El Bel Canto compite con otras músicas en los grandes festivales

Los macro festivales se han convertido en un reclamo de primer orden para todos aquellos amantes de la música que desean ver en directo a sus ídolos en la materia. Pero para precisar más ese concepto de macro festival habrá que determinar que, por lo general, se circunscriben a determinados géneros o estrellas que triunfan en cada momento. Por lo general también, esos estilos se mueven entre los cantantes o grupos románticos, el rock, blues, ritmos latinos y en casos concretos, el jazz. Pero verdaderamente, dentro de esta amalgama de estilos y en estos denominados macro festivales, en qué escasas o nulas ocasiones se ha podido ver programado un concierto del denominado bel canto.

Pues el ciclo MURCIA ON lo ha hecho y con nota alta. El pasado martes fue el momento para los aficionados a este género, que nos acerca a la ópera italiana de los siglos XVIII y XIX, centrándose en una línea vocal muy fluida con un control absoluto del aire, legato impecable con ornamentación elegante y un timbre homogéneo y bello.

Sus protagonistas han sido tres tenores jóvenes, por supuesto que italianos, que se unieron hace casi 18 años (cuando ellos apenas contaban con 16, 15 y 14 años), tras participar en un concurso de talentos que llevó a cabo la televisión pública italiana RAI. Coincidieron para interpretar ‘O sole mío’ y tanto impresionaron en esa actuación, que de inmediato los llamaron I tre tenorini. Tras ese éxito televisivo decidieron formar un grupo inicialmente llamado Tryo, luego Il Tryo, y finalmente Il Volo (El vuelo). Y desde entonces ya han transcurrido casi 18 años. Pues bien. Hecha ya la referencia de su nacimiento como trío, Il Volo se presentaba por primera vez en Murcia, acompañado por la Orquesta de Mérida, conformada por 37 jóvenes músicos, dirigidos por Pilar Vizcaíno. El repertorio presentado -una vez escuchado- creo que ha sido muy acertado, sobre todo para un marco como el MURCIA ON, sin perder su concepto de bel canto pero introduciendo piezas adaptadas a esta propuesta pertenecientes a otros géneros, como detallaremos a continuación.

El comienzo de la gala estuvo a cargo de la Orquesta de Mérida que, bajo la dirección acertadísima de Pilar Vizcaíno, interpretó ‘El toreador’ de la ópera Carmen, de Bizet. Magnífica acogida del público a esta joven orquesta que acompaña en esta gira por España a Il Volo. Tras los aplausos, los tres tenores aparecieron en el escenario acogidos con gran calor meteorológico y humano. De inmediato, sin mediar palabras, ‘O sole mío’, pieza inequívocamente italiana y con la que el trío compitió en aquel programa de la RAI en 2009. Más aplausos y un tema de la película Gladiador, para continuar con ‘Granada’, de Agustín Lara.

Los aplausos y vítores, que fueron una constante durante todo el concierto, se convirtieron desde el principio en el premio de esos dos mil aficionados que se citaron en la plaza de toros murciana para presenciar este magnífico recital de los tres jóvenes tenores italianos. Fue el momento en el que Piero Barone (Naro, Sicilia, 24 junio 1993), el de más edad de los tres, se dirigió a los presentes en español para explicar que era un enorme placer el poder cantar, por primera vez, en Murcia. “Estamos realizando esta gira 2026 que tiene un gran significado para nosotros ya que, subrayó, hace casi 18 años que nos unimos para interpretar las diferentes piezas de la ópera o las escritas para el llamado bel canto. Nuestro objetivo principal es llevar a las nuevas generaciones este género, para que el bel canto no muera y nunca va a morir. Estamos, pues, muy contentos de estar por primera vez en Murcia, con un concierto para todos. Gracias”.

