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La crisis de Ceuta aviva las críticas contra el Mundial 2030 junto a Marruecos: “No podemos agachar la cabeza siempre”

En una de sus frases más recordadas, Diego Maradona dijo aquello de que la pelota no se mancha. Aunque él se refería a la capacidad que tiene el fútbol de que el aficionado, llevado por la pasión, olvide las turbulentas historias que rodean a quienes lo practican, la idea es aplicable al ámbito organizativo. La pelota, podría haber proseguido el Diego, tapa también a quienes están detrás del negocio.

Ser anfitrión de un Mundial o de unos Juegos Olímpicos trae consigo una alegría desaforada, a veces irreflexiva. Muestra de ello fue Brasil, que gastó más de 11.000 millones de euros, el doble de lo presupuestado, en organizar su Mundial a pesar de las protestas de quienes reclamaban que el país debía tener otras prioridades. Tampoco importaron las sistemáticas violaciones de derechos humanos en Rusia en 2018, ni las 6.500 personas migrantes muertas que, según una investigación de The Guardian, hubo en Qatar en los preparativos para el Mundial de 2022. En este de 2026, la injerencia de EEUU como anfitrión ha llegado al extremo de que se le retirara una sanción a un jugador estadounidense tras una llamada del presidente del país, Donald Trump, a su homólogo de la FIFA, Gianni Infantino. El Mundial de 2030, que organizarán España, Portugal y Marruecos (con algunos partidos en Uruguay, Paraguay y Argentina), carecía casi de detractores. Hasta ahora.

La crisis migratoria desatada en Ceuta en las últimas semanas, que se ha llevado por delante la vida, al menos, de 141 jóvenes que trataban de cruzar la frontera para llegar a España, ha despertado a las voces críticas con el Mundial 2030. Lo ha hecho, además, en partidos de todo el espectro político en España y en Portugal. Lo que plantean los críticos es que, como poco, estos dos países deberían replantearse ir de la mano de Marruecos en la organización de un evento así.

No planteamos que España incumpla sus compromisos y se salga a las bravas de organizar el Mundial. Planteamos que se estudie la coorganización

En España, IU, integrada en el Congreso en el grupo parlamentario de Sumar, fue la primera en alzar la voz y en presentar una proposición no de ley (PNL) al respecto. “No podemos estar a gusto con el modelo del Mundial 2030. Se debe estudiar la participación de Marruecos, y deben alzar la voz la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el Consejo Superior de Deportes. Debemos organizar el Mundial con países fraternos y que alberguen la paz, y no con países que vulneran derechos humanos. Estamos con el pueblo marroquí y el saharaui”, explica a elDiario.es Nahuel González, diputado de esta formación y uno de los firmantes de la PNL presentada el martes.

Esta, que podrá pasar en septiembre por el Congreso o por la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes, pone sobre la mesa, en palabras de González, la necesidad de discutir todo lo que no se ha debatido hasta ahora: “No planteamos que España incumpla sus compromisos y se salga a las bravas de organizar el Mundial. Planteamos que se estudie la coorganización. El estado español tiene que alzar la voz para no legitimar la falta de derechos humanos. No podemos agachar la cabeza constantemente. Tenemos que decir a la FIFA que somos un referente en fútbol y en deporte y que, con todo lo que está ocurriendo, no se le puede dar un Mundial y la final del Mundial a Marruecos”. En sus redes sociales, Pablo Fernández, secretario de Organización y portavoz de Podemos, lo abordó con argumentos parecidos: “España no debería organizar el Mundial con una dictadura como Marruecos que no respeta los derechos humanos y que es responsable de la muerte de más de 140 personas en una operación contra España. El Mundial lo tendríamos que organizar solo con Portugal”.

Lo que está claro es que el infractor no puede salir beneficiado y ni Portugal ni España pueden verse perjudicados en lo que respecta a la organización del Mundial

Desde el otro lado, recogen el guante. Lo hacen sobre todo en Livre, un partido de izquierdas portugués que el martes mandó una carta al primer ministro luso, el conservador Luís Montenegro, y al presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Pedro Proença. En ella, aluden a la crisis de Ceuta y piden directamente que Marruecos quede fuera de la organización del Mundial: “Los recientes acontecimientos [...] refuerzan la necesidad de rechazar la participación de Portugal en la coorganización de este evento, que cuenta como socio con un país que pone en entredicho el proyecto europeo y la integridad territorial de España”.

