La portada de mañana
Acceder
El retraso de la declaración de Zapatero alarga el vía crucis del Gobierno
El temporero que casi expulsan en la regularización consigue los papeles
Opinión - 'Zapatero y las amistades peligrosas' por Neus Tomàs

El sumario del caso Zapatero: de las sospechas por los ingresos del presidente y sus hijas a las deducciones de la Policía

La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sacudido un escenario político a prueba de conmociones. Las causas judiciales que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez parecían no dejar hueco a un nuevo escándalo. Pero el presidente Zapatero es un símbolo de la izquierda, un referente en tiempos de resistencia para el espacio progresista, asediado por noticias negativas para el Ejecutivo y casi resignado al mantra del cambio de ciclo en España. 

La instrucción del juez Juan Carlos Peinado contra la mujer de Sánchez, el juicio y condena al exfiscal general por la filtración de una información o las ventajas para Víctor de Aldama, investigado por graves delitos, por colaborar en la investigación a dos secretarios de Organización del PSOE, mantienen en guardia a un sector de los ciudadanos que asisten a la celebración del juicio de Kitchen sin que nunca se investigara a Mariano Rajoy ni se sentara en el banquillo a María Dolores de Cospedal. 

Con estos precedentes, la imputación de Zapatero ha encendido las alarmas sobre la proporcionalidad de la medida. El auto de investigación al expresidente, guiado por las provisionales, pero contundentes conclusiones de la Policía, mezcla indicios de unos ingresos poco claros de Zapatero y sus hijas con un salto argumentativo que convierte al político en presunto jefe de una trama criminal dedicada al tráfico de influencias. 

El levantamiento del secreto del sumario permite conocer qué indicios han llevado a la imputación de Zapatero, surgida de una complicada investigación por blanqueo de capitales a nivel internacional. A continuación, elDiario.es recupera y desgrana los indicios contra el expresidente del Gobierno y las lagunas de la acusación. 

El rescate público de Plus Ultra

El rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea Plus Ultra en la pandemia está en el origen de las pesquisas. En 2024, la Fiscalía Anticorrupción fue alertada por las autoridades de Francia y Suiza sobre la posibilidad de que el dinero de ese préstamo público hubiera sido utilizado para alimentar una trama de lavado de dinero de Venezuela. Las conversaciones incautadas en la investigación de ese posible desvío de fondos dan las primeras pistas sobre la posible “relación personal y económica” de Zapatero con alguno de los empresarios que estaban bajo el radar de la Justicia en esa causa. 

Otras comunicaciones incautadas por Estados Unidos al antiguo dueño de la aerolínea, Rodolfo Reyes, un ciudadano venezolano que está en busca y captura por llevarse parte del dinero del rescate a paraísos fiscales, incluyen “referencias constantes” a recurrir a Zapatero para sortear las dificultades en la tramitación de la ayuda. Esas conversaciones exponen a directivos de Plus Ultra mostrándose confiados en que el expresidente diera un “toque técnico desde arriba”, alardeando de tener al “pana Zapatero detrás” y admitiendo su disposición a pagar mordidas. Además, supieron con antelación que se les iba a conceder la ayuda. 

Por el momento, el sumario no sitúa a Zapatero en ninguna cita “institucional” en relación con ese rescate. Aunque tanto el juez como la Fiscalía otorgan relevancia a dos reuniones de alto nivel mantenidas por el expresidente de las que la investigación no recoge ningún detalle. Una fue con el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, en septiembre de 2020, cuando Plus Ultra estaba tramitando su solicitud de rescate. En el entorno de Escrivá afirman que no hablaron del rescate y que la iniciativa partió del entonces ministro en el marco de una ronda de contactos con diferentes personalidades por la primera desescalada de la pandemia. La otra fue una comida con José Luis Ábalos que se produjo seis días después de que se aprobara la ayuda. 

Los abultados ingresos de la familia

Los documentos del sumario que sustentan la investigación a Zapatero no incluyen, hasta ahora ninguna prueba directa de que la supuesta influencia ejercida por el presidente derivara en la decisión de la SEPI de otorgar el rescate. No obstante, sí suscita más dudas el millón de euros que la aerolínea pagó de forma directa o indirecta en cinco años a Julio Martínez Martínez, amigo personal de Zapatero. Y el hecho de que, en ese mismo período de tiempo, este empresario al que otros investigados apodaban “el lacayo” o “el banco del jefe”, abonara más de 700.000 euros a la familia del expresidente.  

