Entrevista Periodista
David Fernández: “Una diputada de Vox denunció ante Ayuso que un consejero intentó besarla y ella le dijo 'no hay tema'”
David Fernández ha ejercido el periodismo en distintos medios desde el 2000, pero durante unos años se pasó a la comunicación política. Desde allí empezó a recabar historias y testimonios sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por parte de algunos de sus colaboradores. “Hay gente a la que le gusta y hay gente a la que no, pero no podemos negar que es un animal político. Y quería explicar cómo ese animal político ha llegado hasta donde está”, en la Presidencia de la Comunidad de Madrid con mayoría absoluta.
En Ayuso. Zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid (Libros del K.O., 2026), Fernández analiza las razones de su ascenso tras hablar con más de 180 personas que han trabajado con ella. Además, relata un episodio hasta ahora desconocido, el de la denuncia de una alta dirigente de Vox contra uno de los consejeros de Ayuso que tanto esta como Génova 13 desoyeron.
Empieza el libro hablando de cómo había chats en la judicatura que se mofaban de que Isabel Díaz Ayuso pudiera ser viceconsejera de Justicia durante el primer gobierno de Cifuentes. ¿Cómo llegó a esa posición?
Yo sé la razón exacta, pero no la puedo contar porque se lo prometí a las personas que me lo contaron.
¿Tiene que ver con algún asunto personal?
Tiene que ver con un asunto personal. A mí me lo confirmaron varias fuentes. También retrata un poco de lo que va el libro, que no es de alta política ni para describir a estadistas. Es un libro que narra las miserias de las políticas públicas.
Es un ejercicio de periodismo, porque al final lo que ha hecho ha sido hablar con mucha gente. Dice que con unas 180 personas.
No quise hacer un panegírico de Ayuso, pero quería reconstruir el personaje y la historia a través de los retratos de la gente que la ha conocido. Algunos me dejaron citarles; otros, no. De lo que sí me di cuenta es de que había mucho miedo ante la figura de Isabel Díaz Ayuso. Mucha gente me pedía que no le citara. Y muchos compañeros me advirtieron de que escribir un libro sobre Ayuso iba a perjudicar mi futuro.
¿El miedo es porque tiene mucho poder?
Y porque maneja mucho poder económico: la publicidad. Es la realidad de los medios de comunicación que viven de la publicidad. Ella gana la guerra civil a Pablo Casado [se refiere a la caída del que fue líder del PP tras denunciar la comisión que cobró el hermano de Ayuso en la compra de mascarillas] porque tiene el poder económico de los medios de comunicación. Si Pablo Casado hubiera estado en el gobierno central y hubiera tenido también el dinero en la caja para poner publicidad institucional, no estoy tan seguro de que Ayuso la hubiese ganado.
¿La gana gracias a Miguel Ángel Rodríguez?
En esa batalla entre dos generales, los coroneles de Isabel Díaz Ayuso estaban mejor preparados que los de Pablo Casado. Luego se juntan, como te digo, ese poder económico que tiene la Comunidad de Madrid y Miguel Ángel Rodríguez. Ustedes [en alusión a elDiario.es] lo han vivido en sus propias carnes. Descuelga el teléfono, llama y amenaza. Llama a ciertos medios que saben que el rédito económico es importante y estos siguen lo que les marca la agenda de Miguel Ángel.
Afirma que Ayuso, en principio, era una superviviente que poco a poco se convirtió en el principal activo del PP. ¿Cómo lo consiguió?
Con mucha fortuna. El PP de Madrid es un ecosistema muy especial. Ella tiene la suerte de que es una periodista que se afilia en el distrito de Moncloa, conoce a Pablo Casado y hacen muy buena amistad. Pablo Casado ya es asesor, habla a Alfredo Prada de ella y la meten de asesora. Luego tiene la suerte que conoce a una persona del equipo de Aguirre y la llevan a Presidencia. Allí sale mal, pero bueno, el partido nunca abandona a los suyos. Tiene la suerte de que la meten en la Comunidad, en el PP de Madrid y en Madrid Network durante cuatro años. Luego empieza a llevar las incipientes redes sociales del partido y empieza a dar charlas.
Una persona me dijo: “Mira, la culpa de que Ayuso sea diputada en 2011 es mía, que hablé a Ignacio González que era el que estaba haciendo las listas, porque Esperanza estaba para otras cosas, y le pedí incluir a esta chica que estaba despuntando en las redes sociales”. El PP sacó buenos resultados y fue elegida diputada. Luego tuvo la suerte de que se hizo muy amiga de Cristina Cifuentes cuando era delegada del Gobierno.
Ayuso ganó la guerra civil a Casado porque tiene el poder económico de los medios de comunicación
Siempre la habíamos relacionado con Casado y Aguirre, pero no tanto con Cifuentes.
