Silencio, se está negociando
Los exabruptos expresados por los líderes políticos, fruto de los acaloramientos de determinados momentos en los que se vienen arriba coreados por los suyos, a veces se vuelven en su contra.
Las palabras que en mayo del 2024 el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, dijo sobre Puigdemont, el presidente prófugo del partido independentista catalán Junts per Catalunya (que traducido resulta: Juntos por Cataluña), es un claro de ejemplo de ello.
Textualmente, Miguel Tellado dijo: “mucho nos tememos que Puigdemont pueda ser, más pronto que tarde, el presidente de la Generalitat y que pueda volver a España en el Falcon de Sánchez”.
Los de la derecha ideológica han recordado durante todos estos últimos años a través del altavoz que le proporciona sus medios afines, prácticamente desde que comenzara la actual Legislatura, que se había producido en Cataluña un golpe de Estado contra la unidad de España. Han repetido casi todos los días la proclamación de la independencia de Cataluña encabezada por Puigdemont. Aunque en realidad ellos saben que fue una proclamación efímera, efectista no efectiva.
Han reiterado la vergonzosa evasión del líder de la derecha catalana y su delictiva permanencia en Bélgica.
Pues todos esos mensajes han quedado arrinconados por los del PP. Ya han cambiado el tono al dirigirse a los de Junts. Ya no les parece tan descabellado llegar a acuerdos con ellos. Pongo en duda si Puigdemont, finalmente llegará a España, no en el avión presidencial, sino pisando la alfombra que ponga a sus pies la derecha.
Bueno, a todo esto, la otra derecha (los de la prioridad nacional) no dice nada. Sus mandamases permanecen “callados como putas”(por utilizar un refrán español, muy español) a la espera que el acercamiento del PP a Junts consiga expulsar de una vez por todas a Pedro Sánchez de la Presidencia de España.
Estos interesados silenciosos han olvidado que en 1996, en el pacto firmado entre el PP y Junts (entonces se llamaba el partido catalán Convergencia i Unió) se exigía que la derecha nacional presidida entonces por José María Aznar, relevara de la presidencia del PP catalán a su líder Alejo Vidal Cuadras. Recordemos que este señor fue uno de los fundadores de Vox. Supongo que sería por esas desavenencias que fundara el partido de extrema derecha.
Pues ya ven, c´est la vie, que diría un francés. El politólogo norteamericano James Carville dijo en una ocasión “que cuándo los hechos cambian, cambias de opinión”. Lo que viene a decir que los intereses partidistas se amoldan a todo, como los líquidos a los recipientes.
Si los de la “prioridad nacional” permanecen callados ante el acercamiento de la derecha catalana y nacional, está asumiendo los hechos. “Quién calla, otorga”, por utilizar una frase muy española también. Ya se sabe que el silencio, ante determinados contextos, puede tomarse como un acto de comunicación.