Cazando joyas del arte urbano que no ves cuando caminas por Madrid

Cuando paseas por cualquier calle de Malasaña puede acabar con la sensación de que se ha convertido en un gueto -como le sucedía a Esperanza Aguirre- o en un auténtico museo de arte al aire libre. Todo dependerá de los ojos con los que se mire y la mentalidad más o menos abierta a nuevas formas de expresión del paseante.

Para los segundos -y tal vez para cambiar el punto de vista de los primeros- nació Madrid Street Art Project, una asociación de amantes del arte urbano y de la divulgación, dispuestos a explicar a los no iniciados el valor que guardan las pinturas y otras formas de expresión artística callejeras.

Una parte importante de su labor la practican los fines de semana como guías de los llamados Safaris Urbanos, un excursión a la selva de asfalto que es Madrid, en busca de joyas del arte urbano que normalmente pasan desapercibidas. Somos Malasaña les acompañó durante su último paseo por las calles del barrio, un recorrido que comenzó en la plaza Luna y que se detuvo en el retrato que dejó el francés C215 en Loreto y Chicote, la pieza de El Tono y Nuria Mora que sobrevive desde 2006 en la calle Norte, las pegatinas escondidas de Por Favor en Pez, el mural que dejó El rey de la ruina en la antigua sede del Patio Maravillas, los últimos murales de Boa Mistura en San Dimas...

El safari contó además con una sorpresa: la presencia de uno de los creadores de las obras visitadas. Cassasola, el autor del impresionante mural de la calle Antonio Grilo, comentó su obra, permitió la visita a su local y comentó la obra de Borondo, una de las promesas de los nuevos artistas urbanos salidos de Malasaña.

Los Safaris Urbanos de Madrid Street Art Project tienen lugar cada semana en Lavapiés o Malasaña, el recorrido dura unas dos horas y cuesta 5 euros. Puedes consultar en su página web las próximas fechas de celebración.

Estas son las imágenes que dejó el último celebrado (fotografías de Raquel Angulo, pincha para ampliar):