En declaraciones a elDiario.es, desde Livre recuerdan que la discusión viene, como poco, de 2024, cuando Ucrania, a quien se había propuesto en primer lugar como coorganizadora tras sufrir la invasión rusa, se retiró del proyecto. En su lugar entró Marruecos, que, a ojos de este partido, ahora debe quedar fuera: “Lo que está claro es que el infractor no puede salir beneficiado. Por lo tanto, ni Portugal ni España pueden verse perjudicados en lo que respecta a la organización del Mundial. Nos parece sensato, a cuatro años del evento, intentar encontrar una solución a un problema que no hemos creado nosotros, pero al que hay que dar respuesta”.

Aunque con argumentos diametralmente opuestos que aluden, en sus palabras, a la “humillación” que sería para España organizar el Mundial con Marruecos, coinciden en la solución desde el partido de extrema derecha Vox, que el jueves planteó su propia PNL para pedir al Gobierno que Marruecos quede fuera de la organización del Mundial. No tardaron en responder desde IU: “Esperamos que el PP, tras negarse a valorar la cuestión durante dos días la propuesta que elaboramos para no enfadar a sus amigos marroquíes, al menos ahora sí opine algo de la mala copia que han tardado en perpetrar 48 horas y con bastante desgana sus socios de la extrema derecha”.

Portugal y España mantienen el plan

A preguntas de elDiario.es, desde la RFEF de momento han preferido no comentar nada. Tampoco ha habido respuesta a ninguna pregunta desde la FIFA ni desde la embajada de Marruecos en España. En el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes se remiten a lo expresado en los últimos días por la ministra, Milagros Tolón, que ha planteado la necesidad de separar el evento deportivo de la crisis de Ceuta: “Somos un Ejecutivo de coalición y a veces con Sumar tenemos diferencias que respetamos. Como Gobierno, apostamos por este Mundial y vamos a seguir trabajando en su organización”. Livre, por su parte, comenta que tampoco han recibido respuesta del primer ministro portugués, aunque anuncian que insistirán a través de iniciativas parlamentarias.

En IU también tienen la sensación de que el debate tendrá recorrido: “Yo creo que hemos tocado hueso. Muchos ven que nuestra propuesta tiene coherencia, que no vale todo en el fútbol. Eduardo Galeano ya hablaba de que el fútbol es la pasión de la gente del barrio, del país, de los equipos modestos. Mucha gente se está posicionando con nosotros. Esto va a incomodar a muchos grupos parlamentarios que parece que no quieren molestar a Marruecos”, ahonda González, que se queja también de la opacidad de la FIFA y de la cercanía de Infantino con Marruecos. El vínculo ha llegado al punto de que, según The Times, el actual presidente de la FIFA ha ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial a cambio de su apoyo para la reelección en el cargo. La FIFA, que por ahora ha dado marcha atrás a sus planes de tratar de privatizar el Mundial, se apresuró a desmentir la información.

Pero si alguien sabe lo que es molestar al régimen de Mohammed VI ese es Ali Lmrabet, periodista y activista marroquí. Hace menos de un mes, pasó tres días detenido en el país. Su delito, cuenta el propio periodista por teléfono, ha sido investigar y desvelar algunas de las estructuras más oscuras del Gobierno marroquí. Sobre lo sucedido en Ceuta, tiene un diagnóstico claro: “Después de la regularización de personas migrantes en España, hubo un efecto llamada. Es lógico que los jóvenes quieran ir a España porque en Marruecos no hay futuro. Desde Marruecos, alguien aprovechó para dar un toque a España por la propuesta de ley de nacionalizar a población saharaui. Son 200.000 personas que buscarán la manera de influir en la política española. Para Marruecos, esto es intolerable”. La falta de celo investigador de Marruecos a la hora de saber quiénes provocaron lo que ocurrió es para Lmrabet reveladora: “En Marruecos, nadie permanece oculto en internet más de 24 horas si el Gobierno no quiere”.

El Mundial 2030, ahonda el periodista, es para Marruecos una cuestión de prestigio, una manera de decir al mundo que el país ha progresado: “En tiempos del protectorado francés, se decía que había un Marruecos útil, el de las grandes ciudades, y un Marruecos inútil. Hoy, en ese supuesto Marruecos útil te ponen cafés por cinco euros. Pero esa no es la mayoría. Hace meses, los jóvenes del país salieron a decir que no querían un Mundial, sino que querían una Seguridad Social como la española, mejores condiciones económicas, libertad de expresión y de prensa. Querían un futuro. Esas son las prioridades de muchos. Luego, que hagan el Mundial donde quieran”. Por ahora, todos deberán esperar a que la pelota, al fin, se manche.