Los aplausos y vítores, insisto, mostraban el calor humano a estos magníficos tres jóvenes tenores italianos, que de inmediato continuaron con la ya popularísima ‘Mattinata’, escrita para ser grabada en 1904 y registrada por primera vez por Caruso, con el propio compositor al piano. Le siguió una de las arias más populares escrita por Verdi para su ópera Rigoletto: ‘La donna e mobile’.

El público aplaudía cada interpretación de Il Volo con el acompañamiento de la orquesta de Mérida y en esta parte del concierto y dando continuidad a piezas del gran Verdi, las primeras notas de la orquesta anunciaban el brindis de la ópera La Traviata, que se interpreta en el Acto I bajo el título de ‘Libiamo ne’ lieti calici’, que estos tres jóvenes tenores elevaron al cielo de la noche murciana. Y como no podía haber dos sin una tercera, una de las arias preferidas por muchos tenores: ‘Di quella pira’. Otra pieza del maestro Verdi, que corresponde a su ópera Il Trovatore.

Desconozco cuántos de los que lean esta crónica hayan podido asistir, alguna vez, a un concierto de este tipo que entremezcla la lírica con otras piezas que no lo son, pero encajan perfectamente en ese marco. Sí les indicaré que merece la pena y además de disfrutar de ello, se divertirán. Llegados a este momento del concierto, Gianluca Ginoble (Roseto degli Abruzzi, 11 febrero 1995) preguntó a los asistentes cuántos de ellos venían, por primera vez, a un concierto de Il Volo. Algunas manos se elevaron, aunque la mayoría eran fervientes seguidores del trío de tenores. Tras esa comprobación, Gianluca recordó que desde 2009 siempre han cantado juntos por todo el mundo y ello, destacó, hizo que naciera la necesidad de mostrar la individualidad del trío.

Así que los siguientes temas iban a ser interpretaciones individuales de cada uno de ellos. Ignazio Boschetto (Bolonia, 4 octubre 1994) fue el primero en romper esa barrera, con una de las más bellas canciones del amplio repertorio del recordado grupo sueco Abba: ‘The winner takes it all’, con la que dejaba cristalina las inmensas cualidades de este joven tenor que ha sido padre no hace mucho. Le siguió la composición del Maestro Rodrigo ‘En Aranjuez con tu amor’, cantada por Gianluca Ginoble. Y el siciliano Piero Barone defendió, y de qué manera tan magistral, la romanza de una de las zarzuelas más bellas creadas por Pablo Sorozábal titulada La Tabernera del Puerto. La romanza se titula ‘No puede ser’.

El público hervía, literalmente, no solamente por el calor reinante en la noche sino por el elevado nivel interpretativo, tanto como trío como individual, de Il Volo. Poseen -y lo demuestran sobre el escenario- una técnica muy depurada del instrumento vocal. Lo siguieron haciendo, ya en formato trío de nuevo, con un tiempo dedicado a la música que escribió Ennio Morricone para el cine. Primero fue un número que aparece casi al final de la película dirigida por Sergio Leone en 1966 titulada El bueno, el Feo y el Malo. La pieza aparece cuando Truco está buscando la tumba en la que está enterrado el oro y Morricone la tituló ‘The Ecstasy of Gold’. Y Morricone continuó presente en este momento del concierto de Il Volo, con la canción ‘Se’.

Hay que explicar algo, para que cuando vuelvan a ver la película, no se despisten con esta pieza. La música que escribió el compositor es el ‘Tema de Amor’ de Cinema Paradiso, pero después de estrenarse la cinta, los Morricone (Ennio y su hijo Andrea) adaptaron la parte que más se adapta a una canción, ajustaron tempo y compás para dar espacio a la voz humana y un señor llamado Giancarlo Bigazzi escribió el texto que encajaba con la nostalgia del tema, la melancolía amorosa de la película y el carácter íntimo de la melodía. La letra no describe la trama de Cinema Paradiso, pero sí captura su atmósfera emocional, que Il Volo supo plasmar a la perfección. Ya metidos en creadores italianos, esta parte del espectáculo finalizaba con una de las más bellas canciones que escribió -y personalmente más me gustan de su amplio repertorio- el recordado Luccio Dalla: ‘Caruso’. En ella, Dalla hizo en pocas horas esta bella canción, inspirada en los últimos días del gran tenor. La historia es un poco larga, pero llegado el momento o la ocasión se la relato en otra crónica al efecto.

