Noches de rock, blues y calor en Murcia On
MURCIA ON recobraba, en la noche de este jueves, los ambientes de rock y blues que aglutinan a un público muy adicto a estos géneros. Se vieron peñas moteras, público de mediana edad, pero, sobre todo, aficionados y seguidores que pasaban de los 60 tacos. La razón principal eran los protagonistas de esa llamada urgente y con garra cuyo nombre es ZZ TOP. Uno de los grupos más longevos de esta música, que se formaron en Houston, Texas, en 1969 pero que comenzaron a despuntar con la nueva década de los años 70 del pasado siglo XX. Desde entonces, ZZ TOP han conformado toda una vida alrededor del rock tejano que mezclan con el blues con un estilo muy personal y que, durante todas estas décadas, ha hecho crecer esas legiones de seguidores en todo el mundo.
Para calentar el ambiente antes de su concierto, la organización contó con el concurso de uno de los grupos murcianos con más prestigio dentro de este campo, como son Los Marañones. Miguel Bañón y sus compañeros de viaje dejaron sobre el recinto de la plaza de toros, uno de sus ya míticos conciertos que supo ganarse, una vez más, el reconocimiento de sus seguidores. Pero vayamos por partes.
Aún con la luz solar, Los Marañones aparecieron en el escenario del MURCIA ON para regalarnos una actuación que para mí fue mucho más que un concierto al uso de teloneros. La formación murciana tiene, igualmente, muchos seguidores a los que han conquistado desde que comenzaron a caminar por la música allá por 1987. Desde aquellos primeros momentos, el grupo estuvo conformado por Miguel Bañón, voz y guitarras; Ricardo Perpén, guitarra: Román García, bajo y Pedro Sánchez “Pedrín”, batería (que también lo fue de otra destacada formación murciana en estos apartados musicales, como es ACEQUIA, entre otras). Durante los primeros meses también participaron Fredy Valera, teclista y guitarrista y la voz de Tere Luengo. Estos dos últimos solamente estuvieron en 1987 y dejaron el grupo. Otros que llegaron después y tampoco están actualmente son Joaquín Talismán, guitarrista, miembro entre 1996 y 2000; Javi Toral, bajista y técnico de sonido, activo en 1989. También dejó el grupo Ricardo Perpén, en 1989. En la actualidad, Los Marañones siguen con Miguel Bañón, voz principal y guitarras; Carlos Campoy, teclados (desde 1992); el bajista original Román García, así como el también fundador en la batería, Pedrín Sánchez.
Durante una hora, Los Marañones nos volvieron a atrapar con una selección muy acertada (es muy cercana a la que tienen siempre dispuesta, para conciertos cortos y con intención de captar desde el minuto uno), en la que hubo piezas de su primera etapa -tal vez, la más cañera-, con temas como ‘Boogie Blue’, ‘El baile’ o ‘Sexy Dream’. Lejos de que los presentes anduvieran despistados, Marañones había logrado captar la atención de una mayoría ya presente en la arena del recinto taurino.
Con esa atención centrada, el grupo murciano echó mano de piezas conformadas entre el 92 y 1999 (etapa en la que entró el teclista de Ferroblues, Carlos Campoy), que impregnó las composiciones de más brillo y riqueza musical derivando hacia un pop con temas más tranquilos, pero sin perder energía. Piezas como ‘A miles de años luz’ o ‘Mi gato se llama Persona’. Entre 2000 y 2007, Los Marañones consolidaron su sonido y estilo pasando a ser más profesionales y cuidando mucho más las letras de sus canciones. Ejemplos como ‘Atrapado’ o ‘Fuera de límite’. Sobre todo, escogieron temas de sus primeros discos, pero ahora ya con su sonido limpio e identificado donde Bañón mantenía su personalidad interpretativa que sus compañeros arropaban como un guante encaja en la mano. Magníficos los murcianos de Los Marañones, que finalizaron sus 60 minutos de concierto con ‘Voy loco, mamá’.
