El teniente Balas dice que aunque Aldama era el jefe de la trama, Ábalos fue “fundamental”: “Hace lo más grande”

El teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Antonio Balas, ha señalado este lunes ante el Tribunal Supremo que quien mandaba realmente en la presunta organización criminal investigada en el 'caso Koldo' era el empresario Víctor de Aldama a pesar de que los investigados se refirieran con “condescendencia” y de manera “instrumental” como ‘el jefe’ para hablar del exministro José Luis Ábalos. “Quien paga manda, (...) y realmente quien manda es Aldama”, ha indicado a preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón.

En este sentido, él y otro de los investigadores de la UCO han enfatizado que a pesar de no ser el líder, el papel de Ábalos es “fundamental” para la trama porque sin él no podrían haber hecho “casi ninguna de las acciones que emprendieron”. Y han resaltado que ni el ministro ni su asesor Koldo García “se mostraron reacios en ningún momento” a las órdenes e indicaciones de Aldama, y “siempre emprendieron la acción que les hubiera marcado”.

En otro momento del interrogatorio, Balas ha comentado que el nivel de influencia de Ábalos y Koldo García era tal que la trama pudo “permear en diferentes administraciones” y que tuvieron “acceso rápido y directo en otros estamentos de muy alto nivel” en referencia a otros ministerios. Como ejemplo ha puesto el caso del rescate de Air Europa, cuando intentaron que primero se canalizara el préstamo a través del ICO, dependiente del Ministerio de Economía y por eso “interaccionan con Nadia Calviño”, la entonces ministra.

Para Balas y su equipo el ministro Ábalos era “una persona muy cualificada” para la organización criminal, mientras que Koldo García “se movía extremadamente bien en diferentes ambientes y tenía acceso muy importante a todos los niveles”. Y ha puesto el foco en otro episodio: el viaje fallido de Delcy Rodríguez a España en enero de 2020 cuando era vicepresidenta de Venezuela. Ha recordado que Aldama elabora una carta y que la misma llega al ministro. Luego, ha relatado, Ábalos le envía un mensaje a Koldo García con una captura de pantalla de una conversación con Pedro Sánchez referida a ese viaje oficial. Para Balas esto demuestra que la organización criminal “accede incluso al presidente”. “Es decir (la trama) lo consigue, el acceso a altas instancias es total”, ha enfatizado.

A pesar de que la defensa de Ábalos ha tratado de desvirtuar la tesis de que el ministro tuviera que ver con la trama o perteneciera a la misma (“¿En qué momento un cohechado entra a formar parte de una organización?”), los miembros de la UCO han sido tajantes señalando que el presuntamente corrompido entra a formar parte de la trama “en el momento en el que se integra”. Y ante la pregunta de qué es lo que hizo el ministro en el seno de esa organización criminal, Balas ha respondido con una frase contundente: “Hace lo más grande”.

“Es quien tiene la capacidad, quien abre los negocios, quien tiene capacidad de poder llevar a Aldama y sus socios a sitios donde no pueden, (...) es un miembro cualificado y por eso cobra lo que cobra, y le dan lo que le dan, y cuando exige le pagan”, ha apostillado.

Los otros del caso

Más allá de esas figuras capitales de la trama, la UCO ha explicado que se percataron de que todos los miembros de la organización se valían de otros en una suerte de cascada de testaferros. Así, “Ábalos se valía de Koldo García, su alter ego, porque (el ministro) no va a pedir dinero, ni pasar un curriculum”, mientras que el asesor se valía de su hermano Joseba García, a quien empleaba para cuestiones en las que no se quería exponer.

Además, ha señalado que la exmujer de Koldo, Patricia Uriz, también participaba como cónyuge y tenía reparto de tareas, Alberto Escolano hacía las veces de testaferro cualificado de Aldama, y lo mismo ocurría con los conocidos como 'mosqueteros' (por el nombre del grupo de wasap que compartían) que eran empleados del empresario y los interponía para conseguir sus fines.

A este subgrupo pertenecería también, según ha resaltado la UCO, el agente de la Guardia Civil que proporcionaba a la organización criminal teléfonos desechables que usaban hasta que consideraban que “corrompidos”, momento en el que eran renovados. Son las conocidas como cafeteras o cafés, a las que se referían los miembros de la trama.

Las bolsas faraday y la cadena de custodia

Antes de entrar de lleno en esas vinculaciones, los agentes de la UCO que se encargaron del volcado y custodia de los terminales y dispositivos informáticos que se incautaron al exministro y a su asesor han defendido su trabajo señalando que es “imposible” que se haya dado una modificación de las evidencias con posterioridad. Al hilo, han recodado que una vez que se requisan dispositivos móviles son introducidos en bolsas faraday, que los protegen de accesos remotos, y que cada evidencia es archivada en precintos numerados que hacen imposible que se rompa la cadena de custodia.