El desgarro de Vox en Madrid: Ortega Smith se aferra a la portavocía y Almeida se regodea en el “lío descomunal”
Carné del partido en mano, Javier Ortega Smith ha protagonizado una llamativa puesta en escena este lunes para defender su papel en Vox desde los inicios del partido días después de su expulsión. “Aquí pone: Javier Ortega. 2014. Número 006”. El todavía portavoz de la formación ultraderechista en el Ayuntamiento de Madrid ha hablado de una etapa “en la que no había cargos institucionales”, en la que recorrían España “con los coches particulares” y “no había sueldo ni beneficio” a menos de 24 horas de un pleno municipal en el que su continuidad o no en el cargo es el principal interés.
En la rueda de prensa previa a esa jornada clave, el grupo municipal ha implosionado con la expulsión de otros dos ediles ejecutada por la dirección del partido: Ignacio Ansaldo y la portavoz adjunta, Carla Toscano. El todavía diputado de Vox ha insistido en que acude “como portavoz” del grupo municipal a ese pleno y ha defendido que no existe ninguna petición formal para someter a votación su continuidad al frente de la formación en el Consistorio.
Sin la asistencia de ninguno de los concejales de su grupo a las declaraciones, Ortega Smith ha señalado que no hay “ninguna normativa que obligue” a celebrar una votación interna para relevar al portavoz, salvo que lo solicite la mayoría de los concejales. “No tendré ningún problema en convocar una reunión y proceder a esa votación”, ha afirmado, en caso de que esa petición se formalizase, para añadir a continuación que “mientras la mayoría de los concejales no lo considere necesario, no tiene ningún sentido”.
“Evidentemente, si no contara con ese apoyo, habría una mayoría de concejales que estarían solicitando que se procediera a tomar un acuerdo”, ha sostenido Ortega Smith. Reitera con ello que el reglamento no exige dicha votación si no media petición expresa. De este modo, se prevé su asistencia al pleno de de este martes, liderando a su grupo como de costumbre.
El edil ha aprovechado además para contestar a las manifestaciones que cuestionan su papel como fundador del partido: “Un día me voy a levantar y me van a cuestionar que sea español para decir que soy argentino”. En ese contexto, ha dado cuenta de los primeros números de afiliación del partido. Según ha explicado, el afiliado número uno es Ignacio Ansaldo (también concejal en Madrid), Abascal cuenta con el número cuatro y él mismo ostenta el seis. Ha sido en ese momento cuando ha mostrado su carné de afiliado a los periodistas. “Muchos de los que ahora nos critican no tienen ni idea de lo duro que fue aquello, que nos dejamos el tiempo y el dinero en levantar este proyecto”, ha aseverado.
Ortega Smith ha dejado atrás los paños calientes y ya el pasado viernes habló de “guerra sucia” y “difamación repugnante” desde Vox y su entorno. Pese a ello, desde la dirección guardan las formas. Este lunes, el secretario general Ignacio Garriga no ha detallado ninguna actuación o medida disciplinaria y se ha limitado a derivar el proceso al comité de garantías, “que es un organismo independiente y tendrá que juzgar los enrocamientos de unos y de otros”. Sí ha lanzado un recado directo a Ortega Smith: “Las decisiones de la ejecutiva las cumplen el afiliado número seis y el 68.000”. Ha indicado que trabajan en “determinar las ideas para cambiar la vida en este caso de los extremeños y los aragoneses”, en referencia a las dos negociaciones en las que están inmersos el Partido Popular y la formación ultraderechista. “Todo lo demás me parece una frivolidad”, ha zanjado.
Del “desacato” al “lío descomunal” que Almeida alimenta
La dirección de Vox le expulsó de forma cautelar la pasada semana por “desacatar” la orden de ceder la portavocía del Ayuntamiento, según adelantó El Español. El Comité Ejecutivo Nacional aprobó el procedimiento disciplinario después de que Ortega Smith se negara a aceptar la decisión, según la cual debía ser relevado por la concejala Arantxa Cabello. El relevo fue aprobado de manera unánime el jueves 12 de febrero, pero Ortega Smith desautorizó la reunión, convocada por Cabello, y mantuvo su firma y atribuciones como portavoz. Esta negativa es la que Vox interpreta como una quiebra de la disciplina interna del grupo y un “desacato”.
La celeridad y ambigüedad con la que ha actuado la ejecutiva del partido ultra, unidas a la intención de resistir avanzada por el también diputado, ha sumido al grupo municipal de Vox en Cibeles en la incertidumbre. Ortega Smith quiere “pelear dentro del partido con los recursos que permiten los estatutos para recurrir lo que sea necesario, llegando a la jurisdicción ordinaria si hace falta”, según declaró en un acto el pasado viernes.
En medio de una coyuntura que el alcalde José Luis Martínez-Almeida califica de “lío descomunal”, el regidor eximía el viernes al propio Consistorio de cualquier capacidad de decisión y pasa la pelota al grupo municipal de Vox: “Es una situación que deben resolver sus concejales a través de sus trámites internos, el Ayuntamiento no puede decidir quién es el portavoz”. Aprovechando una oportunidad de oro para exponer las debilidades orgánicas de un competidor directo por el electorado, el primer edil relató los palos de ciego con los que el partido de extrema derecha ha actuado en los últimos días. Así, trasladó a los medios que Vox remitió el jueves un certificado según el cual Arantxa Cabello es la nueva portavoz, al tiempo que Ortega Smith acudía a la Junta de Portavoces del Consistorio “sin que ningún concejal indicara que no debía ir él”. Para Almeida, “el lío lo tiene Vox y no el Ayuntamiento”.
Pero este lunes el alcalde ha matizado esas declaraciones y ha apuntado que “esto depende del informe de la secretaría del pleno y de la resolución de su presidente [Borja Fanjul]”. Ha adelantado que esa decisión se conocerá “en el día de hoy” y deslizado que “si el propio municipal de Vox no toma la decisión parece difícil que Ortega Smith no sea mañana el portavoz de Vox en el Ayuntamiento”. Almeida sugirió ya el viernes que la decisión de la ejecutiva de Vox, al ser cautelar, podría resultar “ineficaz”.