La previsión de intensas rachas de viento este viernes complica el control de los tres incendios que amenazan Madrid

Nerea Díaz Ochando

Madrid —
24 de julio de 2026 10:20 h

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La evolución de los incendios que afectan a Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias volverá a estar condicionada este viernes por la meteorología. Después de una noche en la que los equipos de emergencia lograron contener parcialmente el avance de las llamas, la previsión apunta de nuevo a un escenario desfavorable para las labores de extinción. El viento volverá a soplar con intensidad en las horas centrales del día, coincidiendo con temperaturas superiores a los 30 grados y una ausencia total de precipitaciones, unas condiciones que ya complicaron el trabajo de los efectivos durante la jornada del jueves.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para este viernes viento sostenido del suroeste de entre 25 y 30 kilómetros por hora en la zona afectada, con máximas de 33 ºC en Villa del Prado y de 32 ºC en San Martín de Valdeiglesias. A ello se suma una probabilidad de lluvia del 0% durante toda la jornada, un escenario que preocupa a los equipos de extinción después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declarara la emergencia de interés nacional por la evolución de los incendios forestales de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, en la Comunidad de Madrid, y de Burgohondo, en Ávila.

Pese a la efectividad de los trabajos desarrollados durante la madrugada, a primera hora de este viernes los incendios seguían sin estar estabilizados ni perimetrados. Más de 270 profesionales, entre Bomberos de la Comunidad de Madrid, agentes forestales y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), continúan desplegados sobre el terreno para tratar de contener unos fuegos que mantienen evacuadas a más de 10.000 personas de municipios como Villa del Prado, Aldea del Fresno, Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias. Según ha informado la Delegación del Gobierno, la evolución nocturna no ha sido desfavorable y se ha conseguido limitar el avance de las llamas, aunque el riesgo sigue siendo elevado.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ya advirtió este jueves desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en Cenicientos de que las siguientes horas serían “muy complicadas” precisamente por la combinación de calor y viento. “Estas horas van a ser muy complicadas por las altísimas temperaturas y por este viento inusual que no va a ayudar”, señaló la dirigente regional, que también puso en valor el trabajo de los efectivos del Plan Infoma y reclamó una mayor gestión forestal para reducir el riesgo de grandes incendios.

El viento, el factor que más preocupa a los equipos de extinción

Aunque las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones crean un escenario propicio para la propagación de las llamas, los especialistas coinciden en que el viento es la variable meteorológica que más condiciona el comportamiento de un incendio forestal. De hecho, junto a la humedad relativa y la temperatura, es el factor que determina con mayor rapidez la evolución del fuego y, al mismo tiempo, el más difícil de prever por su variabilidad, especialmente en zonas de relieve abrupto como el oeste de la Comunidad de Madrid.

Su influencia va mucho más allá de aumentar la velocidad de las llamas. El viento acelera el secado de la vegetación al desplazar el aire húmedo, aporta un flujo constante de oxígeno que intensifica la combustión y tumba el frente de fuego hacia la vegetación todavía no quemada, favoreciendo que el incendio avance con mayor rapidez. A ello se suma el efecto de las altas temperaturas previstas para este viernes, que reducen la humedad del combustible forestal y facilitan la propagación del incendio.

Uno de los mayores peligros es, además, la aparición de focos secundarios. Las corrientes de aire pueden transportar brasas a cientos de metros del frente principal, haciendo que prendan nuevos incendios en zonas aparentemente seguras y obligando a redistribuir los recursos del operativo. Del mismo modo, un cambio repentino en la intensidad o en la dirección del viento puede modificar el comportamiento del fuego en cuestión de minutos, dificultando la planificación de los trabajos de extinción y aumentando el riesgo para los equipos que trabajan sobre el terreno.

Un antiguo bombero forestal de la Comunidad de Madrid explica a este periódico que esta es precisamente la principal preocupación mientras los incendios permanezcan abiertos. “Si el viento entra en contra o cambia de dirección, puede avivar el incendio y generar focos secundarios”, señala. Por ello, el seguimiento continuo de la evolución meteorológica resulta imprescindible en incendios de esta magnitud, donde cualquier variación puede alterar la estrategia de los equipos desplegados.

Evacuaciones y carreteras cortadas

La situación continúa teniendo importantes consecuencias para los municipios afectados. Permanecen evacuadas más de 10.000 personas y se mantiene el confinamiento en localidades como Pelayos de la Presa, Navas del Rey, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, mientras que Aldea del Fresno ha tenido que desalojar su casco urbano y varias urbanizaciones.

Los incendios también mantienen importantes afecciones a la movilidad. Se encuentran cortadas carreteras como la M-507 entre Villa del Prado y Aldea del Fresno, la M-501 entre San Martín de Valdeiglesias y Chapinería, así como otras vías de la zona, entre ellas la N-403. Además, la Comunidad de Madrid ha movilizado autobuses interurbanos para colaborar en las evacuaciones y ha suspendido temporalmente el servicio de las líneas 541, 545, 546, 547 y 548, mientras que la línea 551 limita su recorrido hasta Navas del Rey.

A ello se suman las incidencias en las telecomunicaciones provocadas por los incendios de Almorox y San Martín de Valdeiglesias, que han afectado a decenas de municipios de la región. Las operadoras trabajan junto al centro de mando para restablecer el servicio y han desplegado unidades móviles de respaldo en localidades como Villa del Prado y Cenicientos, aunque las condiciones sobre el terreno impiden actuar todavía en algunos de los puntos dañados.