La ínsula Barataria

0

Recientemente he dado un paseo por la zona de invasión de los tajinastes de Fuencaliente a Las Manchas, una belleza deslumbrante e insólita, se la recomendé a unos amigos que venían a dar un recorrido por La Palma. Vinieron bastante contrariados pues sólo lo pudieron contemplar de paso, ya que no encontraron en todo el camino un lugar donde parar cómodamente a extasiarse con el espectáculo de los susodichos tajinastes blancos, rosados, azules y enormes campos de magarzas y lechuguillas, entre otros ejemplares de una flora única y una belleza insultante y sobrecogedora. La carretera es una obra en muchos de sus tramos monumental, con un buen carril de bicicletas, aunque la mayoría de ciclistas prefieren dar el cante en carretera, paredes descomunales etc., pero cuesta trabajo arrimarse a ver el paisaje, tanto loma arriba como los deslomes hacia el mar. Qué pena, recuerda cuando en el Quijote hicieron a Sancho gobernador de la ínsula Barataria, le ofrecieron un gran banquete y cuando iba a comer cualquiera de sus espléndidos platos se lo sacaban de delante. Ya sé, ya sé, no se me enfaden las dignísimas autoridades, la obra es costosa y espléndida, pero es que dan ganas de parar sobre todo en los aledaños de la primavera y tienen razón, se llega en nada a Fuencaliente, pero la flora insular es uno de los grandes reclamos de la isla, pieza clave del patrimonio contemplativo de la misma, y no soy el único que sabe dónde hay que pararse a ver el espectáculo, y justamente ahí, ahí, hay que ponérselo fácil al visitante, que no es un turista cualquiera, sino alguien capaz de apreciar la belleza de la isla, un jardín botánico incomparable.

Etiquetas
stats