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Martín Presa, el presidente que indigna al Rayo Vallecano: de coquetear con la ultraderecha a un césped infame

El presidente del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa.

Guillermo Hormigo

Madrid —

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Pago de nóminas a destiempo, salas de prensa sin wifi, estancias sin luz en el vestuario rival, duchas con agua fría en el de la propia plantilla, inmovilismo en la búsqueda de nuevos ingresos... Y ahora, hongos en un campo convertido en vergüenza del fútbol español. La figura del presidente del Rayo Vallecado, Raúl Martín Presa, lleva años cuestionada por una bancada siempre comprometida y reivindicativa. Pero la última mancha en su gestión, que obligó a cancelar el encuentro con el Real Oviedo del pasado sábado por el deteriorado estado del césped debido a la lluvia y la falta de mantenimiento, ha desatado una oleada de contestación entre la hinchada e incluso desde sectores futbolísticos ajenos al entorno rayista. Una sensación de derrumbe institucional mientras el equipo masculino se pasea por Europa en la UEFA Conference League, después de vivir una pasada temporada llena de éxitos deportivos.

La delicada situación actual ahonda en un descontento enraizado entre la afición por diversas actitudes promovidas desde la directiva que no encajan con su sentir mayoritariamente obrero y progresista. Cada 8 de marzo, la cuenta del Rayo Vallecano en redes sociales publica el mismo mensaje: “Nuestro recuerdo y emocionado homenaje a las víctimas de la COVID-19 y nuestra solidaridad con sus familiares y amigos, cuando se cumplen años del inicio de las complicaciones de la terrible pandemia en nuestro país”. Desde el club fechan el comienzo de dichas dificultades precisamente el día de la manifestación feminista. “Ese día, además de 12.000 espectadores, al Estadio de Vallecas fueron Ana Camins, Alicia Sánchez, Mari Mar Blanco, Ana Millán, Almudena Negro y otras diputadas del Partido Popular... Sales en todas la fotos”, le recordaba un usuario en X en respuesta al post publicado en 2023.

No son los únicos dirigentes políticos que Martín Presa ha invitado al palco desde su llegada al cargo en 2011 (después de comprarlo a la ruinosa Nueva Rumasa). En abril de 2021, le acompañaron en la zona de autoridades del Estadio de Vallecas el líder de Vox, Santiago Abascal y la por entonces responsable del partido en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio (ahora defenestrada por la dirección de la formación). El Rayo jugaba además contra el Albacete, que contaba en su plantilla con el futbolista ucraniano Roman Zozulya. Dos años antes, este mismo partido había sido cancelado después de que parte de la grada gritara “nazi” al futbolista.

Martín Presa justificó la presencia de los líderes ultraderechistas con estas palabras: “Era necesario limpiar la imagen de Vallecas que dieron unos pocos”, en referencia a las protestas por el mitin de Vox celebrado en la zona unas semanas antes. “Llamaron diciendo que querían venir, mostraron interés y me pareció bien porque el Rayo es un equipo abierto a todos y Vallecas es un barrio que acoge a toda la gente”, afirmó.

Este tipo de decisiones ahondan en el océano de distancia que separa a Martín Presa de la afición rayista. La Federación de Peñas respondió a aquella estampa con contundencia: “En Vallekas no hay lugar para el fascismo. Ni para los tontos útiles”. Pero no solo es una cuestión política o ideológica. La hinchada alerta continuamente de la falta de inversión, mantenimiento e innovación en las infraestructuras del club, el único del fútbol profesional español que no habilita venta online para adquirir localidades. La cancelación del encuentro ante el Real Oviedo debido al calamitoso estado del césped, incompatible con la práctica del fútbol, acabó desatando la indignación de cientos de seguidores que se concentaron a las puertas del estadio.

Entre gritos de “Presa, vete ya” o “Presa no, Rayo sí”, los seguidores rayistas clamaron contra la directiva actual del club en una manifestación espontánea a la que se unieron algunos hinchas del Real Oviedo, ya desplazados hasta Madrid cuando LaLiga anunció la suspensión del duelo por no reunir el campo “las garantías necesarias” para preservar “la integridad física de los jugadores”.

Ya el viernes, los jugadores y el cuerpo técnico del primer equipo denunciaron la falta de soluciones por parte de la presidencia club a las distintas deficiencias en instalaciones, como la del césped del Estadio de Vallecas y de la Ciudad Deportiva, así como en el desarrollo profesional del club. Exigieron “unas condiciones dignas de trabajo” mediante un comunicado emitido a través de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), después de varias declaraciones en ruedas de prensa que ya apuntaban en esta línea.

