundo”, añadió. “Cientos de soldados capturados que están aquí en Ucrania no saben por qué los han enviado aquí a matar gente o ser asesinados; la gente tiene que decirle al Gobierno [ruso] por qué hay que detener la guerra, más gente de su país seguirá viva”.

Es posible que la fuerza bruta y el poderío aéreo del Kremlin terminen imponiéndose, pero Zelenski ya se ha ganado su lugar en la historia como el líder de una nación asediada que lucha por su supervivencia.

Después de otra noche en vela bajo los ataques y bombardeos rusos, Volodímir Zelenski aparecía sin afeitar y con aspecto demacrado. Pero en su discurso en vídeo de este sábado por la mañana, el presidente ucraniano se mostraba desafiante. “Estoy aquí”, dijo simplemente. Y así era. Tres días después de la invasión de Vladímir Putin, Zelenski estaba en el centro de Kiev. Mostraba que estaba resistiendo, sin marcharse a ninguna parte.

“¡Buenos días a todos! Ucranianos, por Internet hay mucha información falsa de que he llamado a nuestro ejército a que deponga las armas y de que hay una evacuación”, dijo. “Yo estoy aquí, no vamos a deponer las armas, defenderemos nuestro Estado, nuestro territorio, a nuestra Ucrania, a nuestros hijos; eso es todo lo que tengo que decir; gloria a Ucrania”.

El telón de fondo que Zelenski eligió para el vídeo difundido por Twitter y por su canal de Telegram es la Casa con Quimeras de la capital. Diseñado por el arquitecto polaco Władysław Horodecki, el edificio de estilo art nouveau es fácilmente reconocible por sus figuras mitológicas y sus gárgolas con cabeza de elefante. La calle Bankova, donde está el edificio, es el equivalente ucraniano de Downing Street en Londres. Un centenar de metros más abajo está la sede de la presidencia de Ucrania.

El vídeo-selfi con sus ministros

El viernes por la noche, Zelenski colgó otro vídeo, acompañado por el ministro de Defensa, Oleksii Reznikov, por el primer ministro, Denys Shmyhal, y otros asesores del Gobierno. “Estoy alojado en las dependencias del Gobierno junto a otros”, decía en su mensaje.

Zelenski dijo a sus compatriotas que probablemente vendría otra noche difícil, con las fuerzas rusas tratando de cercar y tomar Kiev. “El enemigo me ha designado como objetivo número uno, y a mi familia como objetivo número dos”, dijo, instando a los ciudadanos a resistir con fuerza y unidad.

Cuanto más se prolonga la resistencia de Zelenski, más heroico parece ante los ojos de un número creciente de ucranianos. “Antes no me gustaba, y no voté por él, pero ahora lo veo con un nuevo respeto”, dice Olga Bileychuk, desde la ciudad occidental de Leópolis. “Está haciendo un buen trabajo”.

Kristina Berdynskykh, una de las periodistas más reconocidas de Ucrania, también tuvo elogios para él. “Tengo muchas quejas contra Zelenski por su política interna pero su comportamiento durante esta ofensiva del mal absoluto contra Ucrania es una muestra de auténtico liderazgo político y de un coraje tremendo”, tuiteó Berdynskykh a última hora del viernes.

Humorista convertido en político

Ex actor de televisión y cómico, Zelenski logró una victoria aplastante en las elecciones presidenciales de la primavera de 2019. Prometía llevar la paz al este del país y negociar con Putin. Tres años después se encuentra en guerra con Rusia y liderando contra viento y marea una lucha contra la ocupación del Kremlin y contra la extinción nacional.

La popularidad de Zelenski había caído justo antes de la invasión de esta semana. Una de las críticas que se le hacían era la de que se estaba quedando por detrás de los acontecimientos. Ofreció una declaración de neutralidad para Ucrania, por ejemplo, cuando ya era demasiado tarde y las bombas rusas habían comenzado a caer. 

También hubo desacuerdos con la comunidad internacional sobre el grado de amenaza que representaba Moscú. El Gobierno estadounidense de Joe Biden llevaba semanas alertando de que Putin había acumulado una fuerza de invasión en las fronteras de Ucrania y de que estaba preparándose para entrar. Pero Zelenski se mostraba reticente. Ante las predicciones de un desenlace fatal se encogía de hombros y criticaba a Londres y a Washington por retirar a sus diplomáticos de Leópolis. No había razón para el pánico, decía.

