Elecciones 10-N: el acuerdo entre fuerzas progresistas como objetivo ineludible

Jordi Ayala/ Luis Martín

Gerente de Presupuestos y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona y miembro del Colectivo DiEM25 /Responsable de Comunicación y Estrategia Política de DiEM25 —

Se han convocado nuevas elecciones Generales en España, las cuartas en cuatro años. En estos días se habla mucho de fracaso de las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, pero se profundiza poco y a menudo se queda en el detalle. A nuestro entender el problema es mucho más profundo.

La derecha española se ha situado abiertamente en la defensa de valores preconstitucionales, justificándose en la coyuntura social y en la coyuntura territorial, situándose así en la misma deriva involucionista que asola Europa. Y así, mediante la utilización masiva de las empresas de comunicación y de las redes sociales, los tres partidos derechistas han conseguido alcanzar apoyos significativos a sus tesis en grandes sectores de la población concernidos por ambas coyunturas. Se han abierto paso posiciones que no creíamos posibles en nuestro entorno respecto de la inmigración, la diferencia de pensamiento, la diversidad sexual y, en general, cualquier posicionamiento que suponga la defensa radical de los valores democráticos.

El PSOE se enfrenta a esta deriva involucionista realizando algunos gestos (importantes, pero gestos, al fin y al cabo) en defensa de la memoria histórica y de algunas libertades individuales y colectivas. Al mismo tiempo, sin embargo, la formación socialista realiza una defensa a ultranza, en la que poco se diferencia de los partidos involucionistas, del statu quo social (fronteras migratorias, precariedad laboral y de pensiones…), territorial (Catalunya, articulación europea…) y también de unas estructuras de Estado (policía, judicatura, organismos reguladores, grandes empresas públicas…) que se han visto incapaces, y demasiado a menudo “no motivadas”, para dar respuesta a los grandes desafíos lanzados por las fuerzas reaccionarias.

Esa estrategia del PSOE, al servicio de los intereses de lo que se ha definido como “Régimen del 78”, supone rechazar cualquier fórmula que conlleve el acercamiento de Unidas Podemos a las estructuras del Estado más inmovilistas. Líderes socialistas lo han expresado explícitamente: no están dispuestos a asumir el riesgo que pueda suponer poner en manos de Unidas Podemos ningún instrumento nuclear del estado

Ante ello, Unidas Podemos no ha sabido contrarrestar el relato socialista. Pero esto es anecdótico y quizá reflejo de su bisoñez.

El gran error de Unidas Podemos es no haber sabido tejer alianzas y complicidades sólidas, más allá de un 'retuit', con amplios sectores urbanos e intelectuales para capitalizar el hartazgo de la involución institucional del país. Y, lo que es aún más preocupante, se han dinamitado muchas de las confluencias que le permitieron hacerse un hueco en la escena política. El anuncio de Más Madrid de alcanzar acuerdos con antiguos aliados de Unidas Podemos para intentar candidaturas alternativas no es más que la confirmación de ese fracaso.

La nueva cita electoral del próximo 10 de noviembre es lamentable, irresponsable y se produce por todos los motivos equivocados. Pareciera que la democracia fuese una especie de juego de azar; unos dados que se pueden tirar una y otra vez hasta que “toque”. A ver si hay suerte y el resultado que más convenga se produce sin que obligue a afrontar con responsabilidad la agenda de las personas.

Esta decisión exacerba el hartazgo, erosiona nuestra democracia y el evidente egoísmo que a ella nos lleva seguirá alimentando las pasiones que han hecho que hoy un pequeño sector de nuestro parlamento nos avergüence.

Si el partido de Gobierno, mayor responsable del actual singobierno, adolece de la generosidad y liderazgo que se le espera, solo queda que el resto de las fuerzas progresistas dejen de titubear y asuman con mayor generosidad y liderazgo su papel. Seguir en esta deriva solo logrará seguir mermando nuestra democracia, abriendo el camino a que las anécdotas y lo otrora remoto se conviertan en lo verdaderamente impensable.

Del mismo modo, en el plano europeo, el estado español puede liderar el cambio de rumbo que la Unión desesperadamente reclama. La cuarta potencia de la Zona Euro tiene la capacidad y la responsabilidad de hacerlo.

Desde DiEM25 apelamos pues a unir fuerzas para responder a las personas, a nuestro medioambiente, a nuestros derechos y a nuestro proyecto de espacio común solidario europeo.