Watch Dogs - Análisis Multiplataforma

Daniel Moreno / Daniel Moreno

Madrid —

¿Qué ha pasado con Watch Dogs? Posiblemente uno de los juegos más esperados desde su anuncio en el E3 2012 con un tráiler espectacular, ha llegado a nosotros convirtiéndose en el acto en un incontestable éxito de ventas sin que las críticas acompañen como es debido. Después de todo hablábamos de un título llamado a crear una nueva franquicia de éxito para Ubisoft con una primera entrega realmente sólida, innovadora y tecnológicamente puntera que no bajase del sobresaliente contante y sonante en Metacritic, cuando finalmente se ha quedado rondando el 80, recibiendo alguna que otra crítica bastante dura.

El motivo es bien simple de entender. La editora francesa ha jugado con una auténtica navaja de doble filo al crear una expectación muy por encima de lo que realmente tenían entre manos empezando por ese primer video que posteriormente se ha demostrado visualmente inflado. Sus responsables podrán decirnos misa, que el Papa es negro o que Sergio Ramos habla catalán en la intimidad (y con un acento diez), pero lo cierto es que el juego que tenemos entre manos se ve peor ahora en 2014 que cuando se anunció hace ya dos largos años, y eso tiene un nombre que suena a imperdonable delito: downgrade gráfico. Eso y otros tantos pequeños factores que no terminan por encajar han servido para que la crítica se comporte, y no sin motivos, con mayor dureza que nunca.

Aunque por suerte para Ubisoft la estrategia les ha salido bien, porque Watch Dogs ha superado la barrera de los 4 millones de copias vendidas en una semana convirtiéndose en el mejor estreno de una nueva IP en la historia de los videojuegos. Seamos serios, los jugadores somos manipulables hasta cierto punto, pero tontos tontos, como que no. Así que por mucho puñal que ande por ahí suelto, queda claro que algo bueno tendrá este Watch Dogs.

Veámoslo al detalle en el siguiente análisis.

Argumento y jugabilidad: un smartphone basta para hacer justicia.

Esta aventura de corte sandbox desarrollada por Ubisoft Montreal nos llevará a la ciudad de Chicago, una aparentemente próspera urbe controlada por un complejo sistema informático denominado como ctOS. Absolutamente todo, desde los semáforos hasta las luces, desde los cajeros automáticos hasta el servicio de trenes pasando por los ordenadores personales, tablets y teléfonos móviles de los ciudadanos, todo está conectado a este sistema, de forma que nada escapa al control de los poderosos. Si hay un delito lo localizan en cuestión de segundos, si alguien tiene antecedentes penales lo saben con sólo verle la cara, si mandas un sms queda registrado, si tus intenciones no son buenas seguro que estás fichado. Estamos ante una auténtica metáfora de hacia dónde nos puede llevar el auge de la tecnología y las redes de comunicación.

Bien, hasta aquí seguro que nadie duda de que nos encontramos ante una de los universos más prometedores de entre los creados para un videojuego durante los últimos años. Sin embargo Ubisoft Montreal no ha sabido explotarlo tanto como a muchos nos gustaría. Quizá sea nuevamente culpa de la expectación creada, pero nos imaginábamos que la inmersión tanto en la historia como en la mismísima ciudad de Chicago sería bastante superior, y es que la trama tiene un par de puntos flacos que lo impiden.

Nuestro protagonista es Aiden Pearce, un hacker sumido en una historia de venganza tras la pérdida de un familiar que tendrá que ir poco a poco uniendo los hilos hasta encontrar a los auténticos culpables, quienes como os podéis imaginar no serán precisamente un par de pandilleros de tres al cuarto. Bien es cierto que por norma resulta muy complicado ofrecer una trama consistente en un juego de mundo abierto, pero creemos que se podría haber hecho mucho más, que la historia de Aiden ya la hemos visto en demasiados films de Liam Neeson. No es que sea mala, sencillamente resulta anodina.

Falta carisma para los personajes principales a fin de que logren una mayor empatía con el jugador. Falta crear tensión en ciertos puntos, porque no es difícil perder el interés para centrarnos en las otras mil y una cosas que ofrece el juego, y esto puede degenerar en que un gran número de jugadores se olviden por completo del modo historia, algo que a largo plazo repercutiría en la imagen de esta nueva y prometedora franquicia. Todo esto resta peso a un modo campaña que nos puede ofrecer unas veinte horas de juego.

