Ya tardaba el PP en romper la tregua

20 de enero de 2026 22:58 h

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19.40. Es la hora que los familiares de los fallecidos y los supervivientes del accidente de Adamuz ya nunca olvidarán. Tampoco podrán hacerlo los responsables políticos y los centenares de personas, desde bomberos a médicos, así como los vecinos de esta localidad cordobesa. Nadie de los que han estado o siguen ahí. Muchos otros recordaremos siempre en qué andábamos este domingo cuando nos enteramos de la tragedia.

Les confieso que llevo pensando desde el lunes por la tarde en la niña de 6 años que encontraron deambulando sola por la vía tras haber perdido a sus padres, su hermano y un primo. La de Cristina es solo una de las vidas golpeadas para siempre.

En una catástrofe como esta, a los políticos y también a los medios hay que exigirles la máxima prudencia y responsabilidad. La mayoría lo hicieron, al menos en las primeras horas. No debería ser reseñable pero tal y como está el patio vale la pena destacarlo.

La administración central, personificada en el ministro Óscar Puente, la autonómica, con el presidente andaluz, Juanma Moreno, y la local, más que bien representada por el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, han estado a la altura.    

“Estoy en contacto con Sánchez y Puente, estamos dando lo mejor de nosotros”, declaró Moreno en una entrevista en La Sexta. Explicó que la cooperación con el resto de administraciones está siendo buena. “Que es lo que tiene que ser cuando hay una situación de este tipo, no se entendería que fuera de otra manera”, añadió.

El presidente de la Junta tiene razón: otra cosa no se entendería. Pero es lo que ha acabado pasando. Portavoces oficiales del PP reiteraron este martes por la tarde a los periodistas que cubren habitualmente la información de este partido su malestar porque Sánchez no haya llamado directamente a Feijóo (un gesto que tampoco le hubiese costado tanto al presidente del Gobierno) y la comunicación se haya hecho a través de los jefes de gabinete.

Como era previsible han arremetido contra Óscar Puente, quien desde el principio ha agradecido la colaboración de la Junta de Andalucía, porque, según el PP, se habría negado a acompañar a Feijóo en su visita a Adamuz. Algo que el ministro de Transportes, en conversación con este diario, niega. Y no contentos, los populares han sacado la artillería pesada para afirmar que el PP no es “el partido que llama asesino a un político cuando su gestión genera fallecimientos”, en referencia a la nefasta gestión que Carlos Mazón hizo de la dana. Es imposible encontrar un ejemplo peor puesto que si hay un presidente autonómico que ha demostrado ser indigno del cargo que ocupaba es él. 

Un partido de Estado lo es cuando gobierna y cuando es oposición. No a ratos ni solo cuando conviene. Es su virtud y a veces también su penitencia, más cuando el populismo avanza descontrolado. El PP podía optar por reforzar su perfil institucional o acercarse todavía más a una extrema derecha que está teniendo una actuación especialmente deleznable, tanto sus dirigentes como sus secuaces en columnas y redes. La compañera Esther Palomera describía muy bien en este artículo la falta de escrúpulos que han vuelto a demostrar tras el accidente. No saben qué es el respeto o la concordia. Ni lo saben ni les interesa. Que actúen así en una situación tan dolorosa les convierte en aún más despreciables aunque no debería sorprendernos porque es de primero de trumpismo.

La bondad existe y estos días lo estamos viendo. Pero también la maldad es real. Quien la ampara, amplifica o defiende debería recibir la máxima repulsa por parte del resto. También de aquellos que ideológicamente puedan estar más cercanos. Pero no pasa porque ahora la mezquindad da votos. Así de triste.