“Siempre va dos o tres pasos por detrás de lo que ocurre, no puede salir de su visión”, comentaba un ex alto cargo de su Gobierno. “Como si fuera un teatro en vez de hechos reales, cuando es una situación de vida o muerte, una verdadera tragedia para miles de personas”. Según ese alto cargo, el jefe de gabinete de Zelenski, Andrii Yermak, le aconsejaba mal.

Se queda

Sin embargo Zelenski ha mostrado una valentía y una resistencia extraordinarias en las oscuras horas transcurridas desde que a las cinco de la mañana del jueves comenzó la ofensiva militar rusa. El Gobierno de Estados Unidos y, según varias fuentes, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, se ofrecieron a sacar a Zelenski de Ucrania para evitar que fuera capturado por los rusos. Él se ha negado a huir.

“La lucha está aquí, lo que necesito es munición, no un viaje”, dijo Zelenski, según autoridades de los servicios de inteligencia estadounidenses citados por el Washington Post. La respuesta sugiere que el presidente no ha perdido su sentido del humor, visible en los vídeos que grabó estos días con el iPhone, donde se lo ve con una sonrisa cansada. El viernes dijo que a su familia ya la habían trasladado hasta un lugar seguro.

El destino de Zelenski en los próximos días es sombríamente incierto. Nadie duda de que Putin está decidido a tomar Kiev y a destituir al Gobierno pro-occidental y pro-OTAN de Zelenski. El objetivo aparente de Moscú es instalar un régimen títere, similar al de la separatista Donetsk, y anexionarse de facto una amplia zona de Ucrania considerada por Putin como parte de la “Rusia histórica”.

Cuando envió los tanques esta semana, Putin dijo hacerlo para “desmilitarizar y desnazificar” a Ucrania. El viernes, Putin llamó “fascistas” y “drogadictos” a los líderes de Ucrania. Los canales estatales del Kremlin llevan sugiriendo que al país lo gobiernan extremistas de extrema derecha desde las revueltas del Maidán, en 2014, contra el entonces presidente Víktor Yanukóvich.

Un judío hablante nativo de ruso

La afirmación es ridícula. Zelenski es un hablante nativo de ruso, una habilidad de la que hizo gala en su emotivo discurso al pueblo ruso durante la noche del miércoles, a escasas horas de que comenzara la invasión. También es judío. Perdió familiares en el Holocausto y su abuelo peleó contra Hitler. Sus amigos y sus principales asesores provienen del mundo del espectáculo y de la televisión.

Zelenski parece optimista, al menos por ahora. En su discurso por vídeo del sábado dijo que Ucrania había resistido con éxito los “ataques del enemigo”. “Estamos defendiendo nuestro país, nuestra tierra”, dijo, para añadir que Kiev seguía bajo el control del Gobierno. “Los ocupantes querían capturar nuestra capital y colocar a sus títeres como en Donetsk, les rompimos los planes”.

“Quiero que todo el mundo en Rusia me escuche, todo el mundo”, añadió. “Cientos de soldados capturados que están aquí en Ucrania no saben por qué los han enviado aquí a matar gente o ser asesinados; la gente tiene que decirle al Gobierno [ruso] por qué hay que detener la guerra, más gente de su país seguirá viva”.

Es posible que la fuerza bruta y el poderío aéreo del Kremlin terminen imponiéndose, pero Zelenski ya se ha ganado su lugar en la historia como el líder de una nación asediada que lucha por su supervivencia.

Después de otra noche en vela bajo los ataques y bombardeos rusos, Volodímir Zelenski aparecía sin afeitar y con aspecto demacrado. Pero en su discurso en vídeo de este sábado por la mañana, el presidente ucraniano se mostraba desafiante. “Estoy aquí”, dijo simplemente. Y así era. Tres días después de la invasión de Vladímir Putin, Zelenski estaba en el centro de Kiev. Mostraba que estaba resistiendo, sin marcharse a ninguna parte.

“¡Buenos días a todos! Ucranianos, por Internet hay mucha información falsa de que he llamado a nuestro ejército a que deponga las armas y de que hay una evacuación”, dijo. “Yo estoy aquí, no vamos a deponer las armas, defenderemos nuestro Estado, nuestro territorio, a nuestra Ucrania, a nuestros hijos; eso es todo lo que tengo que decir; gloria a Ucrania”.