Por suerte, si dejamos a un lado ciertas líneas de guion y las idas y venidas innecesarias de los personajes, las propias misiones de la trama principal en su mayoría sí que resultan bastante agradecidas de jugar gracias a que son ellas las que nos desvelan los entresijos jugables del título. La curva de dificultad está muy bien medida, y según vayamos completando misiones, sobre todo al principio, iremos aprendiendo nuevas y jugosas habilidades que después podremos aprovechar en nuestros ratos de ocio por Chicago. Sin embargo casi todas las misiones pecan de un esquema final bastante similar, lo que repercute de nuevo negativamente en el interés que pueda desperter el modo campaña en el usuario.

Vamos entonces a hablar del plano puramente jugable, porque es aquí donde la propuesta de Ubisoft Montreal reluce por méritos propios. Sin tapujos: Watch Dogs es divertidísimo. Tanto que como decimos a veces cuesta centrarse en un objetivo mayor como continuar con la campaña al encontrarnos mil y una distracciones por el camino. Tan pronto nos veremos hackeando un cajero para ampliar nuestra cuenta bancaria como persiguiendo a un tipo que estaba apuntito de agredir de una forma u otra a una mujer indefensa, por no comentar lo sumamente entretenido que resulta huir de la policía gracias a todas las posibilidades de acción puestas en nuestra mano, y en concreto en nuestro teléfono móvil.

Ni metralletas, ni bazucas, ni espadas laser. El arma definitiva es un simple smartphone que nos permitirá interferir las comunicaciones de los enemigos, hackear los mensajes privados de cualquier viandante a fin de intervenir en posibles delitos, y activar un buen número de elementos del escenario como parapetos, válvulas de presión y alarmas de coches. Podremos por ejemplo navegar de una cámara de vigilancia a otra para después dar el salto a la cámara del teléfono móvil de un vigilante de seguridad hasta colarnos virtualmente en un despacho para hackear un ordenador, como podremos cambiar de color los semáforos, activar pinchos y barreras en una carretera mientras huimos a toda prisa de la policía con tan sólo apretar un botón, o incluso provocar apagones para escapar entre las sombras.

Los posibilidades son por tanto muy numerosas. Lo que propicia que podamos enfocar cada misión ya sea primaria o secundaria de mil y una maneras. De hecho enfocar cada situación queda casi siempre en manos del jugador, y será él, en su sano juicio, quién decidirá aprovechar o no el potencial de este programa o desperdiciarlo haciendo siempre lo mismo. Por ejemplo en una misión secundaria en la que tenemos que limpiar la guarida de una banda de delincuentes, podremos irrumpir como Rambo en una conferencia de física cuántica aplastando a un par de tipos con nuestro coche y acribillando a otros tantos con nuestra recortada. Pero esto amigos, ya está muy visto.

¿No es mejor tirar de ingenio? Bien, pues bastará con desplazarnos a hurtadillas utilizando las coberturas del escenario hasta tener una buena posición, colarnos en una cámara de las vigilancia y navegar entre ellas para tener una completa visión de toda la zona, incluyendo por supuesto a los enemigos y a todos y cada uno de los elementos interactivos que salpiquen el mapeado. Entonces podremos atraer al enemigo más cercano a un coche haciendo saltar su alarma, para acto seguido acercarnos por la espalda y noquearlo. ¿Qué justo entonces otro camina hacia nosotros? Pues nada mejor que hackear su teléfono móvil para que le explote en la cara. Ya veréis como empieza a saltar y a maldecir al fabricante poco antes de que diga adiós a la vida. Acto seguido todos se preguntarán qué está pasando. Será el momento ideal de hacer que miren en otra dirección lanzando una distracción casera mientras interrumpimos la comunicación para que no puedan llamar a los refuerzos y sacamos la artillería pesada. Ahora sí podemos liarnos a tiros para obtener la experiencia jugable completa, edificante y placentera que recomiendan 9 de cada 10 médicos en España.

Para facilitar el trabajo así como para dotar de un toque espectacular a la acción, sus responsables han tenido a bien introducir un modo concentración que nos permitirá ralentizar el tiempo para disparar de forma más certera o realizar alguna pirueta al volante que nos permita librarnos de los perseguidores. Realmente esta mecánica funciona, aunque el abuso en los modos de dificultad menos elevados puede conllevar que toda esta experiencia se convierta en un paseo por el campo sin interés alguno. Como antes queda en manos de los jugadores el tener o no una experiencia de juego notable.

Además contaremos con un sencillo árbol de habilidades que nos permitirá desbloquear progresivamente nuevas artimañas al invertir los puntos que ganemos con cada una de nuestras acciones. Este árbol se divide en cuatro ramas, conducción, hackear, combate y objetos creados, siguiendo las cuales desbloquearemos nuevas habilidades como la posibilidad de aumentar nuestro tiempo de concentración, recibir menos daño al volante, construir bombas u obtener más dinero al piratear un cajero automático.

