La odisea copera del Sporting Hortaleza: el fútbol de barro madrileño se planta ante el Sevilla pese a un bus apedreado
El Sporting Hortaleza nació hace 62 años gracias al impulso de un grupo de aficionados al fútbol con más ilusión que medios, pero el club todavía no ha disputado ninguna temporada en categoría profesional o semiprofesional. El único equipo de fútbol que lleva el nombre de este popular y populoso distrito al norte de Madrid con más de 200.000 habitantes jamás ha alcanzado, de hecho, una competición nacional. Hasta ahora se había limitado a la Categoría Preferente o la inmediatamente superior Primera Autonómica, ambas organizadas la Real Federación de Fútbol de Madrid (RFFM). Pero el próximo jueves 29 de octubre se enfrentará a un gigante del fútbol español, el gran dominador de la segunda competición continental en importancia: el Sevilla Fútbol Club.
Es la magia de la Copa del Rey, que después de la remodelación de su formato en los últimos años facilita que clubes de categoría regional se acaben topando con los totems del balompié. El camino no ha sido sencillo para esta entidad que disputa sus partidos en el polideportivo Sporting Hortaleza, con capacidad para apenas 400 espectadores. Primero tuvo que imponerse en la Copa RFFM, cuya final disputó en junio ante el Club Atlético Valdeiglesias. Más tarde venció al Atlético Unión Güímar, de Tenerife, en una ronda previa rodeada de polémica.
Después del 1-0 del partido disputado en Madrid el 27 de septiembre, el club de Hortaleza iba a disputar la vuelta el 4 de octubre en el Estadio Municipal Tasagaya-José Ramos de la localidad de Güímar. Antes del inicio del encuentro, el autobús del equipo madrileño fue apedreado por individuos con el rostro cubierto, unos actos que fueron grabados por los ocupantes del vehículo.
Minutos más tarde, los futbolistas del Sporting se retiraron del terreno de juego antes del comienzo del partido por un enfrentamiento con la plantilla rival. El conjunto madrileño consideró que no se daban las condiciones necesarias para garantizar su seguridad y permanecieron en los vestuarios hasta la llegada de agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Según denunció el conjunto madrileño, los integrantes de su expedición fueron recibidos en el campo por personas encapuchadas que portaban navajas. Explicaron también que un futbolista recibió el lanzamiento de una botella de plástico. El técnico del Atlético Unión Güímar contó una versión diferente en la Televisión Canaria: “Nos han lanzado botellas, una le ha dado a un miembro de mi staff. A mí también me ha agredido un miembro de su cuerpo técnico”. Lo cierto es que el encuentro llevó a un nuevo nivel la tensión ya manifestada en la ida y todavía sigue abierto un expediente disciplinario para estipular posibles sanciones.
Finalmente, el encuentro se jugó una semana más tarde, el 11 de octubre. Fue a puerta cerrada y en otro recinto, el estadio El Peñón de Puerto de la Cruz, también en Tenerife. El partido llegó al descuento con un resultado de 3-2 que lo abonaba a la prórroga, hasta que un discutido penalti convertido por Alfredo Alhambra en el minuto 14 de añadido puso el definitivo 3-3 que clasificó a los madrileños.
Mudanza puntual en un día para la historia
Una auténtica odisea que tiene como premio el partido del próximo jueves frente al Sevilla, uno de los único nueve clubes nacionales que sabe lo que es ganar la Liga y el máximo campeón histórico de la UEFA Europa League con siete títulos (tres de ellos cuando todavía era conocida como Copa de la UEFA). Eso sí, la cita llegará con mudanza transitoria mediante, ya que por motivos de logística y aforo la eliminatoria se disputará en el Estadio Municipal El Val de Alcalá de Henares. Un recinto con capacidad para más de 7.000 espectadores donde la Real Sociedad Deportiva Alcalá (el habitual equipo local) se enfrentará también en esta ronda de Copa a la Unión Deportiva Las Palmas, en su caso el martes 27.
El club de Hortaleza no oculta su ilusión en redes sociales, como ha compartido en una publicación en Instagram: “Un rival histórico. Un escenario para soñar. Una oportunidad para demostrar que, cuando la ilusión y el orgullo de todo un club caminan juntos, no hay desafío demasiado grande. Hemos llegado hasta aquí creyendo, luchando y soñando. Y ahora, ante nosotros, se abre un capítulo que jamás olvidaremos. Lo que hace un año parecía un sueño lejano, ahora es una realidad”.
Aunque se espera la llegada de entre 500 y 1.000 sevillistas, el Sporting confía en que esta vez la jornada sea completamente festiva y también ha utilizado sus redes para llamar a “vivir este partido desde la ilusión, el respeto y la deportividad, nunca desde la confrontación”. Ese 29 de octubre el equipo cambiará el habitual barro de los campos de barrio, el que cubría la superficie de sus instalaciones hasta que en 2008 llegó el césped artificial, por una infraestructura de nivel ante la atenda mirada de las cámaras de televisión.
En su web, la entidad deportiva destaca esa mejora de las dotaciones como uno de los grandes logros de Miguel Romón, su presidente desde 2007 (así como vocal de la RFFM). Su directiva apostó por hacer del Sporting, citando a otro gran equipo, más que un club de fútbol. En 2010, comenzó a funcionar la sección de atletismo dentro de su organigrama, con objeto de “dedicar un espacio a todos aquellos jóvenes que no tenían tanta afinidad con el fútbol dentro del distrito”. Cinco años más tarde, pusieron en marcha la sección de fútbol femenino. Se adelantaron un lustro a un gigante como el Real Madrid, que no apostó por ello hasta 2020 tras absorber al Club Deportivo Tacón.
Aunque si algo ha caracterizado al Sporting estas seis décadas ha sido su papel como cantera del fútbol en Hortaleza, tanto para chavales que luego han pasado a clubes más poderosos como para otros que han podido disfrutar del deporte como una forma de ocio saludable durante años. El club dispone de categoría mini, prebenjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil.
Sobre los mayores, Romón recordaba en una entrevista reciente en El Diario de Sevilla la modestia con la que afrontan el encuentro ante los hispalenses: “Ni siquiera estamos en una categoría nacional, sino regional. A pesar de que estemos aquí en la Copa del Rey y parezca que estamos muy arriba, nuestro sitio es otro. Pues vamos a por el milagro. En el fútbol siempre hay milagros”. Solo queda una semana para comprobar si el Sporting llega del barro al cielo.