CRÓNICA
El Ábalos melancólico: carne de meme, víctima de Aldama y resignado a la condena
Ser carne de meme puede llegar a ser agotador, pero es mucho peor ser carne de banquillo y de pena de 24 años de prisión. José Luis Ábalos tocó todos los palos en su declaración en el juicio del Tribunal Supremo. Dio pena por sus problemas sentimentales, negó que como ministro tomara las decisiones sobre las que le acusan y se las tuvo con el fiscal a cuenta del supuesto aumento de patrimonio que le achacan.
Como político experimentado, le sobra habilidad para hablar y defender su posición, lo que puede incluir soltar largas parrafadas. También para presentarse como víctima de los manejos de personas interesadas. Ábalos no perdió los nervios al enfrentarse a un momento decisivo de su vida. Respondió sin dudar a las preguntas del fiscal y de su defensor y el de Koldo García. No está claro que sea suficiente para salvarse.
A veces respondía con demasiada seguridad, con la misma contundencia con que los políticos se expresan en el Parlamento. “Este es un caso claramente mediático, juzgado hace tiempo y con condena clara”. Decir eso no le va a ayudar. Los jueces no habrán quedado contentos al escuchar que la sentencia ya está escrita antes de que termine el juicio.
De entrada, quiso reducir el alcance de su poder. “Como ministro, yo estaba en el impulso [de la acción política]. Yo no estaba en la gestión de nada”. Cada político que ocupa el cargo decide qué tipo de ministro es, pero nadie diría que los miembros del Gobierno tienen poco poder de gestión. Eso es importante de cara a las acusaciones relacionadas con la compra de ocho millones de mascarillas por el Ministerio en la pandemia. El exministro afirmó que solo trató de ese tema con el subsecretario de Estado. “Por mi mano, no pasó ninguna” de las ofertas recibidas. Koldo García le dijo que se habían recibido cuatro, aparte de la que fue triunfadora, la de Soluciones de Gestión vinculada a Víctor de Aldama. Las acusaciones alegan que esa adjudicación fue una compensación por el dinero y regalos entregados a Ábalos y su asesor.
Hubo una frase singular de su subsecretario que mencionó: “El subsecretario de Transportes me dijo que quedaría bien que hubiese más ofertas”. No era obligado por el estado de alarma. Existía la posibilidad legal de contratar a dedo sin el proceso normal de licitación. ¿Para qué más ofertas? ¿Para aparentar?
Ábalos describió en detalle la urgencia que afrontaban todas las administraciones cuando intentaban conseguir material sanitario en 2020. “La desesperación nuestra era tremenda”. El mayor problema era buscar proveedores. Encontrar uno era “un privilegio”.
En relación a Aldama, su testimonio consistió en restarle importancia a pesar de su presencia habitual en el Ministerio. Trató con desdén y una sonrisa la forma en que el empresario –para el que el fiscal pide siete años de prisión– se presentó en el contexto de las relaciones de España y Venezuela. Prácticamente, la tachó de delirios de grandeza. “Toda una historia de impostura”.
Curiosamente, dijo que fue Aldama quien le presentó a la que fue su pareja, Jésica Rodríguez, algo que él y ella negaron por completo cuando declararon en el juicio. Sugirió que ella ha sido utilizada, “coaccionada”, en su contra, pero sin aportar más ejemplo que decir que ella dijo en el juicio que cobraba sin trabajar cuando no se lo habían preguntado. Afirmó que sabía que Luis Alberto Escolano, amigo de Aldama, era quien pagaba el alquiler del piso que encontraron para la novia, pero que no sabía que ambos eran socios. Sea o no cierto, el pago de ese piso es una de las principales pruebas contra Ábalos.
También lo es que buscaran un empleo para ella en una empresa pública. Ábalos sostuvo que lo del trabajo fue algo que encargó a Koldo “en el ámbito más bien privado”, como si él dejara de ser ministro en esa situación. “No estaba pensando en empresas públicas precisamente”, dijo, lo que no resultó muy creíble. ¿En qué tipo de empresa privada podría tener influencia alguien como Koldo?
Reconoció una relación sentimental con Jésica desde octubre de 2018 hasta noviembre o diciembre de 2019. Fue ella quien tomó la decisión de romper, según su versión. “Ahí descubrí la palabra 'ghosting'”. Continuó en tono melancólico: “Ya soy un personaje. Soy carne de meme. Duele, porque yo con esa persona tuve una relación sentimental de verdad”, dijo en una de las frases más románticas que se han escuchado en el Tribunal Supremo.
El fiscal Alejandro Luzón volvió a sacar el rescate de Air Europa, como ha hecho en otros momentos de la vista, con la intención de presentarlo como el favor que Ábalos hizo a Aldama a cambio de lo que le regalaba. Una vez más, hizo preguntas sobre “la nota de prensa o comunicado” del Ministerio, cuando no era ninguna de las dos cosas. “Me apremiaban” para que hubiera algún tipo de declaración del Ministerio de que había una negociación en marcha que se esperaba culminar con éxito, dijo Ábalos, que concretó que Air Europa prefería que fuera más de la SEPI que del Ministerio.
“No hubo nota de prensa. Lo único que hubo fue un guion, un borrador elaborado por el señor [Pedro] Saura [secretario de Estado] en coordinación con el jefe de prensa, que es quien da la versión del Gobierno a los medios. Lo que se llama fuentes”. Es decir, el jefe de prensa se puso en contacto con varios medios fundamentalmente económicos para darles información que hizo que se publicara la noticia con el titular “El Gobierno ultima el rescate de Air Europa”. Según Javier Hidalgo, exCEO de Globalia, esos artículos fueron útiles para que las empresas a las que se debía dinero por el suministro del combustible para aviones aceptaran seguir operando con ellos.
No era el anuncio definitivo del rescate, porque continuaban las negociaciones de la SEPI y Globalia, que no fueron fáciles para la compañía. El Tribunal Supremo va a tener que echarle mucho valor si quiere incluir Air Europa entre las razones de una posible sentencia condenatoria.
Ábalos negó los cálculos sobre su patrimonio económico realizados por la UCO. Se burló de los 94.800 euros que le atribuye la Guardia Civil y que eso sea “un gran caso de corrupción”. “94.000 euros sacados de los wasaps de Koldo. ¿En diez años? De media salen 500 al mes”. El exministro aprovechó dos sonoros errores de la UCO en la instrucción cuando le adjudicaron la propiedad de dos mansiones en Perú y Colombia que nunca existieron.
Se presentó como alguien cuyo patrimonio, muy reducido después de su divorcio, se limita a un piso comprado en 1987 y un bajo a medias con su hija. “¿Por qué cree que seguí siendo diputado?”, preguntó al fiscal. Por el sueldo, claro.
Ábalos se defendió con convicción, pero con ese aire de tristeza que le ha acompañado desde el inicio de las investigaciones. Abandonado por su novia, con su reputación malparada por las relaciones privilegiadas de un personaje como Aldama con su Ministerio y pagando con creces el error de haber confiado sus asuntos a alguien como Koldo García, sus expectativas de cara a la sentencia no son las mejores.
En el cierre de la sesión del lunes, el abogado de la acusación popular que representa al PP comunicó al tribunal que rebaja la petición de pena para Aldama a cinco años y dos meses de prisión de forma que no supondría su ingreso en prisión. No fue una sorpresa en absoluto. La munición que el empresario ha entregado al PP ha sido un elemento esencial de su maquinaria de oposición al Gobierno en el último año. Seguro que le están muy agradecidos.