Sudáfrica
Trump les prometió asilo ante un “genocidio blanco” inexistente, pero ahora EEUU rechaza sus solicitudes
Cuando Donald Trump anunció en febrero de 2025 que Estados Unidos aceptaría como refugiados a los afrikáners de Sudáfrica, descendientes principalmente de colonos neerlandeses establecidos en el país desde el siglo XVII, muchos sudafricanos blancos que se consideraban víctimas del racismo en su país pensaron que sus plegarias habían sido escuchadas.
Sin embargo, en los últimos meses, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) ha rechazado las peticiones de decenas de personas que habían solicitado entrar en el programa de asilo, lo que ha dejado a muchas de ellas consternadas y confundidas ante la perspectiva de tener que enfrentarse a lo que Trump ha afirmado falsamente como un “genocidio de blancos” en Sudáfrica.
Tras el decreto de Trump de febrero de 2025 en el que se anunciaba el programa de reasentamiento —que se amplió para incluir a miembros de una “minoría racial”—, el primer grupo de 68 sudafricanos blancos llegó a Estados Unidos en mayo de ese mismo año. Al mismo tiempo, Estados Unidos suspendió el programa de refugiados para todas las demás personas que huían de guerras y persecuciones.
Desde entonces, según cifras del Departamento de Estado, más de 13.000 personas se han reasentado en Estados Unidos. El ritmo de llegadas también se está acelerando: solo en agosto fueron admitidas más de 2.600 personas.
Los afrikáners, descendientes de colonos holandeses y franceses, gobernaron Sudáfrica durante el apartheid. El régimen reprimió a la mayoría negra y consolidó la seguridad y la riqueza de la población blanca.
Desde el fin del apartheid, hace más de 30 años, las políticas de acción afirmativa han contribuido a crear una élite y una clase media negras. Sin embargo, según datos oficiales, cerca del 38% de los sudafricanos negros están desempleados, frente al 9% de los sudafricanos blancos.
Mientras tanto, las políticas de “empoderamiento económico negro”, junto con las elevadas tasas de delincuencia que afectan a toda la población, han fomentado entre algunos sudafricanos blancos la sensación de que ahora son ellos las víctimas de la discriminación racial.
La extrema derecha racista también lleva tiempo haciendo hincapié en los brutales asesinatos de granjeros sudafricanos blancos, alegando que son una prueba de que los blancos están en el punto de mira. Los datos oficiales sobre delincuencia no muestran que los granjeros o los blancos sufran índices de delincuencia más elevados que el resto de población. Eso no ha impedido que Trump se haga eco de estas afirmaciones, a pesar de que el Gobierno sudafricano lo ha desmentido enérgicamente.
El 30 de junio, los grupos de Facebook y WhatsApp para solicitantes de asilo, tanto los que aún están en proceso como los que ya han obtenido el estatuto, comenzaron a llenarse de noticias sobre personas que habían empezado a recibir cartas en las que se les denegaba la solicitud.
Lloré como un niño. Era algo que de verdad creía que podía conseguir. Me creí toda esa propaganda
“Le escribimos para informarle de que, tras revisar su caso, el USCIS [Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos] ha determinado que su solicitud no cumple los requisitos para continuar con el proceso de reasentamiento en Estados Unidos en este momento. Esta decisión es inapelable”, señalaban varias notificaciones de denegación a las que ha tenido acceso The Guardian.
No está claro cuántas personas han sido consideradas no aptas. El USCIS no ha facilitado datos sobre el número total de solicitudes de asilo y de denegaciones. Un grupo de WhatsApp creado para apoyar a los rechazados, llamado Hope beyond the Letter (Esperanza más allá de la carta), contaba con 311 miembros a fecha de 10 de septiembre, según uno de los administradores, que sostiene que el número de miembros fluctúa.
Aunque las cartas de inelegibilidad no indican los motivos del rechazo, algunos solicitantes han conseguido más información tras presentar solicitudes en virtud de la ley de transparencia (FOIA). El administrador del grupo de WhatsApp, un profesional independiente de la televisión de 64 años que no quiere revelar su identidad, descubrió que su caso había sido inicialmente “recomendado para su aprobación”. Sin embargo, la recomendación se revocó porque su exnovia, con la que había presentado la solicitud, tiene antecedentes por posesión de marihuana.
“Lloré como un niño”, recuerda sobre su reacción al recibir la carta de rechazo el 30 de junio, tras haber completado el proceso de selección en noviembre. “Era algo que de verdad creía que podía conseguir. Me creí toda esa propaganda”.
A Pieter y Liesl (nombres ficticios) se les comunicó el pasado noviembre que habían sido “aprobados condicionalmente” como refugiados. Ambos son afrikáners, cada uno de los cuales perdió a uno de sus abuelos, asesinado en una granja, y gestionaban una explotación agrícola cuando solicitaron el estatuto de refugiado.
Pieter explicó que fue condenado por allanamiento en 2014, por lo que, según él, pagó una multa y no tuvo que comparecer ante el tribunal. Entre 2011 y 2024 obtuvo varios visados temporales para trabajar en granjas de Estados Unidos.
La hija menor de la pareja nació en Estados Unidos y es ciudadana estadounidense. En la respuesta a su solicitud de acceso a la información se dieron cuenta de que el USCIS había registrado su nacionalidad como sudafricana y había afirmado erróneamente que se quedaría atrás si se trasladaban a EEUU como refugiados.
De hecho, cuando recibieron una la de denegación el 24 de julio ya habían vendido su casa, su coche y muchas de sus pertenencias. “Tenemos que empezar de cero”, lamenta Pieter.
Otro solicitante atribuyó el rechazo de su solicitud y la de su esposa a una serie de malentendidos que, según él, se produjeron porque no pudo expresarse en su lengua materna, el afrikáans. Los motivos que figuraban en la respuesta a su solicitud de acceso a la información fueron “delito que implica depravación moral” y “comisión de actos de tortura o ejecuciones extrajudiciales”.
Este hombre de 67 años había admitido haber disparado al menos a una persona negra cuando trabajaba como guardia de seguridad en 1995, pero afirma que lo hizo en defensa propia al intervenir durante el asalto de un grupo numeroso de personas a una tienda de bebidas alcohólicas. “Las autoridades llevaron a cabo una investigación exhaustiva”, explica: “No se me imputó ningún cargo porque no infringí la ley”.
En una respuesta enviada por correo electrónico que no aborda casos concretos, el portavoz del USCIS, Zach Kahler, ha indicado que “El Departamento de Seguridad Nacional se compromete a reasentar a los refugiados afrikáners que están siendo perseguidos por el Gobierno sudafricano”.
“[El USCIS] examina cada solicitud de asilo caso por caso… [y] notifica a los extranjeros que no reúnen los requisitos para continuar con el trámite a través del Programa de Admisión de Refugiados de Estados Unidos., incluidos aquellos que no cumplen los requisitos por motivos de seguridad pública o por antecedentes penales. Esta decisión es inapelable. Esta administración siempre dará prioridad a la seguridad y el bienestar del pueblo estadounidense”, señala.