Los testigos y los vídeos apuntan a varios policías por agredir a un menor en Madrid: “Remataron con una patada”
La primera sesión del juicio contra cuatro policías nacionales acusados de agredir a un menor de edad en Madrid en 2023 ha dejado el testimonio de diversos vecinos de la zona que presenciaron o incluso grabaron los golpes. “Le remataron con una patada”, ha explicado uno de ellos, mientras que otra mujer ha descrito cómo se dirigieron al menor como “moro de mierda”. La defensa de los agentes, que no declararán hasta el jueves, ha buscado grietas en la parte de la acusación de la Fiscalía que más años de cárcel acarrea: la supuesta falsificación del atestado de esa noche para ocultar los hechos.
Más de quince policías nacionales y vecinos de la zona de Valdeacederas, cercana a la Plaza de Castilla, han descrito una noche de muchas intervenciones policiales en la que una pareja de turistas de Alicante llamó hasta dos veces a la Policía Nacional porque un grupo de jóvenes les iba siguiendo por la calle Bravo Murillo con la intención de robarles hasta el punto de tener que refugiarse en el baño de un Telepizza. Fue en una de las apariciones de la Policía cuando uno de los jóvenes, menor de edad, pegó a uno de los agentes y salió corriendo del lugar. Ya fue condenado en la jurisdicción de menores después de reconocer ese enfrentamiento.
La versión de los cuatro policías encartados no se escuchará hasta el jueves pero este lunes, ante la Audiencia Provincial de Madrid, hasta tres vecinos de la zona han relatado que salieron a sus ventanas pasada la medianoche alertados por los gritos y carreras en una escena pobremente iluminada con una farola fundida. “No alcancé a ver bien qué tenía en la mano, pero le golpearon con algo y le remataron con una patada, eran tres personas alrededor de otra que estaba en el suelo”, ha explicado un joven que grabó una parte de la agresión desde su ventana. El vídeo se ha podido ver en la sala: tres hombres rodean a alguien en el suelo y antes de irse le dan un golpe y una patada.
Esas tres personas, han destacado varios testigos, eran policías nacionales. “Llevaban camisetas oscuras donde ponía Policía”, ha dicho otra testigo. Otra vecina de la zona ha dado más detalles: los agentes llamaron “moro de mierda” al menor y “le empezaron a pegar mientras él no se defendía, le empezaron a dar patadas” para después marcharse “a paso ligero”. Una ambulancia se llevó al menor hasta La Paz, donde se registró una “herida inciso-contusa” de centímetro y medio en la cabeza.
La Fiscalía pide siete años de cárcel para los agentes: dos por los golpes y cinco porque, supuestamente, estos mismos agentes falsificaron el atestado para ocultar lo que pasó. En cuanto a la primera acusación, la defensa de los policías ha recordado que el menor –que no ha comparecido a lo largo de este proceso judicial– fue condenado precisamente por atentado, tal y como han corroborado varios policías como testigos. Pero otros testigos han añadido más episodios agresivos a los mostrados por los vídeos. Una de las dos personas perseguidas por el grupo de jóvenes “magrebíes” ha añadido que otro de ellos fue golpeado por un policía no identificado con una defensa policial: “Yo ví cómo le daban con las porras”. La defensa de los policías le ha preguntado si ese recuerdo puede ser inexacto porque en ese momento estaba embarazada.
“Yo no he participado en este caso” es una frase que se ha escuchado varias veces a lo largo de la jornada. En un juicio algo caótico por los diversos fallos a la hora de identificar y citar policías para declarar –los propios atestados de Asuntos Internos identificaban mal a la secretaria del atestado principal y las funcionarias han tenido que localizarla de emergencia– los investigadores policiales han relatado cómo llegaron a la conclusión de que los policías mintieron a sus superiores cuando supieron que la agresión había quedado grabada por vecinos. “Nos dimos cuenta de que los hechos no reflejaban la realidad”, ha dicho el instructor del atestado de Asuntos Internos. “Trataron de ocultar lo que había ocurrido y ganar tiempo”.
Según la acusación de la Fiscalía, tres de los cuatro agentes acusados persiguieron a este menor y le agredieron para después marcharse del lugar a atender otra labor policial. Horas después, ya de madrugada y siempre según el Ministerio Público, elaboraron un atestado de madrugada en el que reflejaban que todo había sucedido más tarde y que, además, se habían ido a la carrera para socorrer a otro compañero, el cuarto policía acusado, que estaba siendo “rodeado por varios jóvenes de origen magrebí”.
“¿Está usted siendo investigado?”
La defensa de los cuatro policías, llevada por distintos letrados del despacho Frago y Suárez, ha encontrado huecos por los que cuestionar la acusación más grave que pesa sobre los agentes: los cinco años de cárcel que pide la Fiscalía por esta falsificación. “Yo no dudo de la agresión a los policías”, ha llegado a decir el entonces instructor de Asuntos Internos. Muchos testigos propuestos por la defensa, policías compañeros de los acusados, han incidido en que muchas veces los atestados no reflejan las horas exactas a las que suceden las cosas, buscando justificar el descuadre de horas que denuncia la Fiscalía. También han dedicado buena parte de sus preguntas a un hecho esencial: si los agentes pudieron efectivamente haber oído una llamada de socorro de su compañero que solo ellos afirman conocer.
Especialmente tenso ha sido el interrogatorio al agente que redactó el informe de Asuntos Internos que ha derivado en esta imputación. Hasta el punto de que uno de los abogados de la defensa, tras recordar que ese mismo informe tiene un error de fechas, le ha preguntado: “¿Está usted siendo investigado?”. El tribunal ha declarado improcedente la pregunta y ha cortado al letrado mientras una de las magistradas se llevaba las manos a la cabeza.
Los abogados de los policías han buscado exprimir cualquier atisbo de contradicción entre los testigos que han detallado cómo fue la agresión y, por ejemplo, sus propias declaraciones en fase de instrucción. Y han recibido con alegría la confusa alegación de una de las testigos, que ha asegurado que el agente “calvo” al que vio agredir al joven no era el que estaba en el banquillo, sino uno de los testigos que había visto en el pasillo. Varios han detallado cómo fue la agresión pero ninguno ha apuntado de forma directa a los agentes aunque la Fiscalía y Asuntos Internos consideran que su versión exculpatoria les ubica en el lugar de los hechos.
Tampoco ha habido respuesta clara a otra de las incógnitas lanzadas por la acusación pública: por qué ninguno respondió a los constantes requerimientos de información de la emisora policial H50. Diversos superiores y compañeros han explicado que los sistemas de comunicación entre agentes rara vez funcionan y que es habitual no recibir este tipo de avisos, así como hablar por teléfono y no por radio. “Es un proceder habitual de todas las comisarías. Según Asuntos Internos, no contestaron para ”ganar tiempo“ y elaborar un atestado que les sirviera de coartada. El juicio seguirá este jueves, cuando los cuatro acusados negarán los hechos tal y como han hecho en sus escritos de defensa.