90 euros de gasolina frente a 5 de electricidad: el cálculo que está disparando la venta de coches eléctricos
Cuando miles de conductores se lanzan a la carretera en la operación salida de las vacaciones de verano, hay un factor que aumenta el atractivo del coche eléctrico más allá de las emisiones: se convierte en una hucha imbatible para ahorrar en cada kilómetro. Con los carburantes en los precios máximos de los últimos meses y un depósito de gasolina rozando ya los 90 euros, el coste por kilómetro se ha convertido en uno de los argumentos más sólidos para quienes se plantean cambiar a un vehículo eléctrico, aunque tendrán que afrontar un sobrecoste en la compra de un turismo propulsado por baterías.
La diferencia en el coste por kilómetro es especialmente evidente cuando el coche eléctrico puede recargarse en casa: llenar la batería puede costar cinco euros o menos con una tarifa valle para recorrer entre 300 y 400 kilómetros frente a los 90 euros de media que costaría hacerlo con un vehículo de combustión, con lo cual el ahorro supera el 90%.
El encarecimiento de la gasolina y el diésel llega, como de costumbre, en plena temporada alta de desplazamientos. Tras el regreso del IVA de los carburantes al 21%, la gasolina alcanza los 1,618 euros por litro y el gasóleo los 1,68 euros, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Esto sitúa el coste medio de llenar un depósito de 55 litros en unos 89 euros para un vehículo de gasolina y más de 92 euros para uno diésel, alrededor de un 11% más que hace apenas un mes.
Cinco euros por ir de Madrid a Valencia
En este contexto, el ahorro operativo del coche eléctrico gana protagonismo. El ejemplo de un desplazamiento entre Madrid y Valencia, como hacen miles de madrileños en vacaciones, muestra la dimensión del ahorro. Si el vehículo dispone de una autonomía superior a los 360 kilómetros y parte con la batería llena desde casa, el coste energético del recorrido puede rondar los cinco euros. En modelos con unos 300 kilómetros de autonomía habrá que hacer una recarga parcial durante el trayecto, lo que eleva el coste total hasta unos 13 o 20 euros, todavía muy por debajo del gasto en combustible de un automóvil convencional para el mismo trayecto, que ascendería a casi un depósito completo, según los cálculos que hace Clicars.
No obstante, el ahorro se puede maximizar o suavizar en función de cómo y dónde se recarga el vehículo. En los últimos días, el precio de la electricidad ha bajado hasta alcanzar unos niveles casi simbólicos de 0,01 euros por kilovatio en horas valle, con lo que recargar una batería de un eléctrico medio de 40 kWh cuesta menos de un euro.
Ese es el escenario más favorable, aunque hay que tener en cuenta que la tarifa se puede disparar en las horas punta y los puntos rápidos de acceso público. Con el precio medio de hoy en el mercado regulado de 0,17 euros, recargar un eléctrico medio cuesta 6,8 euros.
Los estudios del RACE muestran que cargar una batería de 40 kWh en casa durante el horario valle cuesta una media de 5,6 euros, mientras que hacerlo en horario punta puede elevar la factura hasta los 10,4 euros. En los puntos públicos el precio también varía notablemente: una recarga puede oscilar entre ocho y veinte euros en cargadores semirrápidos y alcanzar hasta 31 euros en estaciones ultrarrápidas, dependiendo del operador y de la potencia utilizada. En esos casos, la tarifa puede llegar o incluso superar los 0,70 euros por kW.
Crece el interés por los eléctricos
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que el ahorro no depende tanto de contratar una tarifa específica para vehículos eléctricos como de disponer de una buena tarifa doméstica. Tras comparar diferentes ofertas, concluye que las denominadas tarifas “especiales” para coches eléctricos suelen resultar más caras que las mejores tarifas convencionales con discriminación horaria o precio fijo, incluso para hogares que concentran la mayor parte del consumo durante la noche.
Este menor coste de utilización empieza a trasladarse al mercado. Según Clicars, el interés por los coches eléctricos aumentó un 50% durante mayo y junio y las ventas de estos modelos se duplicaron respecto al mismo periodo del año anterior. Una evolución que coincide con el comportamiento del mercado de ocasión. Los datos de Ganvam muestran que las matriculaciones de turismos eléctricos usados crecieron un 45,3% durante el primer semestre, hasta alcanzar las 18.677 unidades.
El precio de adquisición sigue siendo, sin embargo, el principal obstáculo. El coste medio de un turismo eléctrico nuevo ronda los 42.000 euros, una cifra todavía elevada para buena parte de las familias. Esa barrera está impulsando el mercado de segunda mano, donde ya es posible encontrar modelos reacondicionados desde unos 12.000 euros o con cuotas próximas a los 190 euros mensuales.
“Durante años, muchos conductores han visto el coche eléctrico como algo lejano, caro o pensado solo para ciudad. Eso está cambiando”, explica Alejandro González, asesor comercial especializado en vehículos eléctricos de Clicars.
El denominado “miedo a quedarse sin batería” sigue siendo, no obstante, uno de los principales frenos para la electrificación. La infraestructura de recarga continúa creciendo, aunque todavía existen diferencias entre territorios. Según el último Barómetro de Electromovilidad de Anfac, España supera ya los 56.000 puntos públicos de recarga operativos, distribuidos en buena parte de la red de carreteras y autovías. La expansión de las estaciones de carga rápida permite recuperar buena parte de la batería en aproximadamente media hora, reduciendo uno de los inconvenientes tradicionales de los viajes largos.
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