Ayuso iba mucho a la Delegación del Gobierno a hablar de sus temas personales con Cifuentes. Y eso es también suerte porque, en ese momento, no se sabía que Rajoy iba a confiar en Cifuentes para que fuera presidenta de la Comunidad de Madrid. Cuando Cifuentes gana las elecciones en 2015, Ayuso le pide ser consejera o viceconsejera, incluso ser jefa de prensa. Pero la nombró portavoz adjunta.
¿Es cierto que cuando Ayuso estaba en Nuevas Generaciones planteó en una reunión reventar la manifestación del 1 de mayo llevando un cerdo vivo pintado con proclamas antisindicales y untado en aceite para que nadie lo pudiera coger?
Me lo contó gente que había estado en esa etapa en Nuevas Generaciones y en esa reunión. Esa gamberrada es como esas propuestas que se hacen en las juventudes de los partidos. Un poco alocada. La gente se rio. Pero bueno, sí define un poco el personaje de pandillera callejera.
Habla de la importancia de la comunicación en el ascenso de Ayuso y comenta que no solo llevaba la comunicación de 'Pecas', el perro de Aguirre, sino que creó cuentas y perfiles de trols para desacreditar a sus rivales políticos. Es algo a lo que ahora ya estamos acostumbrados. ¿Cree que ella fue la pionera y que el odio y los ataques en redes han influido en que esté en la Puerta del Sol con mayoría absoluta?
Cuando le hablé de este tema, un consejero de Esperanza Aguirre me la definió: “Isabel nos vino muy bien porque era una adelantada a su tiempo”. Estamos hablando de 2011 o 2012. Ella era periodista, vio en las redes sociales un nicho y se hizo fuerte. Otro consejero me dijo que creía que, en aquella época, Ayuso llegó a visitar todas las sedes de la Comunidad de Madrid y me dijo textualmente: “Yo creo que no hay un militante al que no le haya dado dos besos”. Ella se fraguó así un huequito en el partido para ser útil. Pero no sé si eso le ha ayudado realmente después a crear el personaje en el que se ha convertido. El punto de inflexión es Miguel Ángel Rodríguez, en el año 2020. Hay un antes y un después.
Menciona en el libro la financiación de los medios de comunicación y cómo la Comunidad de Madrid reparte ese dinero a medios afines sin tener en cuenta las audiencias. A la hora escribir este libro y presentarlo, ¿se está encontrando con cierta censura?
Cuando presenté el proyecto a la editorial Libros del K.O con la que ya había trabajado en dos libros más les gustó mucho la idea, pero cuando hablamos de la promoción ya éramos conscientes de que muchos medios de comunicación no nos iban a hacer ni puñetero caso, porque es un libro crítico con Ayuso y Ayuso tiene ese poder.
Ayuso trabajó durante varios años en Madrid Network. En elDiario.es hemos informado de que la Comunidad de Madrid ha intentado impedir por tierra, mar y aire que se conocieran las cuentas de esa empresa pública. ¿Por qué cree que intentan ocultarlas?
Porque el día que se sepa con transparencia lo que se ha hecho allí se abrirá un filón para los medios de comunicación. Ella estuvo tres años. Llegué a hablar con una compañera que se sentaba con ella espalda con espalda. Iba poco por allí porque Madrid Network era el típico sitio en el que colocaban a gente del partido para que tuviera un sueldo porque el partido no lo podía pagar.
Hay una idea que menciona varias veces. Dice que Ayuso desempeña muy bien el papel de víctima. ¿Hasta qué punto cree que eso influye en su éxito?
Forma parte de su personalidad y su carácter. Siempre se estaba quejando de que no le hacían caso en el partido, de que si su familia la había dejado. Ayuso, que lleva gobernando la comunidad madrileña desde 2019, nunca ha hecho autocrítica. Va con su carácter y con el de su principal asesor y gurú. Ellos nunca se equivocan. Y para no equivocarse hay que ir con el papel de víctima. El caso más conocido es el de su pareja, Alberto González Amador. Es evidente que ha cometido fraude fiscal y en vez de dejar que él se defienda, prefiere dirigir el debate para sostener que es una persecución de Pedro Sánchez. Mucha gente me ha dicho: “Mira, Isabel atropella a un niño en la Gran Vía con un coche y la culpa la tiene el niño”.
El día que se sepa con transparencia lo que se ha hecho en Madrid Network se abrirá un filón para los medios
Hablábamos de la guerra civil con Casado y menciona como un punto de inflexión una simple celebración electoral que tiene lugar en Génova cuando ella gana y que no sienta bien al entorno de Ayuso por el protagonismo que adquirió el entonces líder del PP. Habla incluso de que Miguel Ángel Rodríguez esa noche envió insultos y amenazas tanto a Pablo Casado como a Teodoro García Egea. ¿Es ahí donde empezaron las últimas horas de Casado al frente del PP?
