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El debate electoral iraní se reduce al viejo lema: "Es la economía, estúpido"

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Las elecciones parlamentarias, un barómetro para el cambio en Irán

Las elecciones parlamentarias, un barómetro para el cambio en Irán

"Es la economía, estúpido", el viejo lema acuñado por Bill Clinton en 1992, resumió también la campaña para los comicios parlamentarios en Irán, un asunto que mostró la preocupación real de los iraníes y que permitió englobar otras cuestiones de difícil exposición pública en la República Islámica.

Tanto los "principalistas" (conservadores), como el bloque formado por los candidatos reformistas y moderados han hecho de esa cuestión el caballo de batalla de una cita con las urnas que se prevé determinante para dar un vuelco al poder político iraní y ver si es posible la profundización del deshielo con Occidente impulsado por el gobierno del presidente, Hasán Rohaní.

El presidente llegó al poder en 2013 con la promesa de mejorar la economía, muy dañada por las sanciones internacionales y por la mala gestión de su predecesor Mahmud Ahmadineyad (2005-2013), y de momento su trabajo ha tenido resultados mixtos.

Se logró contener la inflación, que pasó del 40 al 19 % y se salió tímidamente de la recesión, aunque la población aún siente el daño causado por los altos precios y el desempleo.

Así, la gestión económica y las posibilidades de crecimiento económico del país ha sido empleada por ambos grupos tanto para pedir el voto de los indecisos como para denunciar y desprestigiar al rival.

Los moderados de Rohaní y sus aliados, se han presentado como garantes del éxito económico y de la apertura al mundo, a la inversión internacional, a la reforma económica y del bienestar de las clases medias.

De este modo, esperan sacar rédito electoral del acuerdo nuclear con Occidente, el fin de las sanciones y la previsible oleada de inversión que se supone llegará al país en los próximos meses, que podría estar en peligro si triunfaran los "principalistas", enemigos de cualquier acercamiento con Occidente.

El objetivo último del sector es el de atraer el voto de las clases medias y los sectores más formados de la población, determinantes en las elecciones que llevaron a Rohaní al poder pero que también son las que más dudas tienen sobre el régimen y consecuentemente muestran una mayor tendencia a no participar en las elecciones.

Rohaní insistió precisamente durante la campaña en pedir "una votación en masa" por candidatos que "se preocupen por la economía y los jóvenes".

"Voten por aquellos que tienen planes para las exportaciones no petroleras, para los que quieren trabajar hacia la prosperidad económica y los que tienen las agallas para combatir la corrupción y la recesión", dijo.

Los "principalistas", hoy la fuerza dominante en el Parlamento pero a la defensiva ante la previsible subida de sus rivales, se han centrado en desmontar esos argumentos, apuntando que éstos solo defienden "a la aristocracia", que los éxitos económicos de Rohaní no son tales y que sus pretensiones de buscar el bienestar del pueblo son "una burla".

El diario Keyhan, portavoz oficioso de este grupo, no dudó en publicar un análisis en el que denunció que "el respetuoso presidente" vive fuera de la realidad, mintió sobre la situación económica del país -que según ellos sigue en recesión- y que entre los candidatos que lo apoyan "no hay ni un solo economista".

"No conocen la realidad económica del país. Si somos positivos, eso es porque están mal informados, lo que ya es un desastre. Si somos más realistas, es porque tienen el estómago lleno y actúan en colusión con los señores del poder y la riqueza", criticó el diario.

Los "principalistas" lamentaron también que "el gobierno y sus partidarios" hablen del "levantamiento de arrestos domiciliarios y devolver libertades" como su esos fueran los "verdaderos problemas del país".

Keyhan expuso así directamente un asunto sobre lo que los reformistas pasaron de puntillas pero que se hizo evidente durante toda la campaña, que son sus esfuerzos por rehabilitar a los responsables del "movimiento verde" y avanzar en la agenda social y política del país.

Para evitar conflictos con las estructuras del régimen, líderes reformistas como Mohamad Reza Aref se refirieron al asunto de los "sediciosos", como se conoce a los candidatos "verdes" Mir Hosein Mosaví y Mehdí Karrubí, en arresto domiciliario sin juicio desde 2009, reafirmando su sintonía con el líder supremo Alí Jameneí y subrayando que los incidentes de entonces fueron impulsados desde fuera del país.

"La raíz de la sedición esta fuera del país y tenemos que ser cuidadosos para no desviarnos. El enemigo siempre es enemigo aunque a veces aparece con aspecto de amigo", dijo Aref.

Estas declaraciones, necesarias para no levantar aristas con las estructuras del régimen, al mismo tiempo alejan a la masa de electores liberales cuya participación activa necesitan los reformistas para triunfar en las elecciones.

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