¿Qué más podemos hacer en Watch Dogs? Pues como ya hemos comentado hay un buen número de misiones y tareas secundarias. Basta con dar un breve paseo para que siempre nos asalte algo que hacer, desde proteger a un ciudadano indefenso hasta detener a un loco al volante antes de que llegue a su objetivo, colarnos en una base del ctOS para desvelar por completo el mapeado como con las atalayas de Assassin’s Creed o embarcarnos en un viaje de lo más psicodélico. Sí, porque encontraremos varios minijuegos llamados juegos de realidad aumentada además de viajes digitales. En los primeros deberemos liarnos a tiros con marcianos virtuales o realizar un circuito por la ciudad recogiendo monedas mientras que en los segundos podremos flipar saltando de flor en flor o luchando contra arañas gigantes, aunque cabe reconocer que estos minijuegos podrían haber ofrecido bastante más. Sinceramente, los vemos como un añadido de última hora que, aunque más que bienvenido, aún no ha sido explotado del todo.

Por otro lado cuando nos ponemos al volante hay ciertos puntos que fallan de forma categórica, empezando por nuestra incapacidad de disparar mientras conducimos. ¿Alguien sabe cómo hacerlo? No, ¿verdad? Y es que el hecho de que sus responsables hayan eliminado esta posibilidad en un sandbox con vehículos nos parece tan extraño como si en un SimCity en vez de alcalde nos nombraran ayudantes del conserje de una biblioteca pública. Además, pese a que hay un buen número de vehículos y todos son más o menos diferentes entre sí, fallan las físicas a la hora de conducir, encontrándonos ante giros imposibles más veces de las que nos gustaría y con colisiones que no resultan para nada realistas.

Multijugador: yo hackeo, tú hackeas, él hackea.

Es innegable, cada vez más juegos optan por integrar más y más el multijugador online y las funciones en red como una parte íntegra e inseparable del programa, y Watch Dogs por supuesto no es una excepción, si no más bien un paso adelante en ese sentido que tomando como referencia el esquema de Dark Souls lo potencia para que nos podamos hacer una idea de lo que veremos en los juegos del mañana.

De esta forma su multijugador en línea nos asaltará en cualquier momento, sin que tengamos que salir del modo individual, navegar entre menús y esperar a estar conectados. Cuando menos lo esperemos otro jugador puede introducirse en nuestra partida para tratar de hackearnos, momento en el cual tendremos que localizarle analizando a cada uno de los transeúntes, ya que aunque él mismo se vea con el skin de Aiden nosotros le veremos como un civil normal y corriente, para acto seguido neutralizarle para no perder reputación, ganar puntos y poder así desbloquear nuevos extras. Igualmente podremos ser nosotros mismos quien nos infiltremos en partidas ajenas para hacer lo propio. Cabe decir que pese a no tratarse de un modo de juego muy original ni llamado a alargar en demasiado la vida útil del título, sí que resulta bastante funcional, logrando ciertos momentos de tensión cuando estamos a puntito de conseguir hackear al contrario o nos están hackeando y se nos acaba el tiempo.

Por otro lado contamos con la posibilidad de echar alguna que otra carrera con ciertas variantes, participar en modos competitivos y deambular libremente por la urbe en compañía de otros jugadores, pero hay que destacar que toda esta oferta queda muy muy lejos de lo ofrecido por títulos como el gigantesco Grand Theft Auto Online, resultando un añadido de agradecer pero tampoco imprescindible. Y si no te gusta jugar online o que otros jugadores invadan tu partida, no tienes más que desactivarlo y listo.

Apartado gráfico: un incontestable downgrade.

Como avanzábamos al comienzo de este análisis uno de los peores enemigos de Watch Dogs ha sido la incontestable rebaja gráfica sufrida durante los últimos meses. Y es que no son pocos los puntos que han ido a menos desde que se anunciara en el E3 de 2012, pasando de ofrecer una ciudad de Chicago donde la atmósfera casi se podía palpar con los dedos de una mano a otra bien distinta que pese a resultar notable no impresiona en absoluto si la comparamos con títulos de la pasada generación como un Grand Theft Auto V mucho más vistoso en temas como la iluminación y la distancia de dibujado. Y sí, hablamos de las versiones de Watch Dogs más punteras, las de Playstation 4 y PC, y eso teniendo en cuenta lo mucho que exige en compatibles en términos de hardware.

