En el Mundial, a los 40: los cuidados y la alimentación estiran las carreras de las estrellas
Para quienes llegamos a este Mundial de fútbol por encima de los 30 años, cada partido es como una bofetada que nos recuerda que estamos dejando de ser jóvenes. Todo el mundo sabe que a partir de los 35 la carrera de los futbolistas comienza —o comenzaba— su declive: los jugadores ya no llegan bien a los choques, les cuesta más mantener el ritmo y aguantar los 90 minutos a pleno rendimiento. Sin embargo, un pequeño grupo se resiste a la jubilación forzosa.
A las estrellas que, tras haber consumido el hidrógeno en su núcleo convirtiéndolo en helio, comienzan a quemar el hidrógeno externo y entran en la etapa final de su vida se las conoce como las 'gigantes rojas'. Si bien en el caso de los astros candentes esta “etapa final” puede durar unos 500 millones de años, en el caso de las estrellas futbolísticas pueden ser tres, cinco, o tal vez ocho temporadas. Nunca se sabe.
Entre las novedades de este Mundial de récords, uno de los más llamativos es el de los jugadores mayores de 37 años. Son apenas 20 los “gigantes rojos” que han arrancado el torneo del total de 1.248 jugadores que participan en la competición y muchos de ellos pasarán a la historia —al menos durante los próximos cuatro años— con su entrada en el Top 10 de futbolistas que disputaron el torneo más importante del fútbol internacional con más años a sus espaldas (y en cada pierna).
Entre ellos, la novedad es que varios jugadores al borde de los 40 o que incluso superan esa barrera ejercen como estrellas de sus selecciones. Cristiano Ronaldo a sus 41 años ha disputado su sexto mundial, igual que Messi, con 39, que todavía aspira a ganarlo y en la semifinal contra Inglaterra dio otras dos asistencias. Modric ha jugado cinco. Y los tres han asumido roles protagonistas en sus equipos.
Messi no solo ha jugado los siete partidos de su selección (contra Jordania, con todo decidido no fue titular pero salió media hora) sino que disputó dos prórrogas contra Cabo Verde en dieciseisavos y Suiza en cuartos y es el mejor jugador del equipo, con ocho goles y cuatro asistencias. Este domingo disputará su segunda final consecutiva.
En Portugal Ronaldo fue titular en los cinco partidos de su selección, eliminada por España en cuartos de final, marcó tres goles, dos de ellos contra Uzbekistán, lo que lo sitúa como el jugador de más edad en lograrlo a sus 41 años. Tras regresar a su país advirtió que el final de su carrera lo decidirá él mismo.
En Croacia, Modric no solo ha lucido el brazalete de capitán en los cuatro partidos que Croacia disputó en esta edición de la Copa del Mundo, también asumió la dirección del juego con 40 años, en el que fue su quinto mundial consecutivo. En Bosnia el delantero Edin Dzeco, que salió en el once inicial en los tres partidos que duró su equipo en el Mundial.
En la misma franja de edad hay extremos como el panameño Alberto Quintero y varios defensas: Nagatomo (Japón), Tim Ream (EEUU), Nicolás Otamendi (Argentina), Stopira (Cabo Verde) y Michael Boxall (Nueva Zelanda).
Pero más de la mitad de los casi cuarentones juegan con guantes. ¿Es más fácil llegar a estas edades a los mundiales siendo portero? ¿Cada vez son capaces de mantenerse en el máximo nivel los futbolistas durante más tiempo? ¿Qué ha cambiado para que podamos ver a tantos jugadores con más de 37 años en la Copa del Mundo? Intentamos responder a estas preguntas con la ayuda de Fátima Breña, doctora de los servicios médicos del Sevilla FC.
“El tema de la edad en sí no es tanto un factor determinante como sí lo es el historial lesivo del jugador”, explica la doctora, que recuerda que en términos generales al ser carreras deportivas más largas los futbolistas suelen haber acumulado ya varias lesiones. “En el caso de jugadores con intervenciones quirúrgicas —de rodilla, sobre todo— suelen tener un trabajo preventivo asociado que tienen que realizar a diario. Y si han acumulado más lesiones musculares también tienen un tratamiento preventivo específico”, detalla Fátima Breña.
El caso de las lesiones graves de rodilla es seguramente la mayor pesadilla para un futbolista. Una lesión de este tipo puede obligarle a estar toda una temporada apartado de los terrenos de juego. “Son muchos meses de un trabajo muy de gimnasio al que el jugador no está acostumbrado, y se hace duro”, reconoce Breña, que explica que después estos jugadores presentan dolores de forma frecuente en la zona de la rodilla por la operación y que “si no son constantes en el trabajo preventivo, fisio y trabajo de recuperación suelen asociar otras lesiones y molestias que empeoran mucho el rendimiento”.
Empezamos por el más veterano. El portero de Escocia, Craig Gordon, se ha quedado a las puertas de convertirse en el segundo futbolista de más edad en disputar un partido en un Mundial de fútbol con la friolera de 43 años y 176 días el día que se disputó el Escocia-Brasil. El guardameta Angus Gunn fue finalmente titular en los tres partidos de su selección, que no logró clasificarse para la fase final. Solo un futbolista le habría superado: la leyenda del fútbol egipcio, Essam El-Hadary, que jugó su último partido en el Mundial de Rusia de 2018 con 45 años y 161 días.
