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Los críticos de Movimiento Sumar pactan la lista para defenestrar a Lara Hernández con la duda de si ella dará la batalla

Verónica Martínez (izquierda) y Rosa Martínez (derecha), en una imagen distribuida por su candidatura a liderar Movimiento Sumar.

Daniel Ríos

27 de junio de 2026 22:28 h

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El proceso para elegir a la nueva líder de Movimiento Sumar, el partido de la vicepresidenta Yolanda Díaz, ya ha echado a andar. Este viernes, la portavoz parlamentaria Verónica Martínez confirmó lo que era un secreto a voces y anunció su candidatura para el congreso extraordinario del día 11, con la secretaria de Estado Rosa Martínez como compañera de fórmula. Pero ese movimiento no despeja la incógnita de si habrá competición o el partido tratará de cerrar las heridas abiertas por la guerra interna del último mes intentando escenificar unidad en torno a una sola lista. El plazo para presentar candidaturas a la dirección está abierto hasta el próximo martes. Y la todavía coordinadora, Lara Hernández, no ha confirmado si tiene intención de concurrir al proceso, aunque la confluencia de los críticos en una lista la dejaría prácticamente sin opciones.

Lo previsto era que la candidatura de Verónica Martínez y Rosa Martínez se confirmara el jueves por la tarde, pero finalmente fue el viernes por la mañana cuando se produjo el anuncio, que es el corolario a dos semanas de un enfrentamiento abierto. El desencuentro, no obstante, llevaba tiempo cocinándose entre bambalinas, prácticamente desde unos meses después de que Lara Hernández fue escogida cocoordinadora de Movimiento Sumar junto a Carlos Martín, en marzo del año pasado. Sus perfiles fueron los elegidos por Yolanda Díaz para sustituirla a ella al frente de la organización que fundó en 2023 y cuyo liderazgo abandonó en junio de 2024, tras el batacazo de Sumar en las elecciones europeas. Pero apenas cinco meses después de ser nombrados, en agosto, Martín dimitió y Hernández quedó como única coordinadora.

Desde entonces, el ambiente en Movimiento Sumar ha ido enturbiándose progresivamente, como refleja el hecho de que el sector crítico forzara el pasado marzo la convocatoria de la asamblea extraordinaria que tendrá lugar el 11 de julio. No obstante, el conflicto interno se había llevado con cierta discreción hasta hace un par de semanas: los opositores evitaron durante semanas incluso confirmar si en el congreso extraordinario se renovarían los cargos de dirección o tan solo se votarían nuevas tesis políticas, y dimisiones como la del secretario de Comunicación, David Comas, enfrentado con Hernández, no se comunicaron públicamente.

Todo ello cambió el pasado 9 de junio, cuando la secretaria de Organización, Laura Moreno, difundió una carta para anunciar su dimisión. En esa misiva, la exdirigente —inicialmente cercana a Hernández— revelaba que el partido tiene abierta una investigación interna contra la coordinadora por supuestos “comportamientos preocupantes hacia algunos trabajadores”, un procedimiento que parte de una denuncia de “seis altos dirigentes institucionales y orgánicos” en nombre de dichos empleados. La misiva también acusaba a Hernández de haber cometido “fraude” en el proceso de votación entre los afiliados para constituir Movimiento Sumar en la Comunitat Valenciana con el fin de favorecer a la candidatura más afín a sus postulados.

La coordinadora rechazó desde el primer momento ambas acusaciones, que fuentes de su entorno aseguran que son fruto de una “campaña” de desprestigio liderada por los sectores críticos con el fin de descabalgarla del liderazgo de Movimiento Sumar. Fuentes próximas a Hernández denunciaron cuando se filtró la carta que la dirigente ni siquiera había sido informada de los hechos por los que se la acusaba de supuesto acoso a trabajadores. Y, en lo que se refiere al presunto fraude cometido en la votación para elegir la composición de los órganos de la formación en la Comunitat Valenciana, estas fuentes ofrecieron la explicación contraria: que el proceso tuvo que revisarse porque el sector crítico intentó manipular el censo en su favor afiliando a última hora al partido a un grupo importante de personas. Este movimiento habría tenido el fin de ganar la votación y hacerse con el control de Movimiento Sumar en la comunidad.

La resolución del caso de Hernández, sin fecha

Sea como fuere, la difusión de estas graves acusaciones ha dado al traste con cualquier posibilidad de integración de Hernández en una lista de unidad capitaneada por Verónica Martínez. La idea inicial cuando el sector crítico forzó la convocatoria del congreso extraordinario de julio, sostienen algunas fuentes de Movimiento Sumar, era incluirla en la nueva dirección en un cargo sin poder real, pero que le hubiera permitido tener una “salida digna”. Pero esa opción saltó por los aires tras la publicación de la carta y, especialmente, porque el procedimiento contra la coordinadora sigue abierto. El partido, ni oficial ni extraoficialmente, concreta cuándo se resolverá el expediente, pero que los tiempos se dilaten beneficia a Martínez, puesto que impediría a Hernández llegar al congreso con un eventual sobreseimiento de la causa, si finalmente esa fuera la decisión.

La cocoordinadora de Sumar Lara Hernández durante una rueda de prensa.

En cualquier caso, la actual coordinadora de Movimiento Sumar no ha confirmado aún si se presentará al congreso para intentar revalidar su cargo, y fuentes próximas a ella aseguran que no lo tiene decidido. También hay serias dudas de que, incluso si Hernández decide retirarse, la lista de Verónica y Rosa Martínez sea “de unidad”, como desde su sector se han esforzado en intentar trasladar, puesto que no está claro que los dirigentes más próximos a la actual líder —los diputados Txema Guijarro o Manuel Lago, por ejemplo— aceptaran integrarse en esta candidatura. Mientras, Yolanda Díaz ha optado por ponerse de perfil: ni se ha pronunciado sobre las acusaciones a Hernández, ni tampoco ha mostrado su apoyo a Verónica Martínez y Rosa Martínez.

Quien sí estará con toda probabilidad en dicha lista es la cocoordinadora de Movimiento Sumar Andalucía, Esperanza Gómez, que hace un par de semanas publicó —junto a un nutrido grupo de cuadros territoriales del partido— una tribuna en el diario Público en la cual los firmantes pedían “cambios profundos”, “más organización, más democracia interna y más capacidad de escucha” y “un respeto escrupuloso a los derechos laborales que defendemos”. Algunas fuentes señalan a Gómez como la líder de un tercer sector en la formación que contaría con el apoyo de varias de las federaciones autonómicas y que se integraría en la nueva dirección de Verónica Martínez y Rosa Martínez. El entorno de estas, por el contrario, rebaja este rol y asegura que desde el primer momento las dos candidatas han querido que los territorios tengan mucho peso en su lista.

El debate, en cualquier caso, es puramente interno. Entre Hernández y Martínez no existen apenas diferencias ideológicas o estratégicas: la pugna es de poder, especialmente en un momento en el que Movimiento Sumar está negociando con Más Madrid, Comuns e IU la reconfiguración de la alianza Sumar. Al ser la formación más débil de las cuatro, lo previsible es que pierda buena parte de su peso en las listas de las próximas elecciones generales, y eso supone que hay menos puestos a repartir para optar a cargos institucionales. De hecho, que existen pocas discrepancias políticas entre las dos familias enfrentadas en el partido lo demuestra el hecho de que el documento político que se aprobará en la asamblea del día 11 se ha redactado sin sobresaltos ni choques. La principal novedad de esas tesis es que Movimiento Sumar se abre a alianzas “coyunturales” con partidos independentistas para concurrir juntos a las elecciones.

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