“Ni ducharnos, ni tirar de la cisterna a 30 grados”: el vecindario de Torresolano en Nalda denuncia constantes cortes de agua

Urbanización Torresonalo en Nalda

Laura Olave Lozano

23 de junio de 2026 18:29 h

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Continúan los problemas para el vecindario de la urbanización Torresolano en Nalda. Todavía hay familias desalojadas tras el derrumbe del muro a principios de mayo. Y las que quedan, siguen padeciendo cortes de agua. El último este fin de semana pasado: el agua dejó de salir del grifo el sábado por la noche hasta a última hora de ayer lunes. Sin una gota de agua al abrir el grifo en plena ola de calor. Cortes que son demasiado habituales y que tal y como ha relatado uno de los vecinos de esta urbanización es consecuencia de la falta de recepción definitiva de las obras por parte del Ayuntamiento de Nalda.

Con los termómetros rozando los 30 grados bien entrada la medianoche y la región en alerta naranja, el gesto cotidiano de abrir un grifo para refrescarse se ha convertido en una utopía para decenas de familias de la urbanización. Desde el pasado sábado por la noche, el agua dejó de salir de los grifos. “No podíamos lavar los cacharros, ni poner la ropa a lavar, ni ducharnos, ni absolutamente nada. Imagínate el olor que teníamos en casa con este calor”, cuenta indignado este vecino de la urbanización Torresolano en Nalda. Una “situación alarmante”, más aún para los menores, mujeres embarazadas y personas mayores que viven allí.

La cotidianidad se desmoronó en cuestión de 48 horas. Las cocinas acumulaban platos sucios y las cisternas de los baños dejaron de funcionar. Penuria es el término utilizado por este vecino para describir la situación que han vivido. “Tuve que bajar a casa de mis suegros a ducharme antes de ir a trabajar, tengo una empresa y debo atender a mi clientela en condiciones, no puedo estar dos días sin ducharme. Y como yo, el resto del vecindario”.

Que el agua no salga del grifo para beber es quizás un problema menor porque la compra de agua embotellada se ha convertido en una obligación diaria, un gasto extra que se suma al pago puntual de unos impuestos que no se ven reflejados en los servicios básicos. “Nosotros pagamos el IBI todos los años puntualmente. Cumplimos con nuestras obligaciones por lo que solo reclamamos nuestros derechos: una seguridad estructural y unos servicios adecuados. No pedimos nada más”.

Y es que asegura que la calidad del agua, cuando la hay, deja mucho que desear: “Es lamentable”. Este vecino ha instalado unos filtros a la entrada de su casa. “Los cambié hace unos veinte días, tendrías que ver las fotos y vídeos de cómo estaba ese filtro, habría que ver si el agua es potable”, denuncia. Y todo esto pasa, insiste, mientras pagan puntualmente sus impuestos.

Un problema crónico bajo el fantasma de la “recepción provisional”

La raíz de los cortes de agua se remonta a hace unos 15 años. La urbanización se encuentra en un limbo legal conocido como “recepción provisional”. Al no haber asumido el Ayuntamiento de forma definitiva las obras del complejo, el vecindario no dispone de una canalización de agua de boca directa y normalizada, como la que da servicio a localidades colindantes como Sorzano. “Por la carretera de la urbanización sube un conducto a Sorzano y de allí, se deriva a las viviendas”. Es lo que piden en Torresolano, un conducto que dé servicio a toda la urbanización porque ellos cuentan con un depósito desde el que se bombea el agua a los domicilios y las averías en este conducto son las que provocan que el vecindario se quede sin agua. La solución por parte del Ayuntamiento de Nalda llega en forma de camiones cisterna. “Un parche para hoy porque en unos meses volveremos a estar igual. Estamos siempre vendidos, dependiendo de si se rompe una bomba o de si un operario puede venir a repararla. Esto no es nuevo. El día Nochevieja pasamos la tarde entera angustiados, con las familias en casa y las cenas preparadas, a punto de abortar el plan porque tampoco había agua”.

Se sienten desamparados porque los cortes nunca se notifican formalmente y es que este vecindario depende de la buena voluntad de los operarios de la empresa de mantenimiento y de las llamadas directas a la alcaldesa de la localidad, Raquel Arrieta.

Afortunadamente, el agua volvió a los grifos de la urbanización Torresolano ayer lunes por la tarde. Pero la paciencia del vecindario se va agotando poco a poco. Quieren poder disfrutar de los servicios que pagan con sus impuestos. Quieren que el Ayuntamiento de Nalda recepcione definitivamente su urbanización, algo que la alcaldesa ha dicho “habrá que valorarlo, de momento, estamos trabajando para que la urbanización recupere el agua y esperamos que sea a lo largo de la tarde del lunes”, como efectivamente así ocurrió. ¿Cuándo será el próximo corte de agua y cuánto durará? Es lo que se pregunta el vecindario de Torresolano en Nalda que solo quiere una solución definitiva y no más parches.

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