La masificación de la calle Laurel de Logroño divide a los hosteleros: “¿Merece la pena este desgaste?”

La calle Laurel se sigue enfrentando al debate entre la convivencia y el negocio, entre la identidad de la zona y el turismo de masas, personificado en las despedidas de soltero. Cada fin de semana se repiten imágenes de descontrol y falta de civismo que el vecindario denuncia como insostenibles. Personas orinando en la calle, suciedad, cánticos y gritos a altas horas de la noche y hasta se han visto personas trepando por las fachadas hasta subirse a los balcones. La medida de obligar a cerrar e impedir el consumo en la calle más allá de las 12 no parece ser suficiente.

El debate viene de lejos, pero la situación cada vez evidencia más un cambio de modelo en el emblema gastronómico de Logroño, que no solo señala al público también a los propios hosteleros.

El responsable de la Pulpería La Universidad, abierto desde 1978, ha escrito una carta dejando clara su posición ante la situación: “Si vienes a Logroño y, en especial, a la Laurel, tu comportamiento tiene que ser civilizado y acorde a una zona de tapas familiar y acogedora. No es de recibo que, para ciertas cuadrillas, todo valga”.

En este sentido, admite que los hosteleros también “tienen que poner de su parte y, en la medida de lo posible, no favorecer este tipo de comportamientos”. Se refiere por ejemplo al consumo de copas, algo a lo que antes no se dedicaba la calla, y que “por desgracia”, según considera este hostelero, últimamente se están sirviendo más que nunca, “algo que no favorece el ambiente de la calle”. “Lógicamente, cada uno en su casa puede actuar como considere, pero cuando eso afecta a los demás deja de ser lo correcto”, ha subrayado.

Así se refiere a las diferencias entre los hosteleros. “Entre nosotros tampoco conseguimos ponernos de acuerdo y es una pena no dar el verdadero valor que tiene esta maravillosa zona”, ha dicho el responsable de Pulpería La Universidad. La Academia Riojana de Hostelería ya evidenció también su preocupación por la “evidente decadencia y pérdida de identidad de la calle Laurel”, en referencia a algunos grupos empresariales que “se están aprovechando”, según denunciaron, “del atractivo que la calle Laurel y su historia y de esa afluencia de consumidores, ofreciendo unos productos y una manera de hacer que no tiene nada que ver con aquellas condiciones que han hecho famosa a esta calle”, señalando que se ofrecen en algunos locales “productos de quinta gama, servicio no adecuado, o tratamiento del vino insuficientemente adecuado”.

Hace ya años que algunos bares de La Laurel decidieron restringir la entrada de despedidas de soltero. La Pulpería La Universidad era uno de ellos y aunque estuvo tiempo sin atenderles, admite que le fue imposible mantenerlo. “Hay fines de semana, y sobre todo sábados, en lo que solo hay despedidas y, o atiendes de dentro de un orden o no trabajas nada”, explica. Desde hace unos años, según evidencian muchas críticas y denuncias vecinales, este “turismo de borrachera”, como lo denomina la asociación vecinal Demanda Casco Antiguo, ha desplazado a los vecinos de Logroño, que reconocen que han dejado de ir a esta zona de pinchos.

Ante ello, este hostelero lanza una reflexión a la ciudadanía y a sus compañeros: “Valoremos no solo el beneficio económico a corto plazo, sino también el largo plazo, pensando en clientes habituales, familias y visitantes. Debemos preguntarnos si realmente merece la pena este desgaste”. Finaliza su carta asegurando que “todo el mundo es bien recibido en su bar”, pero “cumpliendo unas normas básicas y lógicas de convivencia y civismo”. Unas reglas básicas de respeto y educación que hace tiempo han desaparecido en el referente gastronómico de Logroño.