Ese es un episodio importante, pero ya venía de antes. Cuando Ayuso llegó a Génova para celebrar los resultados, cuando ya sabe que ha ganado, la estaba esperando en el parking una persona del equipo de Pablo Casado que sabe la bronca que ha tenido Miguel Ángel Rodríguez con Teodoro García Egea. Y le dice la frase de: “Isabel, está Casado muy mosqueado. Tienes que ver si Miguel Ángel Rodríguez es tu jefe de gabinete o tu jefe”. Ellos sabían que él mandaba y manipulaba. Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso eran tan buenos amigos y procedían de Nuevas Generaciones que cuando llegaron más alto pensaban que seguían en Nuevas Generaciones y mantuvieron una relación política muy infantil. Yo creo que gente más adulta hubiera llevado eso de otra manera. Fue una relación personal que se rompió. Y luego vino el triste episodio este del supuesto espionaje [de la dirección de Casado a Ayuso y su familia] que en vez de una novela de John Le Carré se asemeja más a una película de Torrente.
¿Cree que en una reunión en el Hotel Orfila de Madrid García Egea prometió a Ayuso no sacar a la luz el escándalo de las comisiones de su hermano a cambio de que ella renunciara a ser presidenta del PP de Madrid?
Cada uno tiene su versión. Realmente, ahí los problemas eran entre Teodoro García Egea y Miguel Ángel Rodríguez, y aprovecharon ese episodio de la comisión del hermano. Lo que quería García Egea era salir al menos con el compromiso de que Miguel Ángel Rodríguez se marchaba, pero obviamente no lo hizo.
Este fin de semana hemos conocido que un juzgado ha admitido la denuncia por abusos de una exconcejala de Móstoles tanto contra el alcalde como contra el PP. En el libro hay un momento en el que menciona un episodio similar que pudo haber ocurrido en el pasado.
En este caso fue una diputada de Vox, que no me autorizó a dar su nombre, que tuvo una reunión con un consejero de Ayuso en la que el consejero intentó besarla. Ella se apartó y le dijo: “¿Oye, qué haces? Por favor, déjame”. Dio por terminada la reunión y se fue. Se lo contó a su marido, que quiso volver a la consejería a decirle cuatro cosas al consejero. Pero, bueno, obviamente eso se enfrió. Y pidieron una reunión con Isabel Díaz Ayuso. Le dijeron: “Oye, mira lo que ha hecho tu consejero, que no es de recibo”. Y la respuesta más o menos fue: “Bueno, pero te lo has apartado. Pues no hay tema”. Ella [la víctima] se quedó sorprendida. Elevó el tema a Génova y allí le dijeron que lo sabían porque había más casos de este consejero, como el de una alcaldesa de otro municipio que también había sufrido un episodio similar. Como hacen las cosas en los partidos, las cosas se barren dentro de casa. Eso sí, cuando pasaron los meses y llegaron las elecciones, ese consejero desapareció. Ya no está en el Partido Popular. Pero, en ese momento, esta diputada de Vox esperaba algo más de Isabel Díaz Ayuso.
Entiendo que no puede decir quién es ese consejero.
No lo puedo decir. No estoy autorizado.
En el libro asegura que entre Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez han pertrechado un nacionalismo madrileño. ¿Cómo lo definiría?
Es un invento de marketing de Miguel Ángel Rodríguez. En 1998, Rodríguez escribió un libro, El candidato muerto (Plaza & Janés, 1998), donde habla a los políticos y les dice que el mejor de ellos no será el más preparado. Fíjese qué visionario, ya sabía que iba a conocer esa habilidad de Ayuso. El mejor de ustedes no será el más preparado, sino aquel a quien la gente entienda, aunque lo que diga no le importe a nadie, añadía. Eso es el nacionalismo madrileño. Ellos piensan que en Madrid pasa todo, está el poder económico y las grandes empresas. Ayuso defiende Madrid ante los ataques de Pedro Sánchez y cree que le va a dar un rédito electoral. Pero está confundida, porque España no es solo Madrid.
Pero el nacionalismo madrileño tiene que ver entonces también con el victimismo.
Sí. Las estrategias de su equipo son que tienen que lanzar mensajes muy simples. No le pidas que participe en un debate de alta política sobre educación concertada o fiscalidad. Son frases muy simples y soflamas. Es vergonzoso. Es una periodista que ha visto que la política puede ser su forma de vida. No le interesa para nada la política. No le gusta la política. Le gustan los privilegios que conlleva el poder.
Usted considera que Ayuso en este momento es el principal activo del PP, incluso por encima de Feijóo. ¿Es Ayuso la que manda sobre Feijóo?
