La Conferencia Episcopal mantiene la fe en que la visita del Papa dejó 150 millones en Madrid pese al pinchazo del consumo
La Conferencia Episcopal mantiene su fe en los 150 millones. Es el retorno económico que calcularon para la visita del papa a Madrid, cofinanciada con fondos públicos y que supuso un desembolso inicial de 25 millones de euros, aproximadamente. Pese a esta creencia, las evidencias empíricas marcan en un sentido contrario: en la capital hubo hosteleros que percibieron un bajón en las ventas, muy alejadas de las expectativas iniciales. Los libreros también achacan el bajón de ventas en la Feria del Libro a las restricciones a la movilidad. Sin embargo, la institución católica se muestra segura de que se cumplirán sus estimaciones, e incluso ven posible llegar a superarlas.
“Hemos encargado una auditoría sobre el impacto económico, pero la Comunidad de Madrid ya estima unos 120 millones de euros solo en esa región. Podemos prever que la cifra total de la visita estará en la línea que dijimos”, respondió a los medios el coordinador nacional adjunto de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, cuando al cierre de sus intervenciones esta fue la primera pregunta que se lanzó en la sala.
Acompañado del presidente de la organización de obispos, Luis Argüello, y también del coordinador Yago de la Cierva, el representante de la Iglesia española no descartó que esta cifra final pueda aumentar aunque, como mínimo, fue firme en que cumplirá con sus previsiones. Los resultados del estudio se conocerán y harán públicos “en las próximas semanas”, tal y como auguró Giménez Barriocanal. De confirmarse esos 150 millones de beneficio, significará que los ingresos totales de la visita han rondado los 175 millones de euros, sin descontar los gastos.
“No sé cuánto dinero será, pero claramente está muy por encima de todo el esfuerzo que se ha hecho en materia económica”, concluyó el religioso, a lo que añadió “toda la aportación al bien común” que a su juicio trajo el viaje apostólico, y que “no se traduce en el PIB [Producto Interior Bruto] pero también es importante”. Más allá de la fe, al cierre de su viaje a Madrid el optimismo no abundaba entre camareros y hosteleros.
Choque con la percepción de los trabajadores de hostelería
Este periódico recogió algunas declaraciones en locales y restaurantes dentro de la M-30, que coincidían en la percepción de unas expectativas frustradas. “Ha venido menos gente el fin de semana”, contó una empleada en un restaurante próximo a Matadero, un centro cultural, que vinculó el “bajón” de ingresos con las restricciones en los desplazamientos. El despliegue municipal ante la visita ha sido total, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida llegó a pedir a las empresas que facilitaran el teletrabajo, para evitar colapsos de movilidad.
Los trabajadores consultados por Somos Madrid apuntaron a otras particularidades que llegaron con León XIV, como retrasos de los proveedores o el pinchazo en las reservas para las comidas o cenas, “resentidas” por la incertidumbre en los desplazamientos. Esta misma semana se hacían públicos los datos de otro gran evento en la capital, la Feria del Libro, cuyo balance provisional empeoró ligeramente respecto a su última edición.
Aunque el recuento definitivo no se sabrá hasta el miércoles, hasta el jueves pasado se registró una facturación de 7.260.000 euros y 430.845 ejemplares vendidos. Unas cifras que se quedan a las puertas de su impacto en 2025, cuando el mismo balance inicial reportó más de 7,5 millones de euros y añadió unos 20.000 libros más a los que se vendieron en estos días. A falta de que la auditoría encargada por la Conferencia Episcopal rebata estas predicciones, la certeza hasta el momento es que un evento católico ha captado la atención y recursos de toda la ciudad.