Clientes, citas y todo un bar compinchado en el centro de Madrid para estafar a turistas cobrándoles copas a 583 euros
Todo el mundo formaba parte del mismo plan: la cita que conoció en una app durante su corta estancia en Madrid, los camareros, el resto del servicio e incluso la clientela del bar. El local de ocio operaba con normalidad en pleno centro de la capital. Pero cuando los agentes lo inspeccionaron el pasado 27 de noviembre, encontraron graves deficiencias de higiene y conservación de alimentos. Sin embargo, no es por eso por lo que cuatro personas acabaron siendo detenidas: la Policia Nacional les acusa de hasta diez delitos y les vincula a un entramado criminal que estafaba a turistas extranjeros a través del método honey trap, la trampa de la miel.
Consiste en atraer a la víctima estableciendo una relación falsa, como por ejemplo a través de citas o encuentros puntuales. Para ello utilizaban apps con las que contactaban con estos hombres, de diferentes edades y nacionalidades variopintas. Fuentes policiales niegan que exista un patrón claro para ellos, pues se encontraron con estafas a alemanes, estadounidenses, italianos, frances o incluso gente de Albania y Emiratos Árabes.
Una vez que se ganaban su confianza, estas mujeres concertaban un encuentro que siempre tenía lugar en el mismo establecimiento de ocio, en una zona céntrica y habitualmente transitada por turistas o extranjeros.
En el local, donde distintos roles formaban parte de la trama, la mujer consumía todo tipo bebidas alcohólicas o comida en exceso, generando facturas que oscilaban entre los 200 y los 2.000 euros. En algunos casos se alcanzaron los 4.000 euros con un solo ticket. Las copas de whiskey exclusivos se cobraban a 583 euros.
Los supuestos clientes, según la investigación policial, se encargaban de intimidar a las víctimas si se estas negaban a pagar la desorbitada cuenta que llegaba a su mesa. Ante las amenazas y la presión social, los turistas se veían obligados a abonar cuantiosas cantidades antes de que su acompañante abandone el lugar y corte cualquier tipo de contacto. Sobre los detenidos pesa un posible delito de estafa y otro de pertenencia a una organización criminal, que hacía uso de aplicaciones de citas para captar a estas personas antes de que volvieran a casa en los días siguientes.
Los agentes estiman que el entramado obtuvo al menos 23.000 euros de manera fraudulenta. Durante la entrada y registro del local se intervinieron cuatro terminales de punto de venta (TPV) y numerosos tickets de caja. Además, el establecimiento presentaba graves deficiencias de higiene y conservación de alimentos, suponiendo un riesgo para la salud pública.