Estábamos a 15 minutos de las diez de la noche, pero mientras se retiraban los amplis e instrumentos de los murcianos y se recolocaba el backline de los norteamericanos pasaron 30 minutos. Mientras tanto, el ruedo de la plaza murciana se había llenado de tal manera, que no cabía ni una cabeza de alfiler. El calor reinante en la capital del Segura era enorme e incluso, desde mi posición tras las mesas de sonido y luces, pude presenciar la asistencia de los Servicios Sanitarios de Urgencia -presentes en cada concierto-, cómo atendían a un aficionado de, seguramente, un golpe de calor. Bueno, pues el momento esperado llegó. Los tres músicos que están ofreciendo esta gira por España de ZZ TOP aparecieron en el escenario y el estruendo vocal se debió escuchar hasta cerca del hospital ‘Reina Sofía’. Allí estaban Billy Gibbons, voz y guitarra (y el único fundador de la formación en esta gira); Elwood Francis, bajo desde la muerte del fundador del grupo, Dusty Hill; y John Douglas, en la batería (sustituyendo temporalmente a Frank Beard por enfermedad). Los brazos se elevaron, las voces aclamaron y la música de ZZ TOP comenzó a sonar con ‘Got Me Under Pressure’, publicado en 1983. Los temas se iban sucediendo, sin mediar apenas palabras o tan sólo un grito no muy elevado, una especie de aullido fino. En esta primera pieza, Elwood Francis exhibió un bajo eléctrico de 15 cuerdas que parecía más un laboratorio experimental de los sonidos, que una guitarra de bajo al uso y de color gris, lo cual ya nos puede dar una idea, como apreciarán en la foto de Goio Villanuea.
Como indicaba, los temas se fueron sucediendo uno tras otro sin mediar muchas palabras o ninguna. Así, fueron sonando piezas de su amplia discografía como ‘I Thank You’, ‘Waitin’ for the Bus’ y ‘Jesus Just Left Chicago’, ambas de su álbum de 1973 titulado Tres hombres. Después llegaron ‘Gimme All Your Lovin’, ‘Pearl Necklace’ y‘I’m Bad’, ‘I’m Nationwide’, que dibujaban un trazado en zigzag, de los 70 a los 80, donde concentraron buena parte de su producción discográfica y en la que sus éxitos más sonados se lograron por aquellos años.
Sí cambiaron de guitarras, tanto Gibbons como Francis, según las piezas como ‘I Gotsta Get Paid’ y continuaron con ‘My Head’s in Mississippi’ y ‘Brown Sugar’. El público se lo pasaba bien con los tres músicos tejanos y eran absolutamente conocedores de su repertorio, pero personalmente su concierto me resultó falto de movimiento escénico que, en otros tiempos, fue más movido. Ya sabemos que los años no perdonan y tampoco los excesos. Algunas piezas tuvieron una especie de danza acompasada de Francis y Gibbons, pero poco más. Al batería John Douglas apenas se le veía, porque estaba casi sepultado por un set de platos y toms que casi no te dejaban ver su rostro.
Pero como sus fans se mostraban tan entusiasmados, ZZ TOP continuó desarrollando su música y temas escogidos para esta gira por España, como ‘Cheap Sunglasses’, ‘Just Got Paid’, ‘Sharp Dressed Man’ y finalizar el concierto oficial con ‘Legs’. A su término, saludaron los tres y se retiraron. El respetable no se movía y reclamaba con sonoridad muy apreciable un rato más de rock y blues al estilo tejano, al estilo de ZZ TOP. Y lo hicieron. Cambio de chaquetas por unas rojas y brillantes, en lugar de las negras anteriores, y una primera canción que continuó efervescendo a los miles de fans que se agrupaban, muy juntos, en el ruedo de la plaza: ‘Tube Snake Boogie’. Tras ella, de nuevo se alinearon en batería en el frontal del escenario como para despedirse, mientras los aficionados silbaban y pedían más. Entonces, Francis señaló con su dedo índice una más y dejaron sonar ‘Thunderbird’. Y vuelta a empezar, como si ya se marcharan. Pero no. Todavía quedaba el gran himno del trío de Houston, que fue el que les catapultó en 1973 y formaba parte de su tercer disco en Estudio: Tres Hombres. La pieza, ese himno, no es otro que ‘La Grange’ en un riff que está claramente influido por el estilo de John Lee Hooker, e inspirado en el famoso burdel The Chicken Ranch, en Texas.
En suma, una noche de mucho rock y blues con una primera parte a cargo de los murcianos Los Marañones que supieron recoger la atención de todos los presentes (es una de las formaciones locales más prestigiosas y profesionales de estas fronteras), preparando lo que iba a determinar el reventón (vocablo muy de actualidad estos días en lo meteorológico) de rock y blues tejano a cargo de los ZZ TOP de Houston, Texas. Y el calor que no mitigaba, con termómetros marcando 30º centígrados, a las 23:35 horas. Un auténtico disparate.