Exposiciones gratis para comenzar el otoño arropado por arte

Aunque la programación cultural y expositiva parece estar aún desperezándose y echamos de menos más novedades interesantes, son numerosas las exposiciones que tenemos en Malasaña a nuestro alcance. Abundan las librerías o cafeterías que tapizan sus sótanos de ladrillo visto con las obras de jóvenes artistas y son muchas las galerías que pueblan nuestras calles. Hoy nos hemos centrado en exposiciones grandes y gratuitas. Hemos visitado por vosotros algunas de las que se pueden ver en este momento y os dejamos nuestros comentarios… por si os sirvieran de guía de refugios para el otoño.

Pintacuentos

Se acaba de inaugurar en el Museo ABC de Ilustración y Pintura Pintacuentos, que es una muestra de ilustración mexicana contemporánea para niños. Para no perdérsela. La exposición está organizada cronológicamente (de la década de los cuarenta a la de los ochenta) y mezcla el trabajo de casi medio centenar de ilustradores. Reparar en la ordenación lineal le hace a uno asombrarse con la increíble modernidad de algunos trabajos realizados a mediados del siglo XX, así como fijar las influencias y las continuidades de unos y otros artistas.

En la muestra están presentes los temas y discursos cromáticos que intuimos como mexicanos –tan de allí se le antoja a uno la policromía desinhibida como el aguafuerte en blanco y negro–, aunque también es sencillo reconocer representadas las tendencias de la ilustración que en el mundo han sido y son.

En centro de la sala se han colocado mesitas infantiles con rotuladores y cuentos que, a buen seguro, convertirán la exposición en una experiencia aún más animada los fines de semana.

PÍLDORA: no te vayas sin el catálogo impreso y gratuito de la exposición. Muy bonito.

EFTI, modos de mirar

La Sala 1 (la grande) del Conde Duque alberga hasta el próximo mes de octubre EFTI, modos de mirar, que recoge fotografías de 61 fotógrafos de diferentes generaciones, profesores y alumnos, que han pasado por la Escuela de Fotografía y Técnicos de Imagen (EFTI). La presencia de la institución es poco marcada en el discurso de la exposición, que más bien es una agregación un tanto amontonada (con buen resultado) de imágenes de autores con una mirada personal, algunos de los cuales son de sobra conocidos por el gran público, como Chema Madoz, Alberto García Alix, Ouka Leele, Gervasio Sánchez o Cristina García Rodero.

Varias de las obras se disponen en medio de la sala, apoyadas, sin simetrías expositivas... lo que invita a pasear por la exposición a la que uno va prendándose de la fuerza de esta o aquella instantánea.

PÍLDORA: nunca está de más pasarse por una biblioteca pública, así que vamos a recomendar, de paso, llevarse una buena novela en préstamo y saciar la curiosidad histórica sobre el propio Conde Duque (el edificio) con lo paneles que hay en la sala de la planta baja. También, uno puede subir, mirar por las ventanas y cotillear el jardín-huerto del Palacio de Liria.

Plaza Mayor. Espejo y máscara de Madrid

Al contratarlo que sucedía con la exposición del Conde Duque, la muestra sobre la Historia de la Plaza Mayor en el Museo de Historia de Madrid no puede pasearse. Parte de su interés reside en los planos y dibujos que delinean la evolución de la plaza arquitectónicamente, lo que requiere de orden y un cierto esfuerzo lector por parte del visitante.

Uno de los puntos fuertes de la exposición es alternar el recorrido urbanístico con aquello que el arte nos cuenta acerca de la Plaza Mayor como espacio lleno de vida: para el comercio, la celebración de eventos o, ya a través de la fotografía contemporánea, espacio para la venta navideña.

Capricho personal: dedicar un rato más que a otras piezas a La Plaza Mayor de Madrid durante una corrida de toros regia (Anónimo, 1664). No, no me interesa la tauromaquia, pero merece la pena fijarse en la representación un tanto impresionista del público (que, por cierto, no se aprecia bien en la fotografía del artículo).

PÍLDORA: justamente estos días se ha abierto al público la capilla del antiguo Hospicio que hasta ahora sólo era visitable coincidiendo con eventos. Probablemente puedas estar solo en el singular espacio y, sin ruido que te moleste, contemplar San Fernando ante la Virgen, del pintor italiano Luca Giordano, un lienzo de casi seis por cuatro metros de mucho interés.

Cortés. Retrato y estructura

El Espacio Fundación Telefónica alberga una exposición grande sobre Hernán Cortés que, no, no es el conquistador español sino un excelso retratista que es ahora objeto de retrospectiva. De su paleta han salido retratos de Felipe VI, Felipe González, Norman Foster, José María Aznar o los nombres más sonoros de la banca española

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Al margen de la dimensión social de la muestra –juro que cuando fui a verla había más gente de aspecto pijo de lo habitual en la sala–, la exposición interesará a quienes gusten de la línea firme, la técnica irreprochable y la claridad. Lo cierto es que a los neófitos nos entrará por los ojos su realismo claro, pero pronto empezaremos a intuir hallazgos en la composición y en el retrato psicológico de los personajes.

Capricho personal: pasar de Felipe González y la plana mayor de la alta sociedad española y fijar la vista en uno de los lienzos de líneas menos definidas de la muestra: el retrato de la estatua de Martínez Campos.

PÍLDORA: ya que estás en el Espacio Fundación Telefónica para su gran ascensor acristalado en la segunda planta, a las puertas de la colección sobre telecomunicaciones. Allí hay una mini exposición sobre Alan Turing y su máquina Enigma. Queremos llamar la atención sobre un modelo concreto, el K, comprado por el ejército franquista en la Guerra Civil, en la que se usó la máquina antes que en la Segunda Guerra Mundial.