Las aventuras europeas de Rayo y Getafe o varios ascensos: el fútbol madrileño que florece al margen de Real y Atlético
Mientras el mundo mira a México, Estados Unidos y Canadá para contemplar el supuesto mayor espectáculo del planeta fútbol, los estratos más modestos del deporte rey van preparándose para las batallas del barro la próxima temporada (aunque todavía quedan algunso ascensos por resolver). Un momento ideal para preparar las futuras temporadas, pero también para analizar el estado actual en clubes que no aspiran a obtener millones en ingresos gracias a cooling breaks u otros inventos del fútbol moderno.
Entre las conclusiones que se extraen de estas y otras temporadas recientes, hay una que atañe al fútbol de la Comunidad de Madrid: atraviesa uno de sus mejores momentos históricos. Aunque Real Madrid y Atlético han completado otra temporada en blanco, equipos más humildes han salvado el honor de la región. La concentración de inversiones en el centro del país, la acción de los citados dos grandes clubes en un fútbol donde las grandes entidades necesitan cada vez más satélites cercanos o la buena administración de algunos entes deportivos explican varios hitos que van de Primera División al fútbol semiprofesional.
A la cabeza de ellos el Rayo Vallecano y su hazaña histórica al disputar la final de la Conference League en Leipzig, su primer éxito de estas características en el fútbol europeo, aunque sucumbieron ante el Crystal Palace. El EuroRayo (o PutoRayo) vive sin duda su mejor etapa histórica. Al menos en lo que al primer equipo de fútbol masculino se refiere, ya que la cantera y el femenino han sido las principales víctimas de la cuestionada gestión de Raúl Martín Presa (junto al césped del Estadio de Vallecas).
Si la masa social ha sido el principal empujón del Rayo, el Getafe regresará la próxima temporada a competición europea siete años después en gran medida gracias a su entrenador, José Bordalás (aunque la labor de Íñigo Pérez en el Rayo ha sido igualmente encomiable). En septiembre el club tenía problemas para inscribir a jugadores y el presidente, Ángel Torres, se resistía a dar a Bordarás los fichajes que solicitaba.
Solo unos meses después, con un gran mercado invernal mediante, la ciudad al sur de Madrid verá como su escudo se pasea por Europa para disputar la Conference League. Una meritoria octava plaza, victoria en el Bernabéu incluida, por encima de equipos de mayor presupuesto. Además, la inesperada renovación de Bordalás (uno de los entrenadores mejor pagados del fútbol español) augura una enorme competitividad de nuevo.
Las cosas no han ido tan bien en Segunda División, aunque el Club Deportivo Leganés salvó los muebles en la última jornada al vencer al Mirandés y esquivar así su segundo descenso consecutivo. Por ello, en la categoría de plata el fútbol madrileño conserva una presencia y también se mantiene la de cinco clubes en el fútbol profesional. El número más alto en la serie histórica es de siete, al inicio de esta década, sin duda la más dorada para el fútbol madrileño.
En cuanto a la Primera Federación, la tercera categoría y de carácter semiprofesional, el rendimiento ha sido igualmente positivo. En el grupo I, el Real Madrid Castilla (filial blanco) quedó quinto en un confuso final de temporada y accedió con ello al play off de ascenso a Segunda. Cayó en primera ronda ante el Sabadell. Los otros dos clubes de la región, el Atlético Madrileño y el Alcorcón, se encuadraban en el grupo II. El segundo equipo del Atleti lideró la tabla gran parte de la temporada, aunque finalmente acabó tercera y sucumbió ante la Ponferradina en la fase de ascenso. El Alcorcón acabó undécimo, una actuación algo decepcionante en una temporada donde eso sí se ha mantenido estable y apenas ha sufrido.
A la categoría de bronce llegará un cuarto equipo en agosto, el Rayo Majadahonda. El club del municipio al oeste de la capital es uno de los máximos exponentes de las sinergias entre clubes grandes y medianos. Su músculo financiero y deportivo ha crecido gracias a la sintonía con el Atlético de Madrid, con quien comparte el estadio del Cerro del Espino (en él disputan sus partidos los filiales del Atleti). Aunque el verdadero acelador de resultados fue la llegada de inversión mexicana, capitaneada por el empresario Javier Ruiz Poo. El equipo llegó a disputar la temporada 2018-29 en Segunda División y, aunque solo aguantó un año, ha mantenido la estabilidad y la ambición.
No podrá acompañarle en Primera Federación la Unión Deportiva San Sebastián de los Reyes, popularmente conocido como Sanse, con quien ha mantenido una férrea competencia por liderar el grupo V de Segunda Federación. Los dos clubes madrileños han dominado un grupo donde también se clasificó al play off el Getafe B y donde lo rozó la Real Sociedad Deportiva Alcalá. Finalmente, Sanse y Getafe B cayeron en las eliminatorias del ko.
La zona baja de esta clasificiación deja los aspectos más negativos del fútbol semiprofesional esta temporada, con hasta cuatro descensos madrileños. Al margen de los de Rayo B y Real Madrid C, han sido especialmente dramáticos el del Colonia Moscardó (del siempre polémico Javi Poves) y el del Fuenlabrada.
Este último club disputaba la Segunda División hace apenas cuatro años. Aquel 2022, después de sus primeras tres temporadas en la categoría (en 2020 se quedó incluso cerca del playoff a Primera), fue el farolillo rojo de un descenso que se llevó por delante tambien al Alcorcón. Pero mientra el club amarillo se establizó, la entidad que disputa sus encuentros en el estadio Fernando Torres (fuenlabreño de pro) ha protagonizado una honda caída a los infiernos que le llevará ahora a la Tercera Federación. Esto es, a un grupo íntegramente madrileño del que este curso intenta escapar ascenso mediante el Club de Fútbol Trival Valderas Alcorcón, que este domingo tratará de vencer en la ronda final al alicantino La Nucía.
El ejemplo del Fuenlabrada es una muestra de que el buen momento del fútbol de Madrid, a base de inversión, intereses y gestiones más o menos adecuadas, tiene las patas muy cortas. Basta que los excesos descuadren las cuentas o que el dinero deje de regar los campos.
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