La memoria a través de la música

Así finalizaba esta parte que Il Volo dedicó a los compositores de su país, Italia. Un ‘Intermezzo’, de Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni, una de las piezas más bellas de la música clásica por su intensidad dramática concentrada en un solo acto, sirvió para un breve descanso de las voces de Il Volo y un vestuario un poco más ligero, que se imponía para la noche tan calurosa. Esta cuarta parte del concierto lírico del trío de tenores italianos Il Volo, iba a iniciarse con una versión de ‘My Way’ (‘A mi manera’); probablemente, una de las piezas vocales que más se han versionado a lo largo de los años y que recreó Paul Anka (la canción era de unos franceses y Paul Anka compró los derechos, para reescribirla) en 1967. Luego, Gianluca explicó que esta recta final se iba a dedicar a canciones que han ido conformando la memoria de muchos, como el éxito que obtuvo Leonard Cohen con ‘Hallelujah’ que, según Gianluca, es una especie de himno a aquellos que ya nos dejaron, a sus recuerdos. Continuaron con música de Hispanoamérica que se ha convertido en universal, como el bolero del panameño Carlos Eleta Almarán ‘Historia de un amor’.

Piero indicó que había entre el público una buena amiga que había venido al concierto y que esa noche cumplía años. Para ella fue dedicada el coqueteo musical mejicano ‘Cielito lindo’. Y retomando clásicos populares italianos, nos regalaron ‘Torna a Surriento’, ‘Funiculì Fuinculà’, la pieza de pop-lírico escrita para el trío titulada ‘Çapolavoro’, hasta llegar a una canción que es parte de su seña de identidad: ‘Grande amore’. Llegados a este momento, un grupo numeroso de seguidoras del trío distribuido entre las butacas, exhibieron carteles en los que se podía leer: “Gianluca, tu sei il mío Grande Amore”. Bueno unos indicaban Gianluca y algunos otros el nombre propio de sus dos compañeros. Fue una culminación triunfal, que completaron con su versión de ‘Il mundo’, la canción que escribió y grabó Jimmy Fontana en 1965 y que arregló para orquesta (tal vez esto, no lo conocen muchos) Ennio Morricone, de ahí su extensión y grandeza.

Todos los asistentes puestos en pie desde las butacas o desde las gradas, aplaudían y vitoreaban al trío de jóvenes tenores italianos que viajan por el mundo ofreciendo conciertos del ‘bel canto’. Tras saludar, el trío se retiraba del escenario, pero al quedar la orquesta inmóvil en sus asientos y con sus instrumentos, todos pensaron acertadamente que había un extra. Y así fue. ‘Nessun dorma’ es el aria por excelencia. Una de esas piezas que incluso quien no escucha ópera reconoce al instante. Pertenece a la ópera Turandot, escrita por el gran Giacomo Puccini, que fue estrenada en 1926. Pero, sin lugar a duda, se ha convertido con el paso de los años en una pieza que todo el mundo reconoce, cuando suenan sus primeras notas y una prueba, como insistieron Il Volo al comienzo de su concierto, de que el canto lírico no ha muerto ni morirá jamás.

Bella melodía para colocar un broche de diamantes a este enorme y popular concierto del trío italiano de tenores Il Volo, que repartió rosas rojas al finalizar esta interpretación y como premio a la asistencia y fidelidad del público murciano. En suma, una noche de lírica y pop sin perder el conducto del bel canto, que desmontó cualquier atisbo en contra sobre que este género puede competir limpiamente con esos otros géneros que se dan cita en los grandes festivales o ciclos como es el MURCIA ON.