La directiva del Rayo se atrinchera en el Estadio de Vallecas e impide la entrada de la Comunidad de Madrid al campo
Nuevo capítulo del choque entre la presidencia del Rayo Vallecano y la Comunidad de Madrid, que anunciaba este martes por boca de su consejero de Cultura y Deporte la extinción de la concesión del Estadio de Vallecas al club, después de que una auditoría arrojase unos resultados “demoledores” sobre el estado del recinto. Mariano de Paco anunciaba unas obras “de dos a seis meses” durante las cuales la entidad deberá buscar un lugar alternativo para disputar sus partidos como local y que precederán a la gran reforma anunciada para 2027. También indicaba que los trabajos arrancarían este miércoles... pero la directiva rayista no lo ha permitido, al menos de momento.
Así lo ha comprobado Somos Madrid en las inmediaciones del estadio, donde varios jardineros y técnicos que iban a tratar el césped no han podido acceder al campo después de varias horas de espera. Empleados del club lo han vetado. Este periódico ha podido acreditar que a primera hora de la mañana estaba presente en el interior del estadio el vicepresidente del club, José María Sardá de Abreu.
Sí han entrado, aunque solo a las instalaciones adyacentes que el Gobierno autonómico cede a diversas federaciones deportivas madrileñas en el propio estadio (donde la directiva no tiene poder de mando), el resto del personal desplazado por la Comunidad. El objetivo es que comiencen a ejecutar de forma inmediata labores de electricidad, fontanería, climatización o ventilación.
Fuentes de la Consejería insisten en que se tratan de “obras urgentes de mantenimiento” y sentencian que “el Rayo no ha permitido el acceso del personal”. “El club ha presentado un escrito solicitando información que ya obra en su poder, porque se encuentra en el expediente remitido por correo electrónico”. Califican lo ocurrido como una “maniobra dilatoria”.
La presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, se ha referido por primera vez a la controversia este miércoles en la rueda de prensa posterior al Consejo extraordinario de Gobierno, aunque no ha aportado novedades: “La auditoría externa traslada riesgo para la seguridad de las personas. Por ello, entendemos este proceso de extinción de la concesión por incumplimiento del club. Nos hemos visto obligados a tomar esta decisión, tomada junto a la Liga y las federaciones española y madrileña de fútbol”.
La mañana se ha desarrollado entre la tensión de los trabajadores de la entidad que llegaban a las instalaciones y las dudas o la indignación de vecinos y aficionados. La cúpula del club ha continuado renovando unos abonos cada vez más caros pese a la noticia, trasladando el punto de atención a unas mesas improvisadas colocadas en el exterior de una de las puertas. De Paco lamentó que el presidente, Raúl Martín Presa, lanzase la campaña de abonados y socios siendo ya conocedor del proceso para suspender la concesión.
La Comunidad de Madrid cuestiona a Martín Presa y estudia nuevo modelo de concesión
El Ejecutivo de Ayuso explicó en su encuentro con medios de la comunicación que toma esta decisión para “garantizar la seguridad de las personas” y que debe empezar obras para solucionar incidencias sanitarias o en la prevención contra incendios. Así, según ha detallado De Paco a modo de ejemplo, el club no ha aportado “registro sanitario de diferentes evaluaciones sobre la calidad de agua que se han demandado”.
El responsable autonómico de Cultura y Deporte lamentó el comportamiento de los dirigentes del Rayo durante todo el proceso posterior a la auditoría, que ha continuado con esta nueva fase del conflicto: “Lo que agrava aún más la actitud del club, y lo digo con pena, es que el pasado 12 de junio mandamos un primer requerimiento de información para ver si justificaban todas las deficiencias. No solo no han aportado nada, sino que el último día de plazo pidieron una prórroga argumentando que era demasiada documentación, cuando es la que hay que tener para garantizar la seguridad de las personas. Le dimos la prórroga y volvió a no entregarnos la información. Actualmente, el mantenimiento del estadio no garantiza esa seguridad”.
De Paco considera que el club “ahora mismo no está capacitado para ser titular de una concesión pública”. “Lo que ha pasado es intolerable. Haremos las obras y después será necesaria una nueva concesión, una vez entendamos que todo está en orden y con garantías de mantenimiento. El club desaparece de la ecuación”, reiteró. En cuanto a la posible nueva fórmula escogida, desliza un modelo similar al del Movistar Arena, donde la Comunidad de Madrid cede el espacio a una tercera empresa que a su vez alcanza compromisos con el Real Madrid y el Estudiantes. Esta compañía asumiría las obligaciones contractuales con el Ejecutivo autonómico y podría acordar la explotación deportiva con el Rayo. “Sería lo ideal”, ha respondido a preguntas de la prensa que planteaban este formato de concesión.
El equipo disputa su primer partido como local el próximo 20 de agosto ante el Deportivo Alavés en la segunda jornada. De Paco da por hecho que la entidad deberá buscar un recinto alternativo tanto en ese como en varios encuentros más. “La Federación y La Liga y lo saben. Están trabajando en ello”, precisa De Paco. La pasada temporada, el Estadio de Butarque en Leganés suplió temporalmente al Estadio de Vallecas ante el deterioro de su césped.
Al contrario que los otros dos clubes de fútbol de Primera División en Madrid ciudad, el Rayo Vallecano no dispone de estadio propio y disputa sus partidos en unas instalaciones propiedad de la Comunidad, que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso apuesta por renovar de forma integral para aumentar aforo y servicios. El club de fútbol usa estas instalaciones en régimen de concesión administrativa, que la entidad propietaria puede revertir para acometer obras de mantenimiento, como es el caso actual. Así, los trabajos que obligan a “extinguir la concesión con una medida cautelar de suspensión” no son los de la gran reforma (que sí dio pie a la auditoría técnica donde se han detectado las deficiencias), sino actuaciones previas de urgencia.