El sumario repite de modo incesante Whathefav, el nombre de la agencia de marketing de las hijas de Zapatero. Puesta en marcha en 2019, su primer ejercicio fue deficitario por 3.000 euros. Eso cambió al año siguiente. Dos consultoras de reciente creación comenzaron a solicitar los servicios de la agencia de marketing y comunicación. Una de esas consultoras era la de Julio Martínez, el amigo de Zapatero. La otra consultora pertenece a dos hermanos venezolanos. Las dos sociedades comenzaron a operar con un mes de diferencia. Ninguna de las dos tiene una actividad real, según Hacienda, la Policía y el juez, pero entre ambas pagaron más de 800.000 euros a la empresa de las hijas de Zapatero entre 2020 y 2025. 

La conclusión provisional de los investigadores es que la empresa de las hermanas era utilizada por el presidente y el resto de la trama para disimular los pagos por el tráfico de influencias como encargos de marketing a Whathefav. El sumario recoge los indicios de un pago de 20.000 euros a la sociedad de las hermanas realizado por un venezolano vinculado a la captación de clientes de una red de lavado de dinero. La sede de la agencia fue registrada el martes y los correos electrónicos de Laura y Alba Rodríguez, incautados. El análisis de esa información confirmará las sospechas sobre una actividad ficticia o permitirá justificar sus ingresos. 

La UDEF sí ha analizado ya las agendas que Julio Martínez Martínez guardaba en su domicilio y que revelan que el empresario mezclaba negocios y gestiones políticas en Venezuela. Las crípticas anotaciones que el amigo de Zapatero hizo en sus documentos personales muestran, según la Policía, su “posible intervención” en “decisiones estratégicas”, como la liberación de presos en Venezuela; pero también ponen al descubierto sus supuestos negocios relacionados con el petróleo, sus derivados y la compraventa de oro. 

En base a esas agendas, la Policía apunta al posible rol de Martínez Martínez como “asistente” de un tercero con “capacidad de influencia política”. Aunque en esta frase concreta no aparece Zapatero, en otras partes de ese informe la Policía sí señala al expresidente como la tercera persona que posee la verdadera capacidad de influencia y acceso a los niveles más altos de responsabilidad política. Además, Zapatero ha ejercido de actor reconocido del Gobierno español para mediar en la situación política y conseguir la liberación de presos políticos. 

El presunto blanqueo de capitales

Las instrucciones judiciales se desarrollan con una imputación genérica hasta que en una fase posterior se concretan los delitos de los que deben responder los acusados en un caso, si antes no se archiva la causa contra ellos. El juez Calama explica en el auto de imputación que está investigando una trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales en la que enmarca a Zapatero. 

En el escrito describe hechos que encajan en ambos delitos y en otros que no incluye en la calificación jurídica. Es el caso de la organización criminal. La descripción de una trama asentada en el tiempo para delinquir, en cuya cúspide estaría el presidente Zapatero, encaja en este tipo penal. 

El blanqueo de capitales en el que habría incurrido el expresidente es uno de los puntos más polémicos de ese auto de imputación. El juez asume la tesis de la UDEF según la cual el presidente ideó un plan para sacar fondos obtenidos ilícitamente al paraíso fiscal de los Emiratos Árabes. El plan consistía en que su presunto socio Julio Martínez creara una empresa offshore en Dubái. 

Para acusar a Zapatero de liderar este plan, la Policía y el juez argumentan que su secretaria reservó mesa en un restaurante de Madrid para una comida entre un empresario con intereses en Dubái, Tomás Guerrero, y Julio Martínez Martínez. Entre los informes de la Policía y el auto del juez no queda claro si a esa comida se sumó el expresidente.

Al día siguiente, Guerrero remitió un correo a Martínez Martínez aludiendo a lo “conversado ayer” y facilitando datos para la creación de la offshore. La Policía suma a esto el hecho de que la secretaria de Zapatero coordinó el encuentro en unos correos con un ayudante de Martínez Martínez y que un escolta del expresidente se acercó al restaurante porque el teléfono de reservas no funcionaba. No hay más en la acusación a Zapatero por blanqueo.