El inicio del año 2026 ha llegado con la apertura de uno de los proyectos hosteleros más llamativos en el centro de Madrid, el que albergará el hasta ahora conocido como búnker de Plaza de España. El Ayuntamiento quería dedicar este espacio a una terraza, pero la gran estructura triangular verde sin rematar desde hace cuatro años había hecho preguntarse a mucha gente qué iba a pasar con este lugar.
La nueva cafetería, que se llama Café Cervantes, abrió sus puertas hace unos días, el pasado 8 de enero, según anunciarion sus propios responsables en redes sociales. Lo hizo después de un largo periodo de obras para cumplir una de las exigencias del contrato municipal por el que el Gobierno de Almeida ha cedido su explotación durante los próximos 25 años, la de gastar un millón de euros en su puesta en marcha.
De momento, la cafetería se parece poco a lo que prometían los rénders con los que se vendió el proyecto de Plaza España debido a que la cubierta vegetal de 755 metros cuadrados que rodeará todo el edificio aún no ha crecido. En sus macetas recién plantadas atisban, eso sí, las plantas tapizantes. Los pliegos municipales indicaron que debían ser hiedras, wisterias, trompetas trepadoras, madreselvas y jazmines.
La empresa que explotará estas instalaciones es el Grupo Remigio, un nombre que se repite entre las adjudicaciones del Ayuntamiento de Madrid durante los últimos años. Suyo es el Café del Río y otras tres terrazas en el Manzanares, por ejemplo. En el caso del concurso para hacerse con el búnker de Plaza España, su elección fue polémica ya que el Ayuntamiento retiró del concurso a la empresa Forter Unicorp, descalificada por una oferta “temeraria” al ofrecer al Ayuntamiento un canon de explotación que duplicaba el que abonará al consistorio la actual adjudicataria (204.683,39 euros anuales).
La nueva Plaza de España se inauguró en noviembre de 2021, pero el concurso para gestionar su bunker-cafetería fue publicado en el año 2023. La adjudicación se retrasó unos meses y las obras se han extendido más allá de lo previsto, debido a la elevada complejidad del proyecto.
La cafetería del millón de euros
Según los cálculos del Ayuntamiento de Madrid a los que tuvo acceso este periódico, los costes para abrir al público el búnker superan el millón de euros. En concreto, 1.038.727,89 euros, la mayoría destinados a la obra necesaria para adecuar el edificio, pese a que ya estaba construido. Lo más caro es la cubierta vegetal, que ha necesitado de una estructura de rejilla cubriéndolo, con un precio estimado de 210.482,29 euros según la memoria económica del proyecto. Un equipo de jardineros tendrán que vigilar semanalmente su estado, además de podar y reponer ejemplares dañados tres veces al año
En total, la arquitectura y la obra civil se llevaban el 70% del coste para la inversión, mientras el consistorio calculaba que equipar la cocina y la barra ascendía a 95.200 euros, a los que hay que sumar 116.000 euros más para decorar las estancias, además de comprar los platos y los cubiertos. Los precios totales están detallados en el siguiente gráfico.
Dentro, la cafetería cuenta con baños, cocina, almacén y una sala no demasiado grande para atender a sus clientes, con unos 100 m2 de superficie, aunque en breve sumará a este espacio hasta dos terrazas de tamaño similar. Según los planos inicialmente propuesto por el Ayuntamiento de Madrid, estarán ubicadas al norte de la cafetería, rodeando uno de los parterres y dejando 1,80 metros de espacio de paso.
El velador más cercano a la zona central de la plaza será abierta y cubierta con parasoles. Contará con 100 metros cuadrados de superficie y no tendrá elementos constructivos. La segunda terraza se podrá montar del mismo modo o la empresa concesionaria podrá elegir rodearla de una construcción ligera techada. Su tamaño será de 103 metros cuadrados y podrá contar con altavoces o televisiones en su interior.
Según el modelo económico-financiero que manejaba el Ayuntamiento, este espacio podrá facturar entre 1,2 y 1,3 millones de euros anuales. Las cifras de facturación con las que ha arrancado se desconocen, pero en su primer fin de semana las colas de clientes ya asomaban por la puerta durante las tardes, debido a la novedad de las instalaciones y al numeroso público que acudía a la plaza para disfrutar del último fin de semana de la feria navideña, que había extendido su duración.
Por el momento los precios con los que arranca el Café Cervantes no son baratos. Los pliegos del Ayuntamiento de Madrid no marcaron costes máximos -algo que sí es habitual en otros espacios- y lo más barato de su carta es un vaso de leche a 2,50 euros. Los cafés e infusiones cuestan 2,80 euros, los desayunos básicos salen a 4,20 euros y los que incluyen sandwich de jamón y queso se elevan a 7,20 euros.
En cuanto a la oferta gastronómica, el Cervantes ofrece napolitanas a 3,60 euros, ración de seis churros a 3,90 euros y tostadas a 7,50 euros, el mismo precio que tendrán las porciones de tartas.