Un mando implicado en el montaje de la coca contra Urbán, ante el juez: “Hablé con el confidente solo de auriculares”
La sala de la declaraciones de la Audiencia Nacional ha vuelto este martes a ser el escenario de relatos inconsistentes, contradicciones y actuaciones inexplicables durante la declaración de dos mandos del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en la investigación en 2016 contra Miguel Urbán a partir del disparatado relato de un confidente que atribuía al europarlamentario de Podemos la venta de 40 kilos de cocaína para financiar al partido.
El comisario Miguel Ángel Barrado estaba a las órdenes directas de José Luis Olivera en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), de donde salió el bulo sobre Urbán en dirección a la Fiscalía Antidroga. Barrado ha dicho que se limitó a dar traslado a Olivera de lo que otro subordinado suyo le trasladaba y que solo hizo “correcciones gramaticales” a sus notas.
Cuando el abogado de Podemos le ha intentado preguntar si confería traslado a cualquier información que le llegara, sin realizar un análisis crítico de la misma, el juez Santiago Pedraz ha interrumpido la pregunta. Barrado se ha limitado a decir que su subordinado tenía “una fuente muy fiable”, un inspector antidroga que a su vez manipulaba al confidente que se inventó la historia de la droga.
Ese subordinado de Barrado, Federico Millán Maricalva, también ha prestado declaración este martes como testigo. Ha intentado justificar que un antiguo compañero destinado en la unidad antidruga obtuvo el supuesto chivatazo sobre Urbán y, pese a ser su cometido investigar este tipo de delitos, prefirió pasarle la información a él, por trabajar en un órgano de coordinación e inteligencia, como era el CITCO.
Sin embargo, el punto álgido de las declaraciones de este martes ha llegado cuando este inspector jefe ha relatado que viajó a Talavera de la Reina a presenciar una reunión entre el policía que le había facilitado la información sobre Urbán y el confidente de este. Ha dicho ante el juez que observó desde otra mesa de un bar cómo se reunían ellos dos y más personas y que solo le dio tiempo a hablar un momento con el inventor de toda la historia, el confidente Hugo, acerca de “auriculares”, informan a elDiario.es fuentes presentes en la declaración. Luego, regresó a Madrid.
Esta mañana ha declarado también un responsable de la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado, jefe del policía que permanece imputado por hacer consultas sobre Pablo Iglesias en bases de datos restringidas, con el argumento de que indagó en el entorno de Urbán, al que investigaban por narcotráfico. Este responsable policial ha justificado la actitud de su subordinado y ha declinado cualquier responsabilidad en la búsqueda.
Los dos antiguos mandos del CITCO han declarado porque el principal responable del montaje, José Luis Olivera, les señaló en su declaración como testigo ante Pedraz. Olivera intentó justificar que el órgano de coordinación que él dirigía, sin competencias operativas, recibiera de no sabe quién una información sobre un político aforado y decidiera trasladarlo a la Fiscalía Antidroga, sin valorar que la historia revestía todos los ingredientes de una patraña. También dijo que no sabía que la persona a quien acusaba un supuesto confidente de vender 40 kilos de cocaína en un pub de Malasaña era cofundador de Podemos y eurodiputado.