Un Senado para someternos a todos
Parafraseando a Tolkien en 'El Señor de los Anillos', pareciera como si las huestes de Mordor, en este caso el PP y Vox, hubieran tenido muy claro, desde hace mucho tiempo, cuáles eran sus planes acerca del Senado tras las elecciones del 29 de noviembre: el absoluto control que preveían tener sobre la Cámara Alta les iba a permitir gobernar mucho más allá de la próxima legislatura.
Posiblemente Sauron y Gollum habían pensado que podrían obtener fácilmente una mayoría de tres quintos, dada la división de la izquierda y el sistema poco representativo de la elección de los senadores, que premia al partido ganador con el 75% de los escaños por cada circunscripción provincial. El PP en las elecciones de 2023 obtuvo una mayoría de un 58% en el Senado (120 escaños) con apenas el 34,7% de los votos.
Sin embargo, el acuerdo “Senado de progreso”, firmado por el PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Compromís, Mas Madrid, Baztarre y Chunta Aragonesista para 43 provincias, al que se suma el acuerdo de las cuatro circunscripciones insulares de les Illes Balears, que también incluye a Més, y el tradicional acuerdo de todas las fuerzas progresistas en La Gomera, de pronto ha desbaratado los planes de las fuerzas de Mordor. Por esta razón este acuerdo de “Senado de progreso” va mucho más allá de las siglas que lo suscriben, y de los escaños que cada partido firmante espera obtener.
Y eso es lo que explica la rapidez con la que Sauron y Gollum están intentando llegar a un acuerdo, su objetivo es lograr una mayoría de tres quintos que les permita ejercer un control sobre otras dos instituciones que tienen un amplio poder, no solo en el momento político actual sino en la próxima década: el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial.
El Senado deberá nombrar en la próxima legislatura a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, un tercio del total, que ya tienen el mandato ya caducado y cuyo nombramiento no quiso negociar el PP esperando esa mayoría de apisonadora. El Senado también deberá afrontar, en el año 2029, la renovación de diez miembros del CGPJ, la mitad del total. Resulta evidente que una mayoría de derecha y extrema derecha en esas dos importantes instituciones podría hacer involucionar a España hasta niveles nunca vistos desde el franquismo. Sería una forma de modificar la Constitución por la puerta de atrás, no a través de los complejos sistemas de reforma contenidos en la propia carta magna, sino de forma mucho más sibilina, a través de una interpretación ultraconservadora del texto constitucional y de un férreo control por parte del CGPJ de los nombramientos de altos magistrados, que durante más de una década llenaría de esbirros de Mordor gran parte de las altas instituciones judiciales. El ejército de la Tierra Negra que colonizaría el poder judicial durante un largo periodo de tiempo.
Por eso, la mayoría política del Senado de la próxima legislatura será tan determinante para el futuro democrático de España, para preservar la democracia y avanzar en derechos; o para retroceder 50 años. Y también por eso, ha sido tan importante que el acuerdo alcanzado entre los partidos de izquierda haya llegado después de una importante movilización de la sociedad civil.
Ahora lo que toca es recorrer cada calle, llamar a cada puerta y hablar con cada persona, para evitar que se cumpla la profecía que contiene la inscripción del Poema del Anillo, adaptandola a la actual situación de España: “Un Senado para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras”.