Basta con echar un vistazo a las decenas de videos que circulan por Youtube comparando la versión final de Watch Dogs con la que vimos en el E3 para percatarnos de todo lo que se ha perdido. Bien es cierto que hablamos de un título enorme en muchos sentidos, muy exigente por todo lo que ofrece y pone en pantalla en cada momento, con decenas de transeúntes, sucesos aleatorios, climatología y ciclos día y noche... Pero no hay excusa, más aún cuando ejecutamos un título como GTA V en Xbox 360 y comprobamos que en ciertos puntos no tiene nada que envidiar a la versión next gen del título de Ubisoft.

Parece como si en ciertos casos en vez de usar la niebla para dotar de atmósfera a las calles como ocurría en el tráiler del E3, se utilizara más bien para tapar las carencias técnicas, sobre todo en cuanto a la distancia de dibujado, donde además las texturas de los edificios se vuelven planas. Los reflejos en los cristales de los edificios no se corresponden en absoluto con lo que tienen delante, mostrando una pequeña calle de edificios bajos cuando en realidad hay una avenida con rascacielos, el sistema de daños en los vehículos resulta poco creíble con unos faros que parecen estar hechos del mismo material que el martillo de Thor, coches y transeúntes aparecen en ocasiones de la nada... En definitiva, ¿dónde quedaron los árboles meciéndose al el viento, con las hojas volando por doquier bajo una iluminación fotorrealista con un gran número de transeúntes colándose entre el humo de las alcantarillas? Pues como diría cualquier niño que no ha hecho los deberes, ‘profe, se lo ha comido el perro’.

Pero no nos pongamos en plan catastrofistas, porque si nos olvidamos de las falsas expectativas creadas, es innegable que Watch Dogs ofrece un aspecto visual perfectamente eficiente en prácticamente todos sus apartados, con ciertos puntos fuertes como pueden ser las explosiones o los momentos en los que se hace de noche y comienza a llover. Es entonces cuando nos percatamos de la auténtica belleza de la ciudad de Chicago.

Ya decimos que de no haber creado tales expectativas otro gallo cantaría, aunque aún quede bastante trabajo por hacer. Hace poco tiempo supimos que cuando sus responsables comenzaron a trabajar en él desconocían de la existencia de PS4 y Xbox One, lo que sin duda alguna ha propiciado un título intergeneracional más cercano a PS3 y Xbox 360 de lo que nos gustaría, algo que tampoco sirve de excusa. Pero en fin, esto es tan sólo el primer paso de una nueva franquicia de éxito, y esperamos que para el más que previsible Watch Dogs 2 se pongan las pilas.

Conclusiones: Los primeros pasos de una auténtica bestia.

No nos engañemos, Watch Dogs tenía los ingredientes necesarios para ser, sin lugar a dudas, uno de los videojuegos más refrescantes, inmersivos y rompedores de los últimos años. Un firme candidato a GOTY. Sin embargo no ha sido así, y eso hablando en plata fastidia bastante. Parece que en ciertas partes la mezcla y cocción de estos ingredientes no ha sido la adecuada, mientras que en determinados puntos nos han sustituido el solomillo de buey por un funcional aunque nada sorprendente filete de cinta de lomo del Mercadona. La losa de las expectativas creadas tiene un peso incuestionable, sobre todo en materia gráfica, mientras que ciertas mecánicas podrían haberse explotado mucho más y el magnífico universo creado merecía una trama más pulida con unos personajes un tanto mejor perfilados.

Eso sí, todos estos defectos y pormenores no tienen por qué manchar todas sus virtudes. Hablamos de un juego repleto de posibilidades y sumamente divertido sobre todo para aquellos que sepan sacarle partido, con una acción muy bien resuelta y ese toque fresco que aporta al conjunto de la jugabilidad el poder hackear todo lo que nos rodea. Hablamos de un juego enorme en muchos aspectos, sumamente ambicioso, y que nos da motivos para augurar una segunda entrega realmente colosal siempre que en Ubisoft sepan seguir el camino correcto.

Echando la vista atrás nos recuerda a ese primer Assassin’s Creed que no gustó a todos, pero al que le siguió un Assassin’s Creed II que aún a día de hoy muchos jugadores recuerdan como el mejor juego de la saga.

Lo mejor:

  • Un juego enorme, repleto de posibilidades, y por encima de todo muy divertido.
  • El hackeo le aporta un toque de frescura único, capaz de abrir nuevos caminos al jugador.
  • Su multijugador en línea resulta tan funcional como entretenido.

Lo peor:

  • Es el ejemplo viviente de un downgrade gráfico en mayúsculas.
  • Fallan ciertos aspectos como el sistema de impactos y las físicas al conducir.
  • El universo creado merecía una trama más pulida.
  • Ofrece muchas cosas, pero algunas de ellas no son más que un pequeño ejemplo de lo que podrían ser.