Es un diamante en bruto. Lo que pasa es que el diamante es demasiado bruto, es un cascarón vacío. Pero ella tiene poder institucional y Feijóo, al no estar en el Gobierno, no tiene ese poder con los medios de comunicación. Esa guerra está desequilibrada. Y Feijóo mantiene una especie de pacto de no agresión, así que Ayuso puede hacer lo que quiera. Hace dos días estaba criticando el pacto de Extremadura entre PP y Vox, saliéndose del guion oficial. Y Feijóo no le pudo decir nada.
Le puede pasar lo mismo que a Casado.
Casado tenía el mismo papel que Feijóo, es decir, no era nada, simplemente presidía el partido.
A Ayuso no le gusta la política, le gustan los privilegios que conlleva el poder
¿Cree que Ayuso puede ser una líder estatal con las cosas que dice? ¿Puede ganar unas elecciones a la Moncloa?
Por poder, puede. He visto cosas tan raras en política...
¿Pero cree que puede tener apoyos fuera de Madrid?
Sí, porque cuando cambian las tornas la gente se apunta al caballo ganador y ella tiene poder económico y político. Y luego hay una frase que me dijo una persona muy bien informada: “Isabel va a estar mandando y puede llegar a presidenta del Gobierno mientras contente a los poderes económicos del país”. Cifuentes contaba que sus problemas empezaron cuando no le aprobó la universidad a Planeta y aplazó los pagos del grupo Quirón. Ayuso estaba en ese gobierno y sabía cómo había pasado todo eso.
Desde que Ayuso está en el Gobierno, lo que recibe el Grupo Quirón de la Comunidad de Madrid se ha multiplicado.
¿Cuál es la primera decisión que toma cuando llega al Gobierno en 2019? Aprobarle la universidad al Grupo Planeta. ¿Qué fue lo siguiente? Víctor Madera, presidente del Grupo Quirón, fue a la Comunidad de Madrid a pedir que se agilizaran los pagos. Y Ayuso agilizó los pagos a Quirón. Luego nombró como consejera de Sanidad a una persona que venía del grupo Quirón y mantiene una relación sentimental con alguien que trabaja para Quirón.
Es uno de los principales comisionistas de Quirón. ¿Cree que hay una incompatibilidad?
Una incompatibilidad ética, seguro. Y la política da tantas sorpresas que a lo mejor dentro de unos meses nos llevamos alguna.
De momento, el único condenado a raíz de la publicación de elDiario.es de que el novio de Isabel Díaz Ayuso había defraudado a Hacienda una cantidad importante es el ex fiscal general del Estado, por haber intentado desmentir uno de los bulos lanzados por Miguel Ángel Rodríguez. ¿Cómo es posible?
Porque, lamentablemente, el político no tiene poder sin los medios de comunicación. Y en ese episodio del fiscal general algunos medios contaron bulos o no la verdad completa. El equipo de Isabel Díaz Ayuso descuelga el teléfono, pide publicar algo y eso se publica sin contrastar en algunos medios. Yo, que he trabajado para políticos –lo que fue el mayor error de mi vida–, vi por dentro ese fariseísmo y cómo los políticos necesitaban constantemente a los medios de comunicación y estos entraban en el juego sabiendo que el político les necesitaba.
También somos medios de comunicación los que publicamos las informaciones sobre la pareja de Ayuso.
Porque no todos los medios entran en ese juego, pero cuando entran el 80% o el 70% ya hay un desnivel. Obviamente, no todos los políticos y periodistas son iguales. Puede que haya un 20% de medios que intentan hacerlo bien. Pero cuando hay un poder político que controla en el otro lado al 80% de los medios de comunicación...
De haber sucedido lo mismo en otra comunidad autónoma, ¿seguirían en el Gobierno una presidenta con esas incompatibilidades, al menos éticas, y un jefe de gabinete que directamente ha amenazado con cerrar medios de comunicación e insulta a sus rivales?
En España, sí. Nosotros no tenemos la cultura anglosajona. Mazón, por ejemplo, ya no es presidente, pero ahí sigue con su sueldo público. En España hay fariseísmo en la política, hipocresía y los ciudadanos somos poco autocríticos. La pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha cometido un fraude fiscal, se ha abierto una pieza separada por si ha habido corrupción y soborno y ella sigue en el Gobierno. Y no pasa nada.
¿Cree que el hecho de que en la última legislatura se hayan conocido los casos de las muertes en residencias, el caso del hermano de Ayuso, el de su pareja y las vinculaciones con Quirón van a hacer que el electorado de Madrid cambie y no dé mayoría absoluta al PP?
No le va a quitar votos del electorado de la derecha. No va a haber votantes críticos de derecha. Vamos a ver si el electorado de izquierdas es capaz de sumar.