La cancelación del partido menoscaba la imagen pública del Rayo, pero el perjuicio puede ir más allá. Pese a que el Oviedo ha mostrado su “solidaridad y empatía” con la plantilla o el cuerpo técnico, ha avanzado que estudiará “acciones reglamentarias” para “salvaguardar el resultado del encuentro y garantizar condiciones competitivas equitativas”. Y añaden: “Esta decisión supone un perjuicio evidente para nuestra entidad, tanto desde el punto de vista deportivo como organizativo y económico, al haberse producido una vez efectuado el desplazamiento, así como para nuestros aficionados y los medio que tenían previsto asistir al encuentro”. El club asturiano estudia solicitar que LaLiga les dé el partido por ganado, además de recurrir a la Justicia ordinaria por los perjuicios económicos causados.

Mientras el tiempo corre sin que Martín Presa ofreza explicaciones públicas, crece la incertidumbre (y los trabajos a contrarreloj) de cara al próximo partido en el Estadio de Vallecas, previsto para este domingo ante el Atlético de Madrid. La situación es tan delicada que LaLiga estudia trasladar ese partido al Estadio de Butarque, en Leganés, según informa la Cadena SER.

La controversia ha dado el salto a la esfera política. Ignacio Benito, concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, recalca que “las deficiencias van mucho más allá del estadio”. El pasado martes, a petición de las familias de la cantera rayista, se debatió una pregunta del PSOE en el pleno de Villa de Vallecas sobre la Ciudad Deportiva de la entidad deportiva. Benito recuerda que “sus instalaciones están tan mal que todo un equipo de Primera División, que juega en Europa, se ha tenido que ir a entrenar a otros lugares del distrito no adaptados para este fin”.

El edil subraya que la coyuntura es tovía más delicada para adolescentes y menores: “Un niño se rompió un ligamento interno por el mal estado de uno de estos campos”, recuerda. “Exigimos al Ayuntamiento, propietario de estas instalaciones, y al club, que dejen de pasarse la pelota unos a otros y acometan de manera urgente las actuaciones necesarias para que la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano sea un espacio donde poder practicar deporte de manera segura”, concluye.

A vueltas con la idea de un Rayo sin Vallecas

Mientras, Martín Presa continúa obcecado en su afán por llevar al Rayo fuera de Vallecas. Una propuesta que le ha llevado a elevar el tono contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La dirigente autonómica dio alas a la idea en un inicio, para asombro y enfado de una afición que no entendería su club sin que sea parte de su barrio. “Cada vez es más insostenible que sigan en Vallecas”, dijo en 2024 sobre una mudanza de la que ya estarían “hablando” (el Estadio de Vallecas es de titularidad autonómica). Ayuso acabó recapacitando y ya ha descartado la idea en público, aunque no de manera tajante: “El estadio se reforma y no se mueve, en principio...”, indicó hace unas semanas.

Pese a la propiedad autonómica, que permite el disfrute del recinto por el Rayo mediante convenio, el Ejecutivo de la presidenta ha aprovechado para rechazar cualquier responsabilidad en el estado del césped: “Las obligaciones de la Comunidad de Madrid son la habitabilidad y la seguridad. El tema del césped es privado”, ha trasladado el director general de Deportes, Alberto Tomé. Antes, la diputada de Más Madrid Alicia Torija había asegurado que “llueve sobre mojado” en el caso del Rayo y acusado al Gobierno regional de ser “colaborador necesario” de las “lamentables” condiciones del estadio, que ponen “en peligro” a la afición y a los jugadores.

Mientras, Martín Presa no parece dispuesto a ceder: “Cerca del puente de Vallecas es imposible hacer un nuevo estadio... tendremos que irnos lejos del puente de Vallecas. No queremos ningún conflicto ni con la presidenta ni con la Comunidad de Madrid, pero queremos también que nos respeten”, declaró al programa Radioestadio Noche el pasado 26 de enero.

