El Café Central confirma su cierre en la plaza del Ángel pero traslada sus conciertos al Ateneo de Madrid

Somos Madrid

27 de enero de 2026 18:18 h

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El Café Central, uno de los locales más emblemáticos de la capital y referente internacional del jazz, no cerrará finalmente sus puertas y continuará su actividad en una nueva ubicación en el Ateneo de Madrid, donde abrirá una nueva etapa tras más de cuatro décadas de historia en su sede de la Plaza del Ángel.

El traslado pone fin a la incertidumbre generada el pasado mes de julio, cuando la dirección del Café Central anunció su cierre definitivo debido a la negativa de los propietarios del inmueble a renovar el contrato de alquiler. Aunque el local logró posteriormente una prórroga temporal, sus responsables ya trabajaban entonces en la búsqueda de un nuevo emplazamiento que garantizara la continuidad del proyecto cultural.

Su grito de auxilio fue escuchado por el presidente del Ateneo de Madrid, Luis Arroyo, quien tras ver información en medios de que Café Central buscaba nueva sede decidió ponerse en contacto con su dirección para ofrecerle un nuevo hogar en esta institución cultural. “Leí la noticia del cierre y vi que ellos mismos decían que estaban abiertos a estudiar soluciones. Les escribí inmediatamente y, a partir de ahí, empezamos a hablar”, ha señalado Arroyo a Europa Press.

El nuevo espacio se encuentra a poco más de un centenar de metros de la ubicación original del Café Central y forma parte del histórico edificio del Ateneo. “Es un emblema cultural que se va a vivir a otro emblema cultural de la capital”, ha subrayado Arroyo, quien ha destacado la sintonía entre ambas instituciones tras la unión.

El acuerdo alcanzado no se articula como un contrato de alquiler, sino como una cesión de espacio dentro de un convenio de colaboración cultural. El Café Central podrá retomar su actividad manteniendo su identidad, su programación de música en directo -todos los días en horario de tarde- y su compromiso con la difusión del jazz. Por su parte, el Ateneo asumirá la gestión de la hostelería y la cafetería. Además, el club contará con la posibilidad de organizar hasta 13 conciertos anuales en la Cátedra Mayor del Ateneo, su principal salón de actos, conocido por su acústica y su relevancia histórica.

“El Ateneo no tiene ninguna ambición económica en este acuerdo, pero sí toda la ambición cultural”, ha afirmado Arroyo, quien no se ha mojado a la hora de dar una fecha de reapertura del Café Central, aunque ha deslizado que podría materializarse en un par de meses.

Asimismo, el Café Central podrá adaptar la decoración del nuevo espacio para preservar su estética y su espíritu característicos. “Les hemos dado absoluta autonomía para que lo decoren como quieran. Ellos saben perfectamente cómo hacerlo”, ha asegurado el presidente del Ateneo.

Fundado en 1982 en el local de una antigua cristalería de 1908, el Café Central se convirtió en uno de los grandes templos del jazz en Europa. En sus 43 años de historia ha acogido más de 14.000 conciertos y ha recibido a más de un millón de espectadores. Por su escenario han pasado figuras como Tete Montoliu, Pedro Iturralde, Benny Golson, Ron Carter, Sheila Jordan, Brad Mehldau, Chano Domínguez o Jorge Pardo, entre muchos otros.

Su proyección internacional se consolidó en 2002, cuando la revista estadounidense 'Down Beat' lo incluyó en su lista de los mejores clubes de jazz del mundo, siendo el único representante español. Tres años después recibió el Premio a la Difusión de la Música de la Academia de la Música.

Más allá de la música, el Café Central ha sido también un espacio cultural de referencia en Madrid, escenario de películas, series, presentaciones de libros y discos, y diversas actividades artísticas. Con su llegada al Ateneo de Madrid, ambas instituciones buscan sumar fuerzas para mantener viva una de las señas de identidad culturales de la ciudad.

“Estamos orgullosos de haber ayudado a que el Café Central no desaparezca y muy agradecidos de que ellos nos presten su tradición”, ha destacado Arroyo, quien ha apuntado que, gracias a este acuerdo, “dos marcas culturales históricas de Madrid se unen para mantener la cultura viva”.