CRÓNICA

Lo malo para el PSOE es que las cabras dejan mucho tiempo libre a Leire Díez

15 de junio de 2026 22:13 h

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Cada vez que el PSOE afirma en público que tiene la casa en orden, aparecen Leire Díez o Santos Cerdán en algunas de sus múltiples versiones. Las más peligrosas son las que surgen en calidad de informe policial con los rastros que dejaron ambos en su empeño por cortocircuitar a jueces, fiscales o policías de los que pensaban que eran enemigos del partido. Díez ha decidido que hay otra forma de reflejar que sigue estando ahí. Una entrevista, por breve que sea, sirve para que un escalofrío recorra la espina dorsal de Ferraz.

Con independencia de lo que dicten al final los tribunales, es una pésima noticia para los socialistas que circulen entrevistas con la antigua fontanera que nunca llegó a arreglar ninguna tubería. En su empeño de aparecer como una heroína, Díez sólo servirá para avergonzar aún más al PSOE, y eso en el mejor de los casos, porque hay alternativas que son peores. Cuidado, porque dice que ha estado “en shock” hasta hace 48 horas. Es decir, ya no lo está.

La entrevista fue con El Diario Montañés. El aviso resultó evidente: “Sé mucho más de lo que aparece en las agendas que se han podido llevar. Yo sé muchísimo más. Siempre he valido más por lo que callo que por lo que hablo”. Es la clase de frase que activa las papilas gustativas de cualquier juez de instrucción, como una alarma que suena en todo el edificio. Si los contenidos de su cuaderno de hojas cuadriculadas han dado lugar a una batería de titulares –sean ciertos o una simple fabulación–, imaginemos lo que puede ocurrir si eso no es nada comparado con lo que no ha contado aún.

Lo de valer “por lo que callo” no es menos preocupante para el PSOE. A ella le puede convenir ahora rentabilizar esos conocimientos en beneficio propio. De su antiguo partido, no va a recibir ninguna ayuda.

A más largo plazo, la que fue aspirante a agente secreto del PSOE tiene preocupaciones más mundanas. “Yo lo que quiero es recuperar mi vida, que me dejen en paz y estar con mis cabras en Vega de Pas”. Le habría venido mejor no meterse en tramas secretas con las que demostrar a Sánchez lo mucho que valía y haberse ido hace tiempo a Cantabria a hacer compañía a sus cabras.

Díez afirma que la están utilizando “como llave inglesa para llegar a Pedro Sánchez”, con quien dice que nunca se ha reunido. Aprovecha para soltar la píldora de que en Moncloa “está todo el mundo acojonado porque nadie se atreve a decirle nada”. Eso es “lo que me han dicho”. Ella no discrimina. Todo lo que le cuentan es cierto. Lo mismo cuando dice que un fiscal le comentó que “en este país la verdad fáctica no importa”.

La verdad –o todo lo que una instrucción judicial se puede acercar a la verdad– puede ser un objetivo demasiado ambicioso. Los indicios no son algo que se pueda desdeñar. Un correo electrónico descubierto por la UCO confirma que Cerdán había dado órdenes para que el partido pagara los viajes de Díez.

Si ella estaba a las órdenes del secretario de Organización, su idea de que trabajaba para el PSOE ya no es el delirio de alguien muy confundido sobre su papel político. Es posible que lo estuviera, pero no se puede negar que el partido la estaba financiando, tanto con los gastos como con un dinero mensual que se abonaba a través de las empresas de otro imputado, Ismael Oliver, según la investigación policial.

Un documento de Leire Díez sobre las actividades de la trama que apareció entre los papeles que Cerdán tenía en su despacho confirmaría, según la UCO, que la exconcejal informaba con regularidad a quien había autorizado todos esos pagos. Otros fondos del partido fueron a parar a manos de Jacobo Teijelo, también miembro del grupo de Díez y hoy abogado de Cerdán, en concreto dos facturas por valor de 26.500 euros cada una.

La UCO dice que ese trasiego de dinero no aparece en la contabilidad oficial que el partido entregó. Eso permitió a la actual secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, afirmar el lunes que ellos no financiaron las maniobras de Díez: “Cuando Santos Cerdán dejó de ser secretario de Organización, también cesaron esos contratos. No podemos aportar aquello que no existe”. Esa respuesta sirve para ir tirando en una rueda de prensa, pero no tendrá la misma eficacia en los tribunales.

La paradoja de todas estas conspiraciones montadas por Cerdán y un grupo de aficionados con unas cuantas cosas que ocultar es que los resultados fueron tan escasos que parecen inexistentes. Ninguna de sus maniobras más graves fueron fructíferas. Por eso, Cerdán resumió esa frustración en un documento llamado “Incumplimientos”. Todo lo que ahora atormenta al PSOE no sirvió de mucho en su momento.

En los papeles de Cerdán, aparecen menciones críticas al jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, por haber pedido la libertad para Víctor Aldama, y al entonces fiscal general, Álvaro García Ortiz, por no haberlo impedido: “Si FG (por fiscal general) no ejerce, el resto actúan sin miedo ninguno y al servicio de quien creen que será el próximo y les protege, que es Luzón”. Se refiere a su sospecha de que un futuro Gobierno del PP nombraría fiscal general a Luzón.

El informe policial considera acreditado que los conspiradores ofrecían “como contraprestación” la posibilidad de mejorar su situación procesal, porque decían “tener capacidad” para influir en la Fiscalía. Está por ver que alguien resultara realmente beneficiado por esas gestiones. En cualquier caso, Leire Díez y otros ya deben de saber que eso no les va a salvar en un procedimiento judicial.

Por lo que respecta al PSOE, esta semana pone a prueba su capacidad de resistir la tormenta. Begoña Gómez se presentó el lunes ante el juez Peinado para que le comunicara la celebración futura del juicio. Mercedes González, directora de la Guardia Civil estará el martes en la comisión de investigación del Senado que el PP utiliza como mecanismo de propaganda. José Luis Rodríguez Zapatero se presentará el miércoles en la Audiencia Nacional en su primera comparecencia judicial.

De todos esos casos, el partido sangra por la herida de Zapatero. Ya sabe que el expresidente tiene que dar prioridad a su situación legal y la de su familia. De ahí que haya pedido al juez más tiempo para preparar su declaración por las joyas encontradas en su despacho. A los socialistas les encantaría que todo lo de las joyas, una antítesis de la imagen que Zapatero había cultivado, quedara aclarado cuanto antes. Pero esas historias con final feliz raramente existen en el mundo real de las investigaciones judiciales.