Conseguir para Malasaña más zonas verdes y deportivas es solo cuestión de voluntad política
Escudándose en la falta de espacio físico en un área tan urbanizada como Malasaña no ha habido gobierno municipal que haya dado respuesta a dos reivindicaciones históricas de los vecinos de Universidad como son ganar nuevos espacios verdes y habilitar zonas para la práctica deportiva. A los habitantes de Centro que piden disfrutar de algo tan normal y perfectamente entendible como lo expuesto se les ha estado señalando el camino del exilio como respuesta, cuando no se les ha mentido descaradamente: porque sí, es posible satisfacer ambos deseos. Es más, es posible hacerlos realidad con poco más que empeño.
No haría falta expropiar ni derribar nada, sólo dialogar para abrir al gran público lo que ya existe: por increíble que parezca, hay más de 34.000 metros cuadrados verdes en el barrio -y en otras zonas muy próximas- vetadas a la ciudadanía sin razones de fundamento conocidas para que así sea; en cuanto a espacios para la práctica deportiva, los centros de enseñanza públicos poseen pistas de fútbol y de baloncesto desaprovechadas fuera del horario escolar.
La asociación vecinal ACIBU viene reclamando desde hace años el derecho a disfrutar de esos espacios que tiene la ciudadanía, especialmente en una zona sin más alternativas. Sin embargo, sus demandas han caído siempre en saco roto, postergadas quizá por la urgente y sempiterna necesidad de atender otros asuntos, como si éste fuera algo menor. En la agenda del movimiento vecinal más pujante actualmente en la zona, la plataforma SOS Malasaña, tampoco entra, al menos por el momento, esta reivindicación.
En 2016, a propuesta del PSOE, incluso llegó a aprobarse en la Junta Municipal de Centro una iniciativa de la que nada se ha vuelto a saber y que contemplaba abrir al público los jardines de los palacios Bauer, Parcent y Liria; el de la Universidad Central de San Bernardo y los del convento de las Salesas. Un poco antes, en 2015, era el mismo concejal de Centro, Jorge García Castaño, quien apuntaba su deseo de abrir al barrio las pistas deportivas de los colegios. El tiempo pasa, la legislatura se agota y todo tiene pinta de que quedará en buenas intenciones. Nada nuevo bajo el sol.
Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina, ¿algún partido se atreverá a abrir un melón que paliaría, en parte, la tradicional falta de espacios verdes y deportivos en Malasaña? ¿Hay voluntad política para abordar este asunto? Es de suponer que las distintas formaciones estarán ahora cerrando los programas electorales con los que concurrir a los comicios locales. ¿Alguien dará un paso al frente?
Estos son algunos de los espacios en los que la voluntad política posibilitaría su uso y disfrute: