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Trabajadores, migrantes y seres humanos

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Este pasado jueves se debatió en el Parlamento de Navarra una moción de Unión del Pueblo Navarro que, básicamente, solicitaba las competencias para Navarra para poder otorgar los permisos de trabajo para la población migrante, tanto la que ya forma parte de nuestra sociedad como para hipotéticas contrataciones en países de origen.Completamente de acuerdo en el fondo porque siempre voy a defender el autogobierno y la gestión de lo propio y lo más cercano, máxime ante la amenaza de que en el Gobierno del Estado desembarquen fuerzas que están haciendo del odio sistemático al migrante su catecismo. Pero se ha resaltado muy poco que Contigo/Zurekin presentó una enmienda que fue rechazada por UPN.

La enmienda decía algo tan revolucionario como que se instaba al Gobierno de Navarra, del que soy consejera de Políticas Migratorias, a elaborar un protocolo junto a las organizaciones empresariales para que estas, las organizaciones empresariales navarras que legítimamente reclaman mano de obra, se comprometieran de forma firme a respetar los derechos de ciudadanía que asisten a las personas migrantes, no solo los laborales.

Y se pedía que en ese protocolo las organizaciones empresariales navarras se comprometieran de forma pública y activa a combatir la campaña ultra internacional de discursos de odio y deshumanizadores en las que estamos actualmente inmersos. Es decir, que defiendan la dignidad, los derechos y las aspiraciones de las personas migrantes que trabajan en sus empresas frente a la locura ultra de la Internacional del Odio.

Algo así, en palabras más llanas, de que las personas migrantes no son solo mano de obra barata, sino que son seres humanos con todos sus derechos, sus aspiraciones y a los que les asiste el derecho a crear sus propios proyectos de vida con dignidad y sin ataques deshumanizadores.

Bueno, a UPN no le pareció oportuno situar su dignidad al mismo nivel que las reclamaciones empresariales, pero estoy segura que la mayoría del empresariado navarros hubieran entendido perfectamente esta petición, y trabajaré para conseguirla.

Y no me extraña que UPN no la atendiera ante la desubicación total que tienen frente a los discursos ultras, no en vano, a día de hoy y por la información que dispongo, UPN sigue manteniendo el carnet a un alcalde, el de Valtierra, que aprobó una ordenanza municipal en donde discrimina al 30% de sus vecinos por razón de su origen. Y ahí sigue.