“El Rayo no se entiende sin Vallecas y Vallecas no se entiende sin el Rayo”, sostenía un abonado en declaraciones a Somos Madrid. Es el sentir mayoritario de la hinchada, desde los Bukaneros más acérrimos hasta el seguidor que acude ocasionalmente al campo. Todo el entorno rayista coinciden en que el estado de conservación del recinto sigue siendo “tremendamente deficiente”, también que la reforma llegó “tarde y mal”, pero inciden en que  “han querido dejar morir el campo”.  La falta de mejoras en el césped o de seguridad en algunas estructuras son algunas de las reclamaciones más repetidas. A socias como Marisol les parece “surrealista” la mera posibilidad de imaginar al Rayo fuera de Vallecas, pero no les sorprendente. “Somos el único club de Primera División que no pone a la venta entradas online. Hay que comprarlas en taquilla, haciendo cola y en unos horarios terribles: lunes y viernes a las 9.00 o a las 14.00”, lamenta.

Sin embargo, para Martín Presa las cuentas pendientes son otras. En una entrevista para Onda Madrid, el presidente rayista recalcaba entre las principales carencias del recinto que “no tiene párking para jugadores ni autoridades, ni zonas de hospitality ni zonas VIP”. “Todo eso afecta sensiblemente en la obtención de ingresos, siendo al final el equipo que menos ingresos puede obtener en la Liga”, sostiene.

Una figura sombría desde su llegada a la presidencia

Martín Presa compró el Rayo por menos de lo que vale un mes de alquiler en Madrid. En mayo de 2011, se hizo con el 98,6% de las acciones del club a cambio de 961 euros. Un importe nominal simbólico con el que asumía una deuda en el entorno de los 40 millones de euros.

El dirigente lidió desde el principio con acusaciones que apuntaban a su conexión con la anterior propiedad, la familia Ruiz-Mateos, aunque él apeló siempre a la “nula vinculación” con el clan empresarial. El exabogado de los Ruiz-Mateos, Joaquín Yvancos, explicó en un medio de comunicación rayista que “había varios posibles compradores y el valor de la venta, con el equipo en Primera, debía ser entre 50 y 70 millones de euros”.

“Nos dijeron que no, que fuéramos al despacho del abogado de Presa, que en unas semanas debía quedar el contrato firmado y que no se pusiera ninguna pega a ninguna de las cláusulas que ellos establecieran. Fuimos allí y, misteriosamente, se consumó la venta por unos cientos de euros, que ni siquiera llegaron a pagar en la notaría. Estaba Javier Ruiz-Mateos [a la postre condenado a siete y años y medio de prisión por estafa en el caso de Nueva Rumasa], se saludaron porque eran muy amigos y luego me dice que se ha vendido el Rayo a esta persona porque es afín al Opus”, expuso Yvancos.

Éxitos deportivos en el masculino y caída en desgracia del femenino

El abandono institucional choca con la buena marcha deportiva del club, sobre todo durante la temporada 2024-25 (en la actual coquetea con el descenso), cuando el primer equipo masculino logró por primera vez clasificarse para una competición europrea por méritos deportivos. El club ha encadenado una racha de entrenadores que han logrado un gran rendimiento de la plantilla. Antes de Íñigo Pérez, que consiguió ese octavo puesto para competir en la Conference League esta temporada, Andoni Iraola materializó el ascenso y estableció al Rayo en Primera con gran solvencia durante varias temporadas. Con su marcha a la Premier League inglesa y la llegdada de Francisco Rodríguez el equipo titubeó, hasta que Pérez recondució la trayectoria desde 2024.

Por contra, el equipo femenino se ha adentrado en un progresivo ostracismo que le coloca en una situación insospechada para una entidad que fue pionera en el fomento del fútbol entre mujeres (quizá la única herencia positiva de la etapa Ruiz-Mateos/Teresa Rivero) y campeona de Copa de la Reina en 2008. Después de varios descensos, milita en la tercera categoría, la Segunda Federación.

Las jugadoras han denunciado condiciones laborales indignas, incumplimientos reiterados del convenio colectivo y falta de médicos propios, aunque Martín Presa tensó especialmente la cuerda al contratar en 2022 y mantener hasta el final de temporada a un entretenedor, Carlos Santiso, que lanzó el siguiente comentario:  “Este staff es increíble, pero nos faltan cosas. Nos falta, sigo diciéndolo, hacer… pues… una como los de la Arandina [condenados por abuso sexual a una menor de 15 años]. Nos falta que cojamos a una, pero que sea mayor de edad para no meternos en jaris, y cargárnosla ahí todos juntos”.

En Vallecas llueve sobre mojado, tanto en el césped del estadio como en la gestión de Martín Presa. La afición se ha hartado de no poder disfrutar del buen hacer del equipo masculino, de ver cómo se hunde el femenino y de temer por la salud de su cantera. La mala praxis del presidente ha rebosado la paciencia de los corazones rayistas sin que haya vuelta atrás.

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