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La falta de acuerdo de PP y Vox en Aragón anticipa el fiasco de la investidura de Guardiola en Extremadura

Aitor Riveiro

3 de marzo de 2026 23:19 h

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La falta de acuerdo entre el PP y Vox estuvo a punto de costar un disgusto a las derechas este martes. La votación para elegir la Presidencia de las Cortes de Aragón mostró la falta de acuerdo que los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal arrastran desde hace meses por la hegemonía de su espacio político. Pese a sumar el 52% del voto, solo el apoyo indirecto de Teruel Existe evitó que la oposición se hiciera con el control de un órgano vital para la vida parlamentaria. El desencuentro se replicará este miércoles en la primera votación de investidura de María Guardiola en Extremadura. 

El martes se cumplió el guion previsto. El presidente aragonés y candidato a un segundo mandato, Jorge Azcón, ya avisó de que era muy difícil alcanzar el “acuerdo global” que le exige a Vox para pactar con ellos. Azcón reclama no solo el apoyo a su investidura, sino también a los presupuestos. Fue precisamente la falta de cuentas públicas la excusa que usó para adelantar las elecciones.

El PP logró la Presidencia de las Cortes a la segunda, solo con sus votos a favor. Vox renunció a presentar candidato y votó en blanco. La oposición podría haber aglutinado alrededor de un único candidato un apoyo más que el PP. Pero Teruel Existe también se abstuvo y permitió sonreír a los de Azcón, que sabía bien lo que iba a pasar.

La aparente falta de acuerdo en Aragón esconde una negociación soterrada que se resolverá más adelante. Este mismo martes, Santiago Abascal restó importancia a la ausencia de Vox en la Mesa de las Cortes al recordar que un pacto de ese tipo “puede ser deshecho y se puede cambiar de Presidencia, de Vicepresidencia, de Mesa”. “Eso no es definitivo, no nos importa”, apuntó. 

Pero Abascal se centró en sus declaraciones más en Extremadura que en Aragón. Porque el problema no es Aragón, donde la relación con Jorge Azcón es muy buena. Casi opuesta a la que Vox tiene con María Guardiola desde 2023. “El discurso [de Guardiola] puede ser muy importante porque nos va a decir si podemos seguir dialogando sin estar entorpecidos por filtraciones”, aseguró Abascal sobre la investidura de la extremeña, que este mismo martes ofreció a la Asamblea su programa de gobierno. La votación se producirá el miércoles.

Y el discurso de Guardiola también anticipa que el acuerdo no es inminente. La candidata no ha seguido el ‘modelo Mazón’ que Vox exige: una declaración pública que asuma las principales líneas ideológicas ultras y un agradecimiento expreso a su respaldo. Es lo que hizo Carlos Mazón en 2025 para aferrarse al poder e intentar pasar por alto de sus responsabilidades en la gestión de la dana. Lo hizo también su sucesor, Juan Francisco Pérez Llorca. Y Abascal ya ha pedido en público al resto de barones del PP que sigan su ejemplo.

En su discurso, Guardiola habló de “violencia machista”, un término proscrito para Vox. También dijo que “la inmigración es una oportunidad si se gestiona con rigor”. Otra frase muy alejada de los términos que exigen los ultras. Así lo constató casi de inmediato la réplica en Twitter del portavoz de Seguridad, Inmigración y Asuntos de Interior de Abascal.

PP: “Primer objetivo conseguido”

Quien más se felicitó por lo ocurrido en Aragón fue el PP nacional. “Primer objetivo conseguido”, apuntó el equipo de Feijóo en un mensaje remitido a los medios este martes, al lograr la “mayoría absoluta” en el principal órgano de control parlamentario. La dirección nacional se apunta un tanto al haber evitado una imagen que ponía muy nerviosos a los estrategas de Feijóo: Azcón entregando la Presidencia de las Cortes a Vox la misma semana que los ultras tumbarán a Guardiola. Una asimetría que el PP rechaza.

El secretario general, Miguel Tellado, ha tomado el control de la negociación precisamente para evitar la imagen de ‘sálvese quien pueda’ que protagonizó el PP en 2023 en plena campaña de las generales que Feijóo ganó sin los números necesarios para gobernar.

La dirección nacional reveló que el PP planteó a Vox tener “presencia” en la Mesa, algo que finalmente no ocurrió. Hace unas semanas, en Extremadura el PP sí regaló un puesto a la extrema derecha a cambio de nada. La dinámica ha cambiado ahora: “No podemos regalar cargos sin garantía alguna por parte de Vox”. 

Esa “garantía” es la investidura de María Guardiola, que no llegará este miércoles ni, previsiblemente, en la segunda votación del viernes. Se abre ahora un periodo de dos meses para alcanzar sendos acuerdos en Extremadura y Aragón. Ninguno de los dos llegará antes de que se celebren las elecciones en Castilla y León del próximo 15 de marzo.

Después se abre un periodo de gracia hasta que lleguen los comicios andaluces, previstos para junio. PP y Vox confían en cerrar ahí los tres acuerdos pendientes, pero cualquier declaración pública altisonante o alguna noticia inesperada puede cambiar el escenario y echar por tierra uno de los pactos. Y en el PP quieren acuerdos “globales”. O todos, o ninguno.

Abascal pareció bajar un poco la tensión este martes: “Nuestra mano sigue tendida. Independientemente del voto que se produzca en el Parlamento extremeño [este miércoles] estamos convencidos en la importancia de construir una alternativa, pero lo vamos a hacer respetando a nuestros electores”.

Los de Feijóo, por su parte, apretaron un poco más: “Estamos trabajando en evitar que Vox vote con la izquierda mañana y sobre todo el viernes en contra de la investidura de María Guardiola. 

La escenificación sigue: “Seguiremos negociando con discreción”.