En su caso, pese a entrar finalmente en la convocatoria, una lesión de cuello es probablemente el motivo por el que no ha disputado ningún minuto, tras perderse la mayor parte de la temporada. La doctora afirma que una lesión de este tipo puede suponer una secuela importante para el futbolista, ya que son intervenciones quirúrgicas complicadas, y añade que en esos casos “se suele firmar una exención de responsabilidad a los servicios médicos porque es el jugador el que decide competir con esos riesgos”.
Hasta este Mundial de fútbol, la lista de los 10 futbolistas de más edad en disputar esta competición estaba formada casi exclusivamente por porteros. A El-Hadary le siguen el guardameta colombiano Faryd Mondragón, que disputó el Mundial de 2014 con más de 43 años, y el legendario delantero camerunés Roger Milla, el único futbolista sin guantes de la lista y que ostenta otro de los grandes récords de los mundiales. Anotó un gol contra Rusia en el Mundial de 1994 que, a día de hoy, sigue siendo el tanto del jugador más veterano en las copas del mundo.
Aunque Mondragón y el resto de colombianos recordarán mejor su participación en el Mundial de 1990 cuando, después de vencer a Rumanía con dos goles en el descuento, eliminó a la selección cafetera con otro doblete en el tiempo extra que celebró con un baile en el banderín de córner que es historia de los mundiales.
Completan la lista de futbolistas veteranos el irlandés (del norte) Pat Jennings, los ingleses Peter Shilton y David James, el italiano Dino Zoff, el tunecino Ali Boumnijel, el mexicano Talavera o el escocés Jim Leighton. Todos ellos porteros. Pero lo cierto es que muchos de ellos van a quedarse fuera de esa lista después de la competición de este verano. Por ejemplo, con su debut en el República Checa-México, el también guardameta Guillermo Ochoa superó la marca de Ifredo Talavera en el Mundial de Qatar (40 años y 63 días) y se convirtió en el más veterano en jugar con la selección tricolor con 40 años y 347 días.
La doctora Breña recalca que el caso de los porteros es “totalmente diferente”. Principalmente porque “se lesionan menos”, algo que atribuye a una menor carga física durante los partidos. Aunque enfatiza que tienen lesiones más graves de origen traumático. Esto supone que aquellos guardametas que no han tenido este tipo de lesiones puedan alargar más su carrera y que, según le explican los técnicos, “la confianza y experiencia de un portero tiene una curva más alargada que los jugadores de campo, por tanto su mejor momento profesional está más retrasado”.
Lo más llamativo de este Mundial, de hecho, es que no solo hay porteros por encima de los 37 años, algo que hasta ahora solía ser lo más habitual entre los veteranos. Además del caso de Ochoa con México, también hay otros guardametas entre los 20 más mayores: Vozinha, convertido en estrella de Cabo Verde en su primera clasificación mundialista (40 años); Manuel Neuer, portero de Alemania (40 años); Fernando Muslera, guardameta uruguayo; Hernán Galíndez, de Ecuador; y El Mahdy Soliman, en Egipto (todos con 39 años); Weverton, Brasil; el portero de Haití Placide, y el Gatito Fernández (Paraguay), todos de 38 años, cierran esta lista.
Aunque es cierto que muchas de estas estrellas no han sufrido lesiones demasiado graves en sus carreras, por lo general los jugadores veteranos llevan una “mochila” de trabajo añadido que supone llevar a cabo calentamientos más largos antes de los entrenamientos y los partidos o más trabajo con el fisioterapeuta, el uso de vendajes, etc. Además, la médica recuerda que la edad también es un factor limitante a la hora de recuperar los músculos después del ejercicio.
¿Qué supone esto? Pues que los jugadores tienen que ser “muy estrictos y cuidadosos” tanto en el descanso como en la alimentación, que es clave en su recuperación, pero también en otros aspectos que se han ido incorporando con la profesionalización del fútbol como la fisioterapia, inmersiones en agua fría o “recuperadores”.
Estos recuperadores pueden consistir en sales de rehidratación durante el partido, “que evitan la deshidratación de mejor manera que tomar solo agua”, y después de los encuentros “bebidas con alto contenido en hidratos de carbono y proteína”, ya que, según explica la doctora Breñas “en los 30 minutos siguientes es cuando la absorción a nivel intestinal es mayor”.
Lo bueno del Mundial, explica Fátima, es que al estar los partidos más espaciados en el tiempo los jugadores pueden llegar con una buena recuperación al siguiente encuentro “si no tienen percances”. Y añade que la clave es que “si estos jugadores más mayores están ahí es porque en la mayor parte de los casos realizan estas rutinas de forma escrupulosa. Con la exigencia física del fútbol actual, no sería posible si no lo hicieran”.
A la pregunta de si los avances en la preparación deportiva es la “culpable” de que veamos llegar a muchos jugadores más mayores a estas competiciones de alto nivel, la médica del Sevilla FC no tiene dudas: “Totalmente”. “Antes un jugador con una lesión de rodilla grave era más complicado que recuperara su nivel”, explica, y destaca la importancia de la cuestión mental en los futbolistas de élite o de “la disciplina que han ido adquiriendo con los años”.
“No es algo fácil. En equipos de cantera hay jugadores que no son capaces de soportar ese tipo de vida y, tras una lesión o incluso sin lesiones, no pueden dar el paso al fútbol de alto nivel”, apunta. Fátima Breñas afirma también que “a veces hay jugadores más jóvenes pero con menos hábito de trabajo y de autocuidado, y que por tanto recuperan peor